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Fecha:
Agosto 2025
Lunes, 08 Septiembre 2025 10:28

Aliento diario, lunes 8 de septiembre

Aliento diario, lunes 8 de septiembre
Cuando el principio del respeto absoluto a la dignidad y al valor de la vida se afiance en el corazón de las personas de todo el mundo, el género humano podrá unirse en la causa por la paz. Construir la paz consiste en establecer ese sistema de pensamiento y en expandir ininterrumpidamente el círculo de quienes lo abrazan y lo apoyan.
 
Joyas del Corazón, lunes 8 de septiembre
A menudo se elogia a una mujer por la belleza de su voz o de sus manos y esto es válido, sobre todo, para una madre. Puesto que ella arrulla a su bebé, llama a su hijo, le cambia los pañales, le prepara la comida y lo viste. Toda criatura humana alcanza la madurez resguardada por el primoroso cuidado que le prodiga su madre con la voz y las manos. ¡ Qué hermosa será la Tierra cuando las voces de las madres establezcan vínculos de amistad entre los pueblos y sus manos solidarias se estrechen con las de sus semejantes para construir un mundo de paz !
Publicado en Soka Gakkai
Lupita Gómez, directora general de BGRT, dio la bienvenida a los agentes de viajes, tour-operadores e invitados especiales y los invitó a conocer las buenas nuevas de cada uno de los socios
Publicado en Turismo
“Exijo apertura al interior de Morena y estoy sereno y tranquilo” advirtió el senador, al tiempo de pronunciarse por eliminar prácticas excluyentes en este partido
Publicado en Notas principales
Viernes, 05 Septiembre 2025 09:36

Aliento diario, viernes 5 de septiembre

Aliento diario,  viernes 5 de septiembre.
Hay incontables personas en el mundo que, en algún momento, han sido heridas. Necesitamos ofrecerles un bálsamo espiritual. Esta acción, en verdad, nos sana a nosotros mismos.
 
 
Joyas del Corazón,  viernes 5 de septiembre
Cierto otoño, cuando estaba en quinto grado de primaria, nuestra casa fue azotada por un violento tifón. Mis hermanos mayores estaban ausentes debido a que habían sido reclutados por el ejército, de modo que los menores y yo estábamos cada vez más nerviosos y asustados pero, entonces, oímos la voz decidida de nuestro padre: “¡ No hay por qué tener miedo !”. Con toda convicción, nuestra madre añadió: “¡ Papá está en casa , no hay nada de qué preocuparse !”. De repente, sentimos un gran alivio: estábamos seguros.Jamás olvidaré la escena que vivimos aquella noche.
Publicado en Soka Gakkai
Este fin de semana, Ferrari buscará reivindicarse ante su afición
Publicado en Notas principales
Fundada en 1934 en París, Skäl se ha posicionado como la asociación global más influyente para profesionales del turismo
Publicado en Turismo
Si bien el 89% de las cámaras califican el entorno empresarial como aceptable, las brechas regionales son amplias
Publicado en Notas principales
Los nombres de Arturo Zaldívar, coordinador de Política y Gobierno de la Presidencia, y de Ernestina Godoy, consejera Jurídica del Ejecutivo Federal,  saltan a la vista
Publicado en Notas principales
Miércoles, 03 Septiembre 2025 09:39

Aliento diario, miércoles 2 de septiembre

Aliento diario, miércoles 3 de septiembre
Tener metas hacia el futuro mantiene el sol de la esperanza ardiendo en nuestro corazón. Mientras tengamos esperanza, jamás nos veremos estancados o con desaliento.
 
Joyas del Corazón,  miércoles 3 de septiembre
Si toman las amarguras como impulso para crecer, podrán adquirir mayor profundidad y amplitud como seres humanos; esta será la cosecha de su sufrimiento y de su dolor.
Vivan con la frente en alto. Las verdaderas triunfadoras son las que dejan salir toda su fuerza ante cada adversidad.
Aliéntense y levanten su ánimo.
Publicado en Soka Gakkai
Tienes que darte prisa, buscar el mejor momento y acudir al Festival Colombiano, en Café Urbano, al interior del Hotel Presidente InterContinental Ciudad de México 
Publicado en Turismo

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.