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Desde San Lázaro. Se alebrestan contra Sheinbaum. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

08 Sep 2025
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Desde San Lázaro. Se alebrestan contra Sheinbaum. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Saul_MonrealA

El clan Monreal -Ricardo, Saúl, David- se aprestan a ignorar la instrucción de la presidenta Sheinbaum en torno al nepotismo al pretender agandallarse la candidatura de la gubernatura de Zacatecas, si no por Morena, si con algunos de los dos partidos políticos aliados del oficialismo, como son el PVEM y el PT y así mantener el poder en esa entidad.

Entre los mensajes cifrados y bromas entre hermanos, camina Saúl para rebasar por la izquierda a Morena para lograr la candidatura para la gubernatura de ese estado, con otra franquicia política.

“Exijo apertura al interior de Morena y estoy sereno y tranquilo” advirtió el senador, al tiempo de pronunciarse por eliminar prácticas excluyentes en este partido.

Como se recordará en la iniciativa que mando la Jefa del Ejecutivo Federal al Congreso en torno a la no reelección y al nepotismo, se mencionaba que entraría en vigor a partir del 2027, sin embargo, los legisladores de la 4T se pasaron por el arco del triunfo tal instrucción y la batearon hasta el 2030, hecho que no hubiera ocurrido en tiempos de López Obrador, pero ahora los liderazgos legislativos de Morena hacen como que acatan instrucciones superiores, aunque en la realidad  imponen su voluntad y estamos hablando de Adán Augusto López en la Cámara de Senadores y de Ricardo Monreal en la colegisladora.

La semana pasada la presidenta Sheinbaum insistió en el tema al precisar que está prohibido a partir de 2027 el nepotismo y en especial heredar cargos a familiares, tal como pretende hacer la familia Monreal en Zacatecas o Félix Salgado Macedonio en Guerrero, en donde desgobierna su hija Evelyn o más aún, en San Luis Potosí  se alista todo para que el gobernador Ricardo “Pollo” Gallardo, le ceda los bártulos de gobernador a su esposa, Ruth González Silva y aunque este par de angélicos militan en el Partido Verde Ecologista de México, para el caso es lo mismo.

Desde luego, veremos que resulta con ignorar la orden de la presidenta en momentos que empiezan a ocurrir señales en torno a un distanciamiento entre Sheinbaum y AMLO, aunque para algunos, esto no está ocurriendo y por ello se muestran confiados en que el bastón de mando lo ostenta el tabasqueño y por ello, los indisciplinados se muestran confiados que lograrán sus propósitos familiares porque tienen la venia del gran Tlatoani.

El meollo del asunto es evitar cumplir la orden presidencial de tal manera que no causa molestia en la doctora, por ello, buscan los aludidos en convertirse en candidatos de otras franquicias políticas para cumplir sus sueños guajiros y en el caso de los Verdes, la alianza que tiene con el poder termina cuando se trata de defender sus cotos.

En esta rebelión en la granja en dónde quedan los electores de estas tres entidades, Zacatecas, Guerrero y SLP, ya que una cosa es lo que quieran hacer estos personajes y otra, la que dispongan los votantes, aunque es de tal nivel el control electoral que tienen estas tres familias –Monreal, Salgado y Gallardo- en los tres estados mencionados que cualquiera del clan puede ganar.

No hay que olvidar que en el I Informe presidencial efectuado en Palacio Nacional, esos notables de la 4T que en el pasado los ubicaban en la primera fila, los sentaron de la fila cuarta hacia atrás, como fue el caso de Andy, Adán Augusto, Ricardo Monreal y hasta Gerardo Fernández Noroña, quienes sintieron en carne propia el látigo del desprecio de la doctora.

En el caso de las tres familias aludidas deberían andar con cuidado porque están en la mira de Palacio Nacional y sus pasos y decisiones se observan con meticulosidad especial para reaccionar ante cualquier intento de indisciplina.

La mirada de los políticos ya está puesta en las elecciones intermedias del 2027 y por supuesto, aunque algunos dirán que falta mucho, en la elección presidencial del 2030.

En este contexto, la presidenta Sheinbaum debería estar acomodando sus cartas de su sucesión desde ahora, por ello, los nombres de Omar García Harfuch y una tripleta de mujeres, además de otros como el mismo Marcelo Ebrard o Juan Ramón de la Fuente,  son considerados en esa danza de tapados o corcholatas que se preparan para ser destapados en su momento.

Veremos cómo termina esta nueva revuelta en el partido en el poder, aunque se puede anticipar que tendrá que poner quietos la presidenta Sheinbaum a todos los acelerados y conminar a Luisa María Alcalde a aquietar  a las tribus porque realmente se ha visto rebasada por muchos personajes de la 4T.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.