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Fecha:
Agosto 2025
De acuerdo al Inegi, en 2024, 44.5 millones de mexicanos carecen de acceso a servicios de salud
Publicado en Notas principales
Estragos de las lluvias, el impedimento para muchos: En Guerrero, donde un millón 100 mil 26 estudiantes volvieron a las aulas para el nuevo ciclo escolar, los de Acapulco no corrieron con la misma suerte, pues el aguacero que se registró lo impidió. Mientras tanto, el secretario de Educación estatal, Ricardo Castillo Peña, inauguró el ciclo en la escuela secundaria Técnica número 81 en representación de la gobernadora Evelyn Salgado
Publicado en Estados
La doctora se sacó la rifa del tigre al recibir un gobierno quebrado y con gigantescos escollos que requerirán tiempo, dinero y sobre todo capacidad de gestión
Publicado en Notas principales
Lunes, 01 Septiembre 2025 13:13

Detonamos grandes eventos en agosto: Manolo

Manolo Jiménez recordó que se inició el mes con la toma de protesta del Poder Judicial, con lo que se consolida el compromiso con la legalidad de nuestro estado
Publicado en Notas principales
Estoy seguro que en el modelo educativo de la Nueva Escuela Mexicana los trabajadores sociales tienen mucho que hacer, junto con los maestros, para reforzar campañas y programas que resuelvan problemas concretos de las comunidades
Publicado en Notas principales
Lunes, 01 Septiembre 2025 12:05

El apunte del director

Septiembre 2025

Con resultados ambivalentes en un entorno muy adverso, la presidenta Sheinbaum llega a su primer Informe de Gobierno gozando de una popularidad de 74% de aprobación  de acuerdo a la más reciente encuesta de El Financiero y ello implica necesariamente que una buena parte de la población está contenta con su gestión, sin embargo, ello no quiere decir que los graves problemas que lastiman a México tengan visos de solución en el mediano plazo  como la seguridad pública, la economía, la regeneración del sistema de salud y educación que están colapsados,  al igual que las dos empresas públicas del Estado, Pemex y CFE, además que las finanzas públicas presentan un estado grave de precariedad que compromete, incluso el fondeo de los programas sociales que en buena medida soportan la popularidad de la Jefa del Ejecutivo Federal.
La doctora se sacó la rifa del tigre al recibir un gobierno quebrado y con gigantescos escollos que requerirán tiempo, dinero y sobre todo capacidad de gestión, ya que la herencia maldita que heredó de su mentor son de tal magnitud que no bastarán los seis años que tiene para solucionarlos.
Aunado a ello, hay que decirlo con todas sus letras, el secuestro del Poder Judicial tiene implicaciones graves en la certidumbre jurídica y el pleno respeto al orden constitucional.
El nuevo andamiaje jurídico que ha creado la 4T, efectivamente daña al régimen democrático en aras de consolidar una incipiente autocracia.
La descomposición interna es un tema grave, el otro, es la presión permanente que ejerce el presidente Donald Trump sobre su contraparte mexicana que complica aún más el entorno económico, político, social y de gobernabilidad, ya que entre los aranceles y las sanciones que se imponen arbitrariamente a los productos mexicanos, asfixian a diversos sectores de la población.
El factor más preocupante que genera la ley del garrote de Trump es la incertidumbre que prevalece en la economía nacional, por la falta de definiciones en temas torales como la misma renegociación del T-MEC.
A la presidenta se le ordenó expresamente seguir con las mañaneras y con ellas pretender conformar un México irreal basado en mentiras y medias verdades, que, al contrastarlas con los datos duros del propio gobierno, pues no pasan el crisol de la realidad.
A casi un año de gobierno, todavía no vemos a la presidenta en todo su esplendor, se nota maniatada por una camisa de fuerza que le impuso AMLO, es decir, a un año de que llegó al poder no se aprecia las fortalezas, la personalidad propia y la visión de gobierno hacia el 2030, al contrario, se muestra una mala calca del tabasqueño que pretendió un proyecto político de gobierno en donde la atención de la pobreza era la premisa fundamental, empero, esa promesa solo quedó en el discurso y así seguirá por muchos años más, ya que el regalo del dinero público no revierte la pobreza y la marginación.
Las dadivas gubernamentales permiten por el momento gozar de popularidad, empero esta es un espejismo, mientras no se aliente la productividad y la incorporación de la población marginada a la inclusión social con acceso a un trabajo bien remunerado, vivienda, salud, educación y recreación.
Mientras la doctora no muestre su auténtica personalidad, su propia cosmovisión y su manera de gobernar sin ataduras, seguiremos dando cuenta de resultados mediocres que no corresponden a todo el potencial que tiene México para salir adelante.
Desde luego, hay diferencias entre el gobierno de AMLO y de Sheinbaum como el diametral enfoque que existe entre ellos en materia de seguridad pública, en donde la estrategia de Abrazos no balazos logró que los criminales se empoderaran de vastas regiones del territorio nacional, además de incrustarse en altas esferas del poder; en cambio ahora se observa un combate real y frontal contra los criminales de todo el país y aunque Omar García Harfuch y los principales mandos castrenses están comprometidos con la instrucción presidencial de pacificar al país y revertir los índices delictivos, lo cierto es que se trata de una lucha desigual contra las capacidades económicas, en armamento, inteligencia y cooptación de mandos militares y policiales por parte de los cárteles del crimen que están asentados en todo el territorio nacional.
En el tema económico, la situación es más complicada, porque se carecen de los recursos presupuestales para detonar la economía, sobre todo porque las grandes inversiones privadas ya no ven a México como un destino confiable y por ello han elegido invertir en otras regiones del orbe.
La inversión total ha caído 5.5 % en los últimos ocho meses.
En su Primer Informe no se asomó la autocrítica y menos el tan necesario llamado a la unidad nacional, al contrario, envuelta en una gran nube de datos sesgados se vanaglorió de los supuestos éxitos alcanzados.
Publicado en El apunte del director
Lunes, 01 Septiembre 2025 10:54

Aliento diario, lunes 1 de septiembre

Aliento diario,  lunes 1 de septiembre
Cuando estamos decididos firmemente a hacer algo, sin falta surgen las ideas que nos permiten llevar a cabo nuestro cometido. Por el contrario, si nos damos por vencidos, estamos anulando nuestra creatividad desde el principio.
 
Joyas del Corazón, lunes 1 de septiembre
Cuán majestuosas y dignas de respeto son las personas que trabajan motivadas por el deseo de paz y felicidad del prójimo, mientras aspiran el aire fresco desde tempranas horas de la mañana.
Publicado en Soka Gakkai
Parece ser que ningún equipo va a alcanzar a este proyecto de McLaren
Publicado en Notas principales
No será un día de campo para la mandataria mexicana en su reunión con Rubio, de eso estamos seguros
Publicado en Notas principales
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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.