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Fecha:
Octubre 2025
El rostro descompuesto, la irritabilidad y el temor de la presidenta no se pudo ocultar y menos ahora que los jóvenes están envalentonados
Publicado en Notas principales
La medida, emitida por la Corte de Apelaciones del Circuito de Washington D.C., frena de manera provisional la decisión del DOT anunciada en octubre
Publicado en Turismo
Las elecciones intermedias con todo y revocación de mandato, es una aduana muy difícil de sortear para el obradorato.
Publicado en Notas principales
El fallo en las alertas tempranas está detrás de la alta mortalidad de las lluvias de octubre en México: A principios de octubre, México vivió un drama climático que dejó 78 muertes y 16 personas que siguen desaparecidas. Entre el 8 y el 10 de octubre, los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis de Potosí, al oriente del país, experimentaron lluvias tan extremas que provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra, con una factura de 50 mil casas dañadas y 93 comunidades sin energía durante una semana
Publicado en Estados
Jueves, 13 Noviembre 2025 10:36

Aliento diario, jueves 13 de noviembre

Aliento diario, jueves 13 de noviembre
El júbilo de la verdadera amistad solo se abre para nosotros cuando hemos pasado por las horas más amargas, por las peores situaciones y zambullidos en lo más profundo de la vida. La persona de principios, que no se traiciona a sí misma, puede dar a otros una amistad real y digna de confianza y, al mismo tiempo, escoger buenas amistades.

Joyas del Corazón, jueves 13 de noviembre
Una relación amorosa donde se olvida el objetivo y lo que cada uno debe hacer ahora, significa transitar por el camino equivocado. Una relación sana es la que los impulsa a alentarse mutuamente para que ambos logren sus metas.
Publicado en Soka Gakkai
Jueves, 13 Noviembre 2025 10:21

Aliento diario, jueves 13 de noviembre

Aliento diario, jueves 13 de noviembre
El júbilo de la verdadera amistad solo se abre para nosotros cuando hemos pasado por las horas más amargas, por las peores situaciones y zambullidos en lo más profundo de la vida. La persona de principios, que no se traiciona a sí misma, puede dar a otros una amistad real y digna de confianza y, al mismo tiempo, escoger buenas amistades.

Joyas del Corazón, jueves 13 de noviembre
Una relación amorosa donde se olvida el objetivo y lo que cada uno debe hacer ahora, significa transitar por el camino equivocado. Una relación sana es la que los impulsa a alentarse mutuamente para que ambos logren sus metas.
Publicado en Soka Gakkai
Por ello, lo que logran rescatar de información de peso en las comparecencias de los miembros del gabinete, les permite actualizarse
Publicado en Notas principales
De cara al futuro, a su mandato, expuso cinco prioridades esenciales: “Turismo responsable, fomento de la capacidad, tecnología para el bien de la humanidad, financiación innovadora y gobernanza inteligente
Publicado en Turismo
Al empatar la revocación de mandato con la elección intermedia se contamina todo
Publicado en Notas principales
El caso purépecha no solo tiene que ver la pacificación y establecer las bases del crecimiento económico con mayor inclusión social
Publicado en Notas principales

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.