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Con visión de futuro, Mara Lezama fortalece infraestructura sanitaria en Cozumel al duplicar la capacidad de la planta “San Miguelito” Destacado

26 Jun 2025
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Con visión de futuro, Mara Lezama fortalece infraestructura sanitaria en Cozumel al duplicar la capacidad de la planta “San Miguelito” Imagen tomada de: https://qroo.gob.mx/
  • La ampliación permitirá pasar de 110 a 230 litros por segundo de aguas residuales tratadas, para el cuidado de la salud de toda la población cozumeleña tras un rezago de 40 años
  • Junto con el presidente municipal José Luis Chacón Méndez, y el director de la CAPA, Hugo Garza Sáenz, la gobernadora de Quintana Roo recorre esta obra

La gobernadora Mara Lezama Espinosa y el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) Hugo Garza Sáenz, recorrieron las obras de ampliación de la planta de tratamiento “San Miguelito”, que permitirá duplicar la capacidad de aguas residuales tratadas de 110 a 230 litros por segundo, para protección de la salud de todas las familias cozumeleñas.

Junto con el presidente municipal José Luis Chacón Méndez, la titular del Ejecutivo explicó que esta es una obra histórica, con inversión de más de 113 millones de pesos del Programa de Saneamiento de Aguas Residuales (PROSANEAR), en beneficio de todos los habitantes de la isla de Cozumel.

“Con responsabilidad y visión de futuro enfrentamos el crecimiento demográfico y el flujo de turismo para garantizar la salud de las y los cozumeleños, y el cuidado del medio ambiente. Esta es una obra histórica, necesaria, justa y urgente, porque esta ampliación significa salud, bienestar y cuidado al entorno ambiental”, afirmó la Gobernadora.

Durante el recorrido, el director Hugo Garza explicó que se trabaja en un nuevo módulo de pretratamiento, un reactor biológico de lodos activados, pozos de infiltración, tanques de regulación y toda la infraestructura necesaria para garantizar que el agua se trate como se debe, cuidando nuestros mantos acuíferos y el medio ambiente.

Por su parte, el presidente Chacón Méndez agradeció a la gobernadora Mara Lezama por atender esta añeja petición del pueblo de Cozumel, pues se trata de una obra que sin duda transforma y genera bienestar en la vida de las familias.

“Hoy más que nunca unimos esfuerzos para preservar la belleza natural y la salud de Cozumel, porque tu salud y la de tu familia ¡claro que nos importa! Por ello, continuamos trabajando unidas y unidos para transformar”, dijo finalmente la gobernadora Mara Lezama.

Con información de: https://qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.