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Desde San Lázaro. Hasta nunca. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

27 Sep 2024
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Desde San Lázaro. Hasta nunca. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/lopezobrador_

Termina la administración de López Obrador con más pena que gloria, aunque para un buen número de mexicanos fue desastrosa, en virtud de que padecieron en carne propia los efectos de la inseguridad pública, crisis económica, inflación desempleo, pandemia, desabasto de medicamentos y vacunas; además de diversos sectores de la población que,  a su dolor, se le sumó la indolencia y la burla de las autoridades, como las madres de desaparecidos, los desplazados y muchos más que fueron víctimas de las ocurrencias y malas decisiones del tabasqueño.

Desde 2018 con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, avalada por una consulta popular patito, se vislumbró el talante autoritario de un presidente que,  como único objetivo, fue la venganza, el  mantener el poder y consolidar el presidencialismo con el sometimiento de los contrapesos y de los poderes legislativo y judicial, además de implementar un régimen que se asemeja  más a una dictadura que a una democracia plena.

Hay que decirlo con todas sus letras, el presidente ganó la elección presidencial de 2024, con billetazos a los beneficiarios de los programas sociales y el mismo  día de la elección con la compra de votos.

Hay estigmas imborrables y que perduran para siempre, como el de militarizar al país, sin efecto positivo alguno en el combate a los cárteles de la droga y en general a los criminales que se apropiaron de buena parte del territorio nacional.

Paradójicamente: a mayor número de soldados en las calles, se incrementaron los índices delictivos, como el de homicidios dolosos que llegaron a rebasar la cifra de más de 200 mil asesinatos.

La aprobación por parte del Congreso Federal  del traspaso de la Guardia Nacional a la Defensa Nacional, es el epítome de la ineptitud en el combate a la inseguridad pública y si a eso le agregamos que la CNDH, con una Piedra al frente, fue omisa en la materia, pues, no hay forma de evitar la crítica a la política fallida de AMLO.

Las fuerzas armadas y la marina estuvieron maniatadas para combatir a los malandros en igualdad de condiciones, toda vez que la instrucción presidencial de Abrazos no balazos, les impidió combatirlos  e incluso repeler las agresiones.

Hasta nunca Andrés Manuel López Obrador y aunque pretenda instaurar el obradorato; de entrada, dejará de ser presidente constitucional a partir del primer minuto del 1 de octubre y ello, créamelo estimado lector, ya es ganancia, ya que  representa vislumbrar una luz al final del cadalso a donde arrastró a México. 

En este sexenio se endeudó al país como nunca, en niveles que se compromete el futuro, porque además de aumentar la deuda en 7.2 billones de pesos, se contrató con intereses muy altos, lo que representa que buena parte del presupuesto se canaliza al pago de ellos.

Las finanzas públicas están muy comprometidas con tener márgenes de liquidez muy restringidos, ya que los ingresos del gobierno se han estancado contra el aumento progresivo de los programas de política social de AMLO, las pensiones, el pago de la deuda y sus intereses, amén del rescate de Pemex y CFE.

El PIB fue el más bajo en los últimos 36 años, con apenas un 0.9%.

El dispendió de los recursos públicos en la construcción de las tres obras emblemáticas de AMLO, ha sido criminal, ya que por ejemplo, la refinería de Dos Bocas, lleva 24 mil millones de dólares gastados en su construcción y todavía no opera a mediana capacidad.

Lo mismo ocurre con el AIFA que, por lo menos, para los próximos 20 años trabajará con pérdidas y se mantendrá subsidiado con recursos públicos.

Lo mismo ocurre con el Tren Maya, Mexicana de Aviación, Gas para el Bienestar y tantas y tantas ocurrencias que fueron un total fracaso como la Mega farmacia.

En este sexenio se instituyó a la mentira, la farsa y la manipulación como ejes centrales de las políticas públicas.

Seis años para culpar a otros de la propia ineptitud e incapacidad para resolver los acuciantes problemas que aquejan a todos los mexicanos, en particular a los que menos tienen.

Se va AMLO y más de la mitad de los mexicanos se mantienen en la pobreza y la marginación y excluidos totalmente de los servicios de salud.

El prestigio que construyó México en la esfera internacional por su férrea defensa a la no intervención y el respeto irrestricto a la autodeterminación de los pueblos, fue pateado por el tabasqueño al pelearse con varios jefes de Estado y diversos gobiernos.

No alcanza el espacio de esta columna para enumerar sus desencuentros con mandatarios de otras latitudes, empero, tan solo hay que recalcar las diferencias con nuestros tres socios comerciales más relevantes, Estados Unidos, España y Canadá.

Hasta nunca.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.