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Desde San Lázaro. Otis, John, AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

30 Sep 2024
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Desde San Lázaro. Otis, John, AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/lopezobrador_

Desconozco quién dañó más  a las poblaciones afectadas de Guerrero, en especial Acapulco, por el paso de los dos más recientes meteoros, Otis y John, o el populismo de Andrés Manuel López Obrador, quien desdeñó con su apoyo y ausencia a los miles de afectados que clamaron por el respaldo federal, no obstante que, por ejemplo, en ese puerto, Morena y sus aliados alcanzaron la segunda votación más copiosa del país en los pasados comicios del 2 de junio.

Cuando todavía no se recuperan los acapulqueños de los embates de Otis, llega otra tromba asesina que vuelve a colapsar a los pobladores de la zona costera de Guerrero, para ponerlos en estado de inanición y sin el sustento diario; y ante ello, la sociedad civil, pondrá nuevamente el ejemplo al ayudar desinteresadamente a quienes requieren ayuda inmediata, mientras que el presidente continúa su ritual del narcisismo de la despedida con bacanes, celebraciones y justificaciones ante un gobierno fallido.

No quiso  etiquetar presupuesto alguno en 2024 para los damnificados de Otis, tampoco repuso el dinero que se escamotearon del Fonden, otros fondos y fideicomisos que se crearon justo para tener recursos en caso de contingencias mayores.

Tampoco recorrió las zonas afectadas. Tan solo realizó un montaje en donde quedó atrapado entre el lodo y el estiércol en su recorrido rumbo a Acapulco.

Llegó  días después de la tragedia por vía aérea a la zona naval y de allí no salió, los pobladores  tan solo miraban a lo lejos, desde los cerros,  el aterrizaje de los helicópteros oficiales al interior de los cuarteles de los marinos.

El brutal impacto del cambio climático sobre todo en las regiones en donde se asientan los núcleos poblacionales más marginados del planeta, es una realidad y por ello en otros países se despliegan políticas públicas desde hace, por lo menos 20 años, para mitigar sus efectos; en cambio,  en México poca cosa o  nada se ha hecho ante la exigencia para atender el problema con medidas de gran calado que requieren grandes inversiones públicas.

Tan solo se simula que se suman a los acuerdos ambientales mundiales para reducir el impacto de gases de efecto invernadero y párele de contar.

El gobierno de AMLO no etiquetó ninguna partida presupuestal para atender los problemas surgidos del cambio climático y menos impulsó el uso de energías limpias para dejar atrás el consumo de combustibles fósiles y con ello abatir la contaminación.

Al contrario, autorizó el uso del combustóleo y del carbón para mover las termoeléctricas, no obstante que varias de ellas se ubican en la periferia de la CDMX y de Monterrey y ello, ha provocado el fallecimiento de adultos y niños, los más susceptibles ante el embate de los contaminantes que provocan cáncer, males respiratorios y enfermedades  gastrointestinales.

Los huracanes con el paso del tiempo van a ser más devastadores y sin embargo, los gobiernos populistas de izquierda y de derecha, se voltean hacia otro lado y hacen como que la virgen les habla para evitar las consecuencias de su irresponsabilidad criminal en ser omisos en la atención de  los efectos del cambio climático.

El gobierno de López Obrador hizo más daño al puerto de Acapulco que Otis y John al fomentar la rapiña y ordenar la inacción de la Guardia Nacional y el ejército ante los saqueos y el embate de los delincuentes, ya que la política de abrazos no balazos, maniató a las fuerzas del orden.

No alertó en tiempo y forma a los guerrerenses ante la amenaza del huracán y del ciclón.

Dirán algunos que cada quien tiene el gobernante que merece y los guerrerenses votaron por la gobernadora Evelyn Salgado y por la presidenta municipal, Abelina López y acaban de refrendar su apoyo a Morena y aliados con su respaldo mayoritario a Claudia Sheinbaum.

Esperemos que la otra semana se vea a la presidenta recorriendo el puerto y atendiendo de primera mano a los damnificados, es lo mínimo que tiene que hacer el Jefe del Ejecutivo Federal en turno para atender la emergencia y realizar lo conducente para apoyar a las víctimas y reestablecer el abasto de alimentos, servicios, médicos, preservar su patrimonio,  seguridad, combustibles, servicios de electricidad, telefonía, internet y crear los empleos temporales necesarios, al tiempo de exentar de pagos de impuestos y apoyo con créditos a los prestadores de servicios afectados por el huracán John.

La primera mujer presidenta de México debe establecer su estilo propio de gobernar, en donde la empatía ante el dolor ajeno sea la clave de su desempeño, amén de la eficiencia y la eficacia para estar del lado de los que menos tienen.

Este un mensaje en redes sociales de familias que quedaron atrapadas en la zona Diamante del puerto. “Por favor les pedimos encarecidamente la ayuda; estamos aquí atrapados. Tenemos niños, bebes, personas de la tercera edad y mascotas. Tenemos miedo, no tenemos comida”.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.