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Como veo, doy. Claudia Sheinbaum, jugada de tres bandas. Por: Jorge Luis Galicia Palacios Destacado

13 Nov 2023
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Como veo, doy. Claudia Sheinbaum, jugada de tres bandas. Por: Jorge Luis Galicia Palacios Imagen tomada de: https://twitter.com/PartidoMorenaMx
  • Claudia Sheinbaum, jugada de tres bandas
  • La científica y la política en la toma de decisiones

Para quienes leyeron o interpretaron que la unción de Clara Brugada como virtual candidata para Jefa de Gobierno en la Ciudad de México significa una derrota para la también virtual candidata a la silla del águila, Claudia Sheinbaum Pardo, por el hecho de que aun estando muy arriba en las encuestas el otro aspirante fue relegado para dar paso a quien quedó en segundo lugar, en realidad han errado en su lectura porque lo que sucedió el fin de semana fue una jugada de tres bandas y esa la hizo quien hoy sustenta el bastón de mando en las filas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Es cierto, mucho se ha escrito que Omar García Harfuch era la propuesta de Sheinbaum Pardo para gobernar la capital de la república, es cierto, pero también es cierto que en la decisión final la opinión de la ex jefa en este proceso electivo de los morenistas jugaría un papel fundamental y lo único que en este caso hizo fue respaldar la decisión de las mayorías y respetar las reglas en cuanto al principio de la paridad de género.

Los del color guinda y su Coordinadora para la defensa de la cuarta transformación no se equivocaron, la jugada resultó más que magistral, de tres bandas dirían los expertos en una mesa de billar, es decir se trata de una jugada especial donde el tiro pega en tres bandas de la mesa antes de hacer carambola.

Por un lado, con la unción de Clara Brugada, los de la alianza oficialista conservan su bastión electoral que desde hace varios años han construido en la alcaldía de Iztapalapa, con mayoría de simpatizantes en un padrón de más de 1.5 millones de electores.

Por otro lado, la candidatura de Clara en sí significa un reconocimiento a la militancia surgida en las filas del movimiento lopezobradorista, un reconocimiento a las luchas encabezadas por personajes que enarbolan el ideario de la llamada izquierda mexicana.

En cuando a Omar García Harfuch, se puede decir que la historia y trayectoria de este personaje apenas comienza y sin duda una postulación como candidato al senado fortalecerá la unidad partidista y de simpatizantes en torno a Clara Brugada, porque, hay que decirlo, Omar atrae simpatías no solo dentro de su partido.

No hay duda, de tres bandas es el resultado de este proceso que hoy encabeza Claudia Sheinbaum rumbo a los comicios de 2024, donde la joya de la corona será la silla del águila, un juego que, por cierto, no inició ahora sino desde hace dos años con una estrategia política y mediática muy bien planeada y mejor llevada a cabo: La rendición de cuentas.

Hoy la jugada de tres bandas tuvo un plus y eso fue interpretado como otro triunfo frente a los adversarios de Morena, ya que durante 24 horas y días posteriores los del color guinda se adueñaron de la agenda informativa, y lo mismo mantuvieron cautivos y expectantes a auditorios de dentro como de fuera de ese partido, y eso se puede resumir con una frase simple: “El que pega primero pega dos veces”.

LAS CARTAS HABLAN.- Si bien es cierto que en el juego por la silla del águila le fue sumando puntos desde el inicio de su gestión como jefa de Gobierno de Claudia Sheinbaum, con políticas públicas innovadoras y buenos resultados, lo que finalmente catapultó y derivó en una candidatura fue su bien calculada estrategia política de la rendición de cuentas en 2022.

Aquí lo señalamos, hace dos años observamos que el objetivo final de esos informes fue la búsqueda de un posicionamiento para catapultar el nacimiento de una candidata y el resultado fue de una enorme aceptación popular. Sheinbaum Pardo encontró la fórmula ideal para dar a conocer las obras y resultados de su gobierno bajo un esquema novedoso y de paso promocionarse sin infringir las normas electorales.

VA MI RESTO.- La fecha de la jornada electoral parece lejana, sin embargo hay señales que en política no se pueden soslayar, hoy por hoy, la toma de decisiones y estrategias implementadas en el war room de Claudia Sheinbaum han ido cambiando las formas tradicionales de la política y eso significa que la científica también saber hacer política, y hasta ahí porque como veo doy.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.