Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Anuncia Alfredo Del Mazo que la empresa KIRIU realizará más inversión en su planta de Lerma Destacado

13 Jun 2023
347 veces
Anuncia Alfredo Del Mazo que la empresa KIRIU realizará más inversión en su planta de Lerma Imagen tomada de: http://edomexinforma.com.mx/
  • Destaca que este proyecto reafirma la confianza del sector empresarial en la entidad
  • Informa el mandatario mexiquense que el sector automotriz mexiquense cuenta con 354 unidades económicas y genera más de 51 mil empleos

 

A fin de reforzar sus procesos productivos a través dos nuevas líneas de producción, fortalecer su capacidad de suministro e incrementar su posicionamiento en la industria automotriz, la empresa Kiriu realizará más inversión en su planta instalada en el municipio de Lerma, informó el Gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo Maza.

 

Detalló que, con este plan, Kiriu generará 95 nuevos empleos y será un área de oportunidad de aprendizaje y de crecimiento, tanto para los mexiquenses como para la industria automotriz a nivel estatal y nacional.

 

“Nos reunimos con Kiriu, empresa global especializada en cilindros, discos y tambores de frenos automotrices. Van a hacer una importante inversión para trasladar dos de sus líneas de producción de Estados Unidos a su planta de #Lerma”, escribió en sus redes sociales.

 

Alfredo Del Mazo indicó que proyectos de este tipo, reafirman la confianza que mantiene este sector y la comunidad empresarial en el Estado de México, quienes han encontrado oportunidades de inversión en la entidad.

 

En este sentido, el mandatario estatal manifestó que en respuesta a la confianza que mantiene el sector empresarial en el Estado de México, hasta el último día de su administración se seguirá trabajando en la ampliación de la red carretera estatal, así como en el mejoramiento a la seguridad y la modernización de la infraestructura y los desarrollos inmobiliarios industriales, para atraer más inversiones al Edoméx.

 

Añadió que, por sus niveles de especialización, productividad y competitividad, la industria automotriz del Estado de México se ha convertido en una de las mayores generadoras de crecimiento y oportunidades, la cual ha logrado aprovechar distintas ventajas con las que cuenta la entidad, como tener las infraestructuras en comunicaciones más robustas del país y una fuerza laboral especializada.

 

Puntualizó que, a nivel estatal, el sector automotriz cuenta con 354 unidades económicas, mismas que representan el 12.6 por ciento del valor agregado estatal, generando más de 51 mil empleos y casi el 60 por ciento de las exportaciones estatales en lo que va de la administración.

 

Asimismo, Del Mazo Maza señaló que actualmente la planta Lerma de Kiriu se encuentra posicionada como una de las más productivas del país, con una plantilla laboral de casi 700 empleados, de los cuales, el 20 por ciento son mujeres, y produce 760 mil piezas automotrices mensuales, entre las que destacan cilindros, discos y tambores, mismos que son elaborados con los mayores estándares de calidad.

 

Aunado a esto, recordó que Kiriu llegó a México en 2006, y desde entonces, esta empresa ha mantenido un avance constante para lograr destacar en el ramo, pues ha fortalecido con innovación y mejora permanente sus productos colocándose como proveedor de marcas como Nissan, General Motors, Volkswagen, Mazda, Honda, Audi y Ford entre otros.

 

Durante este anuncio el mandatario estatal estuvo acompañado, por parte de Kiriu Mexicana, por Tanaka Toru, Presidente y Director General; Javier García Cruz, Vicepresidente de Manufactura; Tai Terayama, Gerente General de Planeación y Horacio Eduardo Miguel Saldívar, Gerente General.

 

Mientras que por el Gobierno del Estado de México estuvieron presentes Pablo Peralta García, Secretario de Desarrollo Económico y Enrique González Hernández, Director General de Industria de la Secretaría de Desarrollo Económico.

 

Con información de: http://edomexinforma.com.mx/

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.