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Inflación en primera quincena de julio se ubica en 4.79%, dato más bajo desde marzo de 2021

24 Jul 2023
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Inflación en primera quincena de julio se ubica en 4.79%, dato más bajo desde marzo de 2021 Imagen tomada de: https://twitter.com/INEGI_INFORMA
  • Si bien el dato mostró que la trayectoria de la inflación a la baja continúa, también estuvo por encima de la expectativa del mercado

La trayectoria a la baja de la inflación en México continuó en la primera quincena de julio y se ubicó en 4.79 por ciento anual, desde 4.93 por ciento reportado al cierre de junio, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El dato es el más bajo desde la primera quincena de marzo de 2021 aunque se ubicó por encima de la expectativa de 4.76 por ciento anual prevista en la encuesta de Citibanamex.

A pesar del ‘enfriamiento’ de la inflación, todavía se ubica por encima del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3 por ciento +/- un punto porcentual, racha que inició en marzo del 2021.

En su comparación quincenal, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró un incremento de 0.29 por ciento, mayor al 0.16 por ciento de la segunda quincena de junio, y la más alta desde la primera quincena de febrero de este año. Para una primera quincena de julio, es la más baja desde 2019.

“Los efectos de base favorables; una recuperación económica más suave; la caída de los costos de envío, y los bajos precios de las materias primas ayudarán a reducir la inflación a alrededor de 4.5 por ciento para fines de año”, dijo Andres Abadia, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics.

Inflación subyacente se modera por las mercancías

En tanto, la inflación subyacente se ubicó en 6.76 por ciento anual en la primera quincena de julio, menor a 6.86 por ciento del cierre de junio, pero por encima del 6.73 por ciento previsto por el mercado.

El dato de las primeras dos semanas de julio es el menor desde la primera quincena de marzo del año pasado, según los datos del Inegi.

En su comparación quincenal, la subyacente tuvo un incremento de 0.24 por ciento, la más elevada desde la segunda quincena de marzo de este año; sin embargo, para un periodo similar es la más baja desde 2019.

La moderación en la inflación subyacente respondió a menores presiones del lado de las mercancías, que anotaron una tasa de 7.99 por ciento anual, la más baja desde la segunda quincena de enero de 2022.

En contraste, los servicios repuntaron por segunda quincena al hilo y la inflación llegó a 5.29 por ciento anual en la primera quincena de julio, desde el 5.27 por ciento del cierre de junio.

Entre los servicios con mayores incrementos anuales se ubica el seguro de auto con 14.95 por ciento; transporte aéreo, con 9.44 por ciento, y servicio de lavandería, con 8.11 por ciento.

Energéticos, ayudan a la baja

Dentro del componente no subyacente se observó su segunda quincena con deflación del orden de 0.97 por ciento anual en la primera quincena de julio, mayor a 0.74 por ciento de la quincena previa.

Este rubro no mostraba dos periodos con datos negativos desde la primera quincena de abril de 2020 a la primera quincena de mayo de ese año, debido al desplome de los energéticos en medio de la pandemia del 2020.

Respecto a la quincena previa, la inflación no subyacente se incrementó en 0.44 por ciento, la más alta desde la segunda quincena de abril de este año y para una misma quincena fue el avance más moderado desde 2017.

Los precios de los productos agropecuarios mostraron una inflación anual de 2.52 por ciento, la más baja desde la segunda quincena de marzo del año pasado.

Mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se observó una deflación de 3.93 por ciento anual, con lo que ligó ocho quincenas con tasas anuales negativas por primera vez desde marzo del 2020 a junio de ese año.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.