Warning: A non-numeric value encountered in /home/persegacetacom/public_html/plugins/system/helix/core/helix.php on line 548

Warning: A non-numeric value encountered in /home/persegacetacom/public_html/plugins/system/helix/core/helix.php on line 548

Warning: A non-numeric value encountered in /home/persegacetacom/public_html/plugins/system/helix/core/helix.php on line 548

Warning: A non-numeric value encountered in /home/persegacetacom/public_html/plugins/system/helix/core/helix.php on line 548
Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Alta tasa del Banxico se mantendrá hasta que surta efecto, advierte Jonathan Heath

03 Ago 2023
348 veces
Alta tasa del Banxico se mantendrá hasta que surta efecto, advierte Jonathan Heath Imagen tomada de: https://www.elfinanciero.com.mx/
  • Jonathan Heath, subgobernador de Banxico, adelantó que la postura monetaria restrictiva seguirá por un tiempo extendido dado a que el balance de riesgos de la inflación está al alza

Dado que el balance de riesgos de la inflación está al alza, es necesario que la postura monetaria restrictiva siga por un tiempo extendido hasta que surta el efecto deseado. Por lo tanto, no significa baja la tasa de interés a fines de año, manifestó Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México (Banxico).

Señaló que apenas fue en octubre del 2022 cuando alcanzaron una postura monetaria restrictiva y en el primer trimestre de este año lograron alcanzar un nivel suficiente para enfrentar el fenómeno inflacionario con una tasa de referencia en el nivel histórico de 11.25 por ciento, la cual se mantiene a la fecha.

“Tenemos una postura restrictiva, creemos que es aceptable y la queremos dejar ahí y esperar que surta efecto”, dijo.

En este sentido, el subgobernador sostuvo que “eso no significa que estamos ya pensando en bajar la tasa a fines de año”. Resaltó que un ajuste a la baja o mantener intacta la tasa dependerá de las expectativas de inflación.

 “El periodo que pensamos nosotros que opera la política monetaria son como ocho trimestres. Yo creo que vamos a tener que mantener una postura restrictiva, posiblemente en todo el horizonte que dure estos efectos de la política monetaria”, argumentó.

Respecto a si seguirán el ritmo de la Fed, indicó que será la evolución de la inflación la que marque la pauta, pues, aunque estarán muy atentos de cómo avance su postura monetaria, “no va a tener la importancia que pudo haber tenido en el transcurso del año pasado”, ya que Banxico tiene la tasa que buscaban.

Afirmó que las presiones globales están cediendo en cuanto a su contribución en la inflación, pero de forma local ven en el mercado laboral un riesgo importante, sobre todo por la alta probabilidad de otro aumento importante en el salario mínimo en enero de 2025.

“Todavía tenemos el problema de la persistencia de la inflación subyacente, los precios de los servicios no dan señales claras de que están realmente cediendo. Tenemos muchos problemas idiosincráticos, por ejemplo, los problemas de seguridad, distribuciones, cuellos de botellas en las aduanas. Tenemos toda una serie de cosas que en el margen alimentan estas mismas presiones (de la inflación)”.

Jonathan Heath hizo énfasis en que su objetivo es regresar a la inflación a tres por ciento (a la primera quincena de julio se ubicó en 4.79 por ciento anual), por lo que desde la Junta de Gobierno de Banxico deben hacer que esté en ese nivel, pues entre dos y cuatro por ciento solo es un rango.

Con información de: El Financiero


Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/persegacetacom/public_html/templates/ts_newsline/html/com_k2/templates/default/item.php on line 250
Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.