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Economía de México tiene su mejor avance mensual desde 2022

26 Jun 2023
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Economía de México tiene su mejor avance mensual desde 2022 Imagen tomada de: https://twitter.com/INEGI_INFORMA
  • El crecimiento de 0.82% de abril fue mejor al 0.56% previsto por el propio Inegi en el Indicador Oportuno de Actividad Económica

 

La economía de México inició con el pie derecho el segundo trimestre del año, al mostrar en abril un avance de 0.82 por ciento mensual, su mejor dato en 13 meses, de acuerdo con el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

 

El dato de abril se dio tras una contracción de 0.18 por ciento en marzo, el único mes del año que ha mostrado un retroceso, según cifras desestacionalizadas.

 

Además, el crecimiento de 0.82 por ciento mensual de abril fue mejor al 0.56 por ciento previsto por el propio Inegi en el Indicador Oportuno de Actividad Económica (IOAE).

 

Los tres grandes grupos de actividad económica reportaron avances mensuales en abril. Las terciarias o servicios crecieron 1.03 por ciento, su mejor avance en dos meses; al tiempo que las secundarias o de la industria crecieron 0.41 por ciento, tras caer 0.90 por ciento en marzo, y las primarias o agropecuarias repuntaron 1.19 por ciento en abril, luego de contraerse 1.60 por ciento en el mes anterior.

 

¿Por qué la economía de México tuvo tan buen avance en abril?

Andrés Abadia, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics señaló que el buen avance de la economía se dio gracias a la fortaleza del mercado laboral; la caída de la inflación; el impulso de los programas sociales, y el apoyo de la ola de nearshoring.

 

“Estos impulsores han compensado por completo el impacto de las condiciones financieras más estrictas y el debilitamiento de la demanda externa”, dijo.

 

Desde sus niveles prepandemia hasta abril, la actividad económica muestra una recuperación de 2.9 por ciento y el dato de abril significó su máximo histórico, dejando atrás el dato de febrero de este mismo año.

 

Por sector económico, las secundarias lograron reponerse y tienen una mejora de 0.28 por ciento; los servicios de 2.98 por ciento y las actividades agro de 8.78 por ciento.

 

A tasa anual, el IGAE tuvo un crecimiento de 3.35 por ciento en abril, desde 2.74 por ciento en marzo, pero por debajo de 3.73 y 3.87 por ciento observado en enero y febrero, respectivamente.

 

Con información de: El Financiero
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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.