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Tercer debate presidencial 2024 ¿Dónde y cuándo ver el último cara a cara de Sheibaum, Gálvez y Máynez?

14 May 2024
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Tercer debate presidencial 2024 ¿Dónde y cuándo ver el último cara a cara de Sheibaum, Gálvez y Máynez? Imagen tomada de: https://twitter.com/ferbelaunzaran
  • Las candidatas presidenciales Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez se medirán por última vez en el debate antes de las elecciones del domingo 2 de junio

Luego de que este domingo se de diera el tercer y último debate chilango entre los candidatos por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, Santiago Taboada y Salomón Chertorivsk, el Instituto Nacional Electoral (INE) tendrá su tercer debate presidencial el cual se realizará el próximo domingo 19 de mayo a las 20:00 horas.

En esta ocasión el último debate entre las dos candidatas Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y el candidato Jorge Álvarez Máynez tendrá dinámicas de bolsa de tiempo y de “cara a cara”, sin participación ciudadana, pero sí con moderadores quienes en cuatro segmentos abordaran temas distintos.

Esto con el objetivo de privilegiar la interacción entre las candidaturas, además de mostrar a las personas electoras la capacidad de respuesta y templanza de las personas debatientes al momento de ser cuestionadas directamente por otras candidaturas.

El tercer debate se realizará en el Centro Cultural Tlatelolco, el cual se ubica en la Torre de Tlatelolco, en la Av. Ricardo Flores Magón 1, en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México y estará moderado por Luisa Cantú Ríos, Javier Solórzano y Elena Arcila.

¿Cuál será el formato del tercer debate presidencial?

En este último cara a cara entre las dos candidatas y el candidato que buscan ganar la Presidencia de la República, el INE dio a conocer que se implementará el Formato C, que consiste en cuatro segmentos; los primeros tres primeros dividos en dos bloques cada uno, mientras que el último segmento constará en una sesión de preguntas cruzadas (cara a cara) entre los tres candidatos.

Mientras que en el bloque único las candidaturas se podrán hacer preguntas entre sí, con espacios para respuestas de 1 minuto con 30 segundos y replicas de 30 segundos.

Además de que tendrán un espacio para una breve introducción para el debate la presentación de las candidaturas así como un espacio en el que las cadidaturas podrán depesdirse y finalizar con el cierre del debate.

¿Dónde ver el tercer debate presidencial 2024?

Si deseas ver el debate entre Sheinbaum, Xóchitl y Máynez, puedes revisar la transmisión en vivo que hará INE TV el domingo.

Así como a través de las redes sociales del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM). El debate tendrá una duración de 90 minutos, terminando a las 21:30 horas.

También puedes verlo en otras redes sociales del INE, como Facebook, TikTok y X (antes Twitter).

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.