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Recaudación crece 5.5%; el monto supera lo programado

14 May 2024
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Recaudación crece 5.5%; el monto supera lo programado Imagen tomada de: https://twitter.com/SATMX
  • El SAT indicó que los ingresos tributarios se vieron favorecidos por la captación de IVA y el cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de los contribuyentes

Los ingresos tributarios en México crecieron en el primer cuatrimestre y superaron lo proyectado, pese a un menor dinamismo en la actividad económica, impulsados por la captación de IVA y el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes, principalmente.

Entre enero y abril del presente año la recaudación sumó un billón 766 mil 612 millones de pesos, montó mayor en 2 mil 95.1 millones de pesos a lo proyectado en el programa económico; con ello se cumplió la meta proyectada en la Ley de Ingresos, al recaudar el 100.1 por ciento. El pronóstico para el cuatrimestre en el programa económico de 2024 era de un billón 764 mil 516.9 millones de pesos.

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) destacó en un informe que la captación de impuestos del primer cuatrimestre representó un incremento de 165 mil 161 millones de pesos, en comparación con el mismo periodo de 2023, con un incremento real de 5.5 por ciento.

Estos resultados, explicó, fueron posibles por el compromiso de los contribuyentes por cumplir con sus obligaciones fiscales, como la declaración anual del ejercicio 2023.

Janneth Quiroz, directora de análisis económico de Monex, dijo que este resultado es una noticia favorable, porque no sólo se alcanzó la meta, sino que incluso se superó.

“Es una noticia positiva, sobre todo considerando que al interior vimos que algunos impuestos no alcanzaron las metas establecidas en el presupuesto, como fue el caso del Impuesto Sobre la Renta (ISR), que sí, efectivamente, me parece que ha perdido dinamismo, ante una base de comparación más elevada, pero también ante un año 2024 que empezó con una economía más moderada de lo previsto” subrayó.

ISR, menor al esperado

James Salazar, subdirector de análisis de CI Banco, subrayó que el resultado del ISR sí está muy vinculado a la parte de actividad económica, que en términos generales muestra una pérdida de dinamismo.

“La desaceleración observada en la segunda mitad del 2023 se mantuvo en el 2024, lo notamos no solamente en la cifra del PIB como un todo, sino también en el número de empleos y esto al final de cuentas, le mete freno un poco a la recaudación de ISR”, enfatizó.

Sergio Luna, director ejecutivo de economía y desarrollo de nuevos negocios en Mifel, expuso que la parte de la baja en el ISR sí está muy clara, pero del mayor IVA aún no hay una explicación contundente que explique por qué está creciendo su captación, porque este impuesto es más sensible al consumo, el cual se está desacelerando.

IVA supera programa

El SAT informó que se captó por IVA 453 mil 927 millones de pesos, con un incremento anual de 39.4 por ciento, en términos reales. El monto resultó mayor en 34 mil 661.5 millones de pesos, con respecto a lo proyectado en la Ley de Ingresos, por 419 mil 265.5 millones.

Salazar advirtió que en el tema del IVA habría que esperar a ver el reporte final para conocer exactamente qué lo está impulsado. “Quizás hay algunos asuntos de consumo, que en términos generales siguen mostrando cierta fortaleza en algunos indicadores, como las ventas de ANTAD e inclusive ventas de autos; entonces esto pudiera estar en determinado momento ayudando a mejorar su recaudación, pero habría que esperar las cifras finales del reporte”, abundó.

Quiroz expuso que el aumento en la captación de IVA claramente se debe a un mayor consumo. “El que se hayan adelantado los pagos de los programas sociales de alguna manera está ayudando a incentivar el que haya un mayor consumo y de ahí que veamos este comportamiento del IVA”.

Luna añadió que en el caso del IEPS, cuya recaudación creció 66.5 por ciento real a 209 mil 258 millones de pesos, se explica porque el precio del petróleo se ha moderado y entonces la política de subsidios para estabilizar los precios de la gasolina es menos onerosa.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.