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María Amparo Casar niega que Pemex le haya regresado pensión

14 May 2024
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María Amparo Casar niega que Pemex le haya regresado pensión Imagen tomada de: https://twitter.com/amparocasar
  • María Amparo Casar negó que Petróleos Mexicanos (Pemex) le haya devuelto la pensión que recibía desde hace 19 años, a pesar de que un Tribunal ordenara su restitución

María Amparo Casar, directora de la asociación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), negó este martes 14 de mayo que Petróleos Mexicanos (Pemex) le haya devuelto la pensión que recibía desde hace 19 años, a pesar de que un Tribunal ordenara su restitución en un plazo máximo de 24 horas.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Casar explicó que la última vez que recibió la pensión de Pemex fue el pasado 15 de febrero, por lo que, aclaró, hasta la noche de este lunes 13 de mayo no ha recibido algún depósito.

“Hasta la noche de ayer que revisé, como no me notifican nada, se supone que me la restituyeron, pero hasta las 7 de la noche de ayer no se me había restituido nada”, dijo.

Ante esto, detalló que tampoco está el depósito de sus retroactivos ni del pago de mayo: “En las cuentas donde siempre he recibido desde hace 19 años la pensión, no hay depósito alguno, ni de los retroactivos, ni lo correspondiente al mes de mayo”.

Por esta razón, la titular de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad arremetió contra Pemex y acusó que la institución nunca le comunicó que le retiraría la pensión, ya que “me di cuenta por los estados de cuenta bancarios donde se me depositaba”.

Además, añadió que hasta el momento nunca ha sido citada para declarar, después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador argumentara que la pensión que cobraba es ilegal porque el esposo de María Amparo Casar cometió suicidio.

“Nunca fui citada el 12 de abril, ni ningún otro día, para que yo precisara circunstancia y lugar de los hechos”, especificó en entrevista.

Ante esto, María Amparo Casar aseguró que esto es un signo de la “falta de indolencia” del presidente de la República y lamentó que en este caso estén involucrados sus hijos. “Me parece una ruindad que estén involucrando a mis hijos en estos, que no tuvieron nada que ver más que una pérdida de un padre, de la cual uno no se recupera fácil”, sostuvo.

Ordenan a Pemex devolverle la pensión a María Amparo Casar

Un juez de distrito había otorgado una suspensión para que Petróleos Mexicanos (Pemex) reintegre en menos de 24 horas el pago de una pensión post-mortem a María Amparo Casar.

El juzgador otorgó esta suspensión para que Casar reciba el pago, a menos que exista un ordenamiento judicial o administrativo firme en el que se haya ordenado la cancelación del pago de la pensión.

El magistrado argumentó que el pago de la pensión representa un derecho adquirido tras el fallecimiento de Carlos Fernando Márquez Padilla García, y no puede suspenderse unilateralmente por el patrón.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.