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Destaca Rosa Icela ante IP baja de delitos de alto impacto

01 Jun 2023
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Destaca Rosa Icela ante IP baja de delitos de alto impacto Imagen tomada de: https://twitter.com/rosaicela_
  • Rosa Icela Rodríguez recibió propuestas de los empresarios y ofreció ponerlas en práctica

 

Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), expuso ante empresarios de la Ciudad de México la problemática y retos que enfrenta el país en seguridad.

 

La reunión se realizó en el marco de la 148ª Junta del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), a cuyos integrantes expuso el trabajo que realiza la SSPC, no sólo a nivel nacional, sino también en la capital del país.

 

Destacó la reducción en la incidencia de algunos delitos que impactan al sector empresarial y el trabajo para abatir la incidencia de otros de alto impacto, como el homicidio doloso.     

 

“Agradezco la invitación de la Canaco en la CDMX. Un honor volver a los orígenes y poder servirles”, dijo la secretaria en un mensaje en Twitter, el cual se publicó al final del encuentro privado.

 

 “#JuntosConstruimosLaPaz”, agregó la funcionaria en el mensaje, el cual acompañó de una serie de fotografías con José de Jesús Cárdenas, presidente de la Canaco Ciudad de México y otros integrantes de la junta directiva.

 

La funcionaria recibió cuestionamientos, quejas, pero también propuestas por parte de empresarios para realizar un trabajo conjunto en relación con los delitos que impactan al sector empresarial.

 

Rodríguez se comprometió a revisar las propuestas recibidas y, en la medida de las posibilidades y viabilidad, ponerlas en marcha.

 

En el encuentro también estuvo Nathalie Desplas, secretaria de Turismo de la Ciudad de México, a quien se le hizo entrega de un reconocimiento por parte del sector empresarial por los resultados obtenidos en la 47ª edición del Tianguis Turístico y la gestión que hizo para su realización.

 

Esta no es la primera reunión que la titular de la SSPC sostiene con empresarios. El 18 de mayo pasado asistió a la reunión de presidentes de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur).

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.