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De Cinco Estrellas. Royal Caribbean asegura que su megaproyecto no tocará manglares en Mahahual. Por: Victoria González Prado Destacado

15 Oct 2025
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De Cinco Estrellas. Royal Caribbean asegura que su megaproyecto no tocará manglares en Mahahual. Por: Victoria González Prado Jay Schneider y Ari Adler Brotman hablan de Perfect Day y la limpieza que iniciarán pronto.
  • Royal Caribbean asegura que su megaproyecto no tocará manglares en Mahahual
  • Despegar anuncia: Damián Scokin dejará su cargo de CEO el 31 de marzo de 2026 y Gonzalo Estebarena, asume el rol    
  • Abre el hotel UNICO 20° 105° en Riviera Nayarit, ubicado en el corazón de Bahía de Banderas 

La compañía internacional de cruceros, Royal Caribbean, asegura que su megaproyecto turístico Perfect Day México, a ubicarse en Mahahual, Quintana Roo, dejará intacto el 50 por ciento del área total que lo compone, donde se ubican los manglares.

Luego de anunciarse, el desarrollo generó una oleada de críticas en redes sociales por parte de la sociedad civil y ambientalistas, a incluso una petición contra la obra en Change.org con más de 300 mil firmas, pues se realizará en una zona de manglares protegida frente al segundo arrecife de coral más grande del mundo, el Banco Chinchorro, ambos hogares de numerosas especies.

Sin embargo, Ari Adler Brotman, director de Royal Caribbean Group en México, destaca que el proyecto representará un beneficio para el destino y su gente, tanto en el rubro económico, como en el medioambiental y comunitario.

"La reserva es de 90 hectáreas, 45 hectáreas que hoy son manglar van a permanecer como manglar y las 45 hectáreas donde vamos a desarrollar ya están impactadas el día de hoy, lo que vamos a hacer es sustituir casas y algunas estructuras ya deterioradas. Sí va a haber nueva construcción, pero no va a haber nueva superficie utilizada para la construcción", aclara.

La naviera afirma que la construcción, a erigirse en las instalaciones abandonadas de un parque acuático previo, cumple con los requerimientos medioambientales de las autoridades mexicanas, por lo que prevé ingresar su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en, aproximadamente, dos semanas.

De acuerdo con el directivo, la realización de Perfect Day México, contempla, adicionalmente, la instalación de un sistema de tratamiento de aguas residuales a disposición de la comunidad, así como de una planta de ósmosis inversa para la obtención de agua dulce, se apunta a la eliminación de plásticos de un sólo uso y se tiene por objetivo mantener comunicación constante con la población.

"Hemos tenido un contacto muy cercano con la comunidad, ya tuvimos dos visitas donde les estamos explicando cuáles son nuestros planes, donde recogemos inquietudes de ellos que incorporamos a nuestros proyectos y también tenemos reuniones de trabajo periódicas temáticas", añade.

La obra, que implicará una inversión de mil millones de dólares, sigue programada para inaugurarse a finales de 2027 y dará inicio con la remoción de basura y escombros de la zona, así como con la renovación del puerto para lo que se desprende una inversión de 50 millones de dólares, el cual mantendrá su capacidad actual y podrá recibir hasta 4 barcos.

Royal Caribbean apunta a la creación de entre 2 mil y 3 mil empleos directos durante la construcción y operación del complejo, además de hasta 10 mil empleos indirectos, a un crecimiento de 2.1 millones de cruceristas anuales en Mahahual, actualmente, a 5 millones actuales para 2030. (Información de Renata Tarragona).

 
Jay Schneider y Ari Adler Brotman hablan de Perfect Day y la limpieza que iniciarán pronto.

 

***** Despegar anunció la transición de liderazgo estratégica y planificada: Damián Scokin dejará su cargo de Chief Executive Officer (CEO) el 31 de marzo de 2026 y, será Gonzalo Estebarena, actual Chief Technology Officer (CTO), quien asuma el rol de CEO.  

La decisión de Damián Scokin se da tras la venta e integración de Despegar a Grupo Prosus y busca impulsar nueva etapa de crecimiento acelerado y ambición en toda la región. Scokin continuará su vínculo con la empresa como miembro del Directorio y advisor para dar soporte a la estrategia de largo plazo.

La gestión de Damán Scokin se define por profunda transformación que llevo a la compañía a consolidar su valor en el marcado, multiplicar sus ventas y su rentabilidad. Damián Scokin comentó: "miro hacia atrás y siento un inmenso orgullo por el valor y la resiliencia que construimos junto a nuestro equipo. Transformamos la compañía de manera radical, lideramos con éxito el IPO en el NYSE en 2017, concretamos la adquisición de 5 empresas y superamos la pandemia, no sólo asegurando 200 millones en financiamiento crítico, sino que hoy Despegar es el doble de grande y tiene el doble de rentabilidad que antes de esa crisis. Culminamos esta etapa con la adquisición por 1.7 mil millones de por parte de Prosus, que valida la calidad de nuestro negocio y nos da la energía global necesaria”.

La elección de Gonzalo García Estebarena, líder interno, con más de 15 años en la industria y actual CTO, es claro enfoque en la tecnología como motor de crecimiento. Entre sus logros, rediseñó el modelo de relación con

nuestros socios, fue responsable del turnaround comercial de Despegar durante la pandemia y, por último, lideró la introducción de IA, culminando con la creación de SOFIA, nuestra agente de viajes con inteligencia artificial generativa.

“Dejo la compañía en el punto más fuerte. La elección de un líder desarrollado internamente es la mayor muestra de confianza del Grupo Prosus en nuestro pool de talento," agregó Scokin. "La carrera de Gonzalo lo llevó a ocupar posiciones claves en casi todas las áreas del negocio dándole una visión completa y única que acelerará la ambición que nuestra nueva etapa exige."

Por su parte, Gonzalo García Estebarena afirmó: “es un gran honor asumir el liderazgo de Despegar, una compañía con la innovación en su ADN. En esta nueva etapa, mi objetivo es construir sobre el legado de Damián y acelerar nuestro espíritu tecnológico, aprovechando el potencial de la inteligencia Artificial y la escala global del Grupo Prosus para impulsar un nuevo ciclo de crecimiento y seguir enriqueciendo la vida de las personas a través de los viajes.”


Damián Scokin y Gonzalo García Estebarena. 

 

***** Aarón Jímenez, subsecretario de Turismo de Nayarit y Sylvia Serafín, directora del Fideicomiso de Promoción Turística de la entidad, estuvieron presentes en la apertura del nuevo UNICO 20° 105° Hotel Riviera Nayarit, ubicado en el corazón de Bahía de Banderas.

Por cierto, el inmueble continúa con celebraciones de apertura y será sede del World Meeting Forum 2025, evento clave para la hotelería en México, presentado en resort all-inclusive de lujo, exclusivo para adultos, diseñado para quienes buscan experiencias inmersivas, auténticas y profundamente conectadas con el México contemporáneo.

UNICO 20°105° Hotel Riviera Nayarit forma parte de la colección de hoteles frente al mar   que celebran el orgullo por la región a través del arte, la gastronomía y la mixología. Gracias a sus espacios de vanguardia, el resort se consolida como destino ideal para la industria de grupos y convenciones, ofreciendo instalaciones modernas, versátiles y perfectamente adaptables para conferencias, eventos y reuniones ejecutivas. 

Bernardo Santillana, director Comercial corporativo de RCD Hotels y Rafael Hernández, Chairman, World Meetings Forum coincidieron en señalar que la experiencia será extraordinaria por la gran oferta con que cuenta la propiedad. 

Oferta culinaria diversa, el arte que es característico del hotel y ser sede del World Meeting Forum, UNICO 20°105° Hotel Riviera Nayarit se consolida como ícono emergente de la hotelería de lujo en México y el mundo y, referente para el turismo de reuniones y eventos de alto nivel.


Georgina Méndez, Aarón Jiménez, Madalina Godeanu, Rafael Hernández, Bernardo Santillama y Silvia Serafín, después de la apertura del hotel.  

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.