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De Cinco Estrellas. A pesar del cierre parcial del gobierno de USA, la capital del país continúa llena de vida. Por: Victoria González Prado Destacado

13 Oct 2025
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De Cinco Estrellas. A pesar del cierre parcial del gobierno de USA, la capital del país continúa llena de vida. Por: Victoria González Prado Catedral y Basílica de la Inmaculada Concepción en DC.
  • A pesar del cierre parcial del gobierno de USA, la capital del país continúa llena de vida 
  • Juan Socas, nombrado Chief Commercial Officer para Price Travel Holding  
  • Bienvenidos al paisaje otoñal de Japón desde la ventana del tren

A pesar del cierre parcial del gobierno de Estados Unidos, la capital del país continúa llena de vida y con oferta turística en plena actividad. Este otoño, los visitantes seguirán disfrutando de todo lo que hace de DC destino único: museos fascinantes, monumentos icónicos, barrios llenos de historia, gastronomía galardonada y escena cultural que no se detiene.

El National Mall, uno de los grandes símbolos históricos, arquitectónicos y culturales de la nación, sigue recibiendo visitantes de todo el mundo. Además, la mayoría de los museos, parques y atracciones permanecen abiertos gracias al apoyo del gobierno local, que mantiene viva la experiencia de descubrir DC en su mejor momento. Te dejo toda la información aquí abajo.

A pesar del cierre parcial del gobierno de Estados Unidos, la capital del país permanece abierta y en plena actividad para los visitantes que llegan este otoño. Museos, teatros, restaurantes, barrios con historia y vibrante agenda cultural continúan ofreciendo experiencias únicas a viajeros de todo el mundo.

El gobierno federal suspendió temporalmente sus operaciones el 1 de octubre de 2025 debido a la falta de aprobación del presupuesto en el Congreso. Sin embargo, la mayoría de las atracciones y servicios turísticos de Washington, DC siguen funcionando con normalidad gracias a que el gobierno local del Distrito de Columbia opera con financiamiento independiente.

Elliot L. Ferguson II, CEO de Destination DC comenta, “queremos que los visitantes sepan que DC sigue abierta y lista para recibirlos. La capital ofrece cientos de experiencias culturales, gastronómicas y artísticas que no se ven afectadas por el cierre federal.”

Atracciones abiertas y experiencias imperdibles. Los museos Smithsonian y el Zoológico Nacional permanecerán abiertos al menos hasta el sábado 11 de octubre de 2025, utilizando fondos de reserva. Mientras tanto, la mayoría de los monumentos y parques nacionales, como el National Park, los memoriales de Lincoln y Jefferson, y Rock Creek Park, siguen siendo accesibles al público.

Los viajeros también pueden disfrutar de gran variedad de museos privados e interactivos que no dependen de fondos federales, como: Planet Word, International Spy Museeum, Rubell Musseum, The Peoples´s House, Museum of Illusions, Museum of the Bible, Milken Center for Advancing the American Dream, Folger Shakespeare Library (recientemente renovada).

Además, la escena gastronómica y nocturna de DC sigue en marcha, con restaurantes galardonados, bares con coctelería creativa, festivales de temporada y presentaciones teatrales en espacios icónicos como el Kennedy Center, Arena Stage y Ford´s Theatre, que mantienen su programación habitual.

Servicios en operación: el Metro, autobuses y tranvías funcionan con normalidad. Los aeropuertos Reagan National (DCA), Dulles (IAD) y Baltimore/Washington (BWI) operan sin interrupciones.

Escuelas, limpieza urbana y parques de la ciudad permanecen abiertos. Restaurantes, bares y eventos continúan operando y recibiendo visitantes con normalidad.

Para quienes planean visitar Washington, DC en los próximos días, Destination DC recomienda consultar los sitios oficiales de cada museo o atracción para verificar horarios. La página washington.org ofrece información actualizada sobre, qué está abierto durante el cierre, así como itinerarios, recomendaciones y eventos disponibles.

“DC sigue siendo una ciudad imperdible, incluso en tiempos de cierre.  La energía de sus barrios, su historia viva y su diversidad cultural hacen que cada visita valga la pena”, añadió Elliott L. Ferguson II.

 
Catedral y Basílica de la Inmaculada Concepción en DC.

 

***** Juan Socas, fue nombrado Chief Commercial Officer (CCO) y ahora tendrá la responsabilidad de liderar la estrategia comercial global de Price Travel Holding impulsando la innovación, expansión y consolidación de sus canales de distribución. Con este nombramiento, la empresa Así la empresa, anuncia el crecimiento dentro de su estructura directiva.

Con más de dos décadas de experiencia en la industria de viajes y tecnología, Socas ha sido figura clave en el desarrollo del modelo B2B e la empresa. Desde 2013, se desempeñó como vicepresidente Comercial, dirigiendo los canales Price Agencies, Connet y PriceAffiliates; consolidando red de más de 12 mil agencias minoristas, 400 mayoristas globales y 300 marcas afiliadas.

Bajo su liderazgo, la compañía ha alcanzado crecimiento sostenido y mayor diversificación de ingresos, impulsando estrategia de expansión internacional.  

Jorge Restrepo, CEO de Price Travel Holding “felicitó a Juan por este merecido crecimiento dentro de la compañía. Su visión estratégica, capacidad analítica y orientación a resultados lo han distinguido como líder que impulsa el desarrollo de equipos multiculturales y la creación de soluciones innovadoras que fortalecen la posición de la empresa como una de las más sólidas en la distribución turística de Latinoamérica”. Mientras Rafael Durand, COO agregó: “este nombramiento refleja nuestro compromiso con el crecimiento sostenido, la innovación y la excelencia operativa. Juan ha sido pilar fundamental en la evolución comercial del grupo, y estamos seguros de que en esta nueva etapa continuará aportando visión estratégica que impulse nuestra expansión global.”

Este crecimiento dentro de la organización refuerza la estructura corporativa y permite que la compañía continúe fortaleciendo su liderazgo en la distribución turística, ampliando su presencia internacional y ofreciendo soluciones tecnológicas de vanguardia que generen valor a clientes y socios comerciales.


Juan Socas. 

 

***** En noviembre, las montañas japonesas se tiñen de rojo y dorado, ofreciendo paisajes que parecen pinturas vivas. En esta época, les recomendamos viajar en tren para disfrutar del follaje otoñal, experiencia en la que el trayecto mismo se convierte en el destino.

Hoy destacamos dos rutas imperdibles: el tren de montaña de Hakona y el tren panorámico Sagano o en Kioto, ambos famosos por sus vistas espectaculares.

Hakone Tozan Railway (Prefectura de Kanagawa). A solo dos horas desde Tokio, este tren asciende por las montañas con sistema de “cambio de vía” único. Desde la ventana se puede apreciar el colorido valle cubierto de arces y los pueblos termales. La zona entre Miyanoshita y Gora es especialmente popular, conocida como el ´Túnel de los Arces´ por su esplendor rojizo. La mejor época para viajar es de mediados a finales de noviembre. Combinación recomendada: onsen de Hakone, teleférico, crucero por el lago Ashi.   

Tren panorámico de Sagano (Kioto). Conecta Arashiyama y Kameoka en alrededor de 25 minutos, bordeando el río Hozu. En otoño, los bosques se transforman en mar de colores, creando auténtico “timer de otoño.” Los vagones de estilo retro permiten abrir las ventanas y disfrutar el aire fresco mientras se contemplan los paisajes. La mejor época para viajar es: de mediados de noviembre a principios de diciembre.

Combinación recomendada: paseo por Arashiyama, puente Togetsukyo, iluminación nocturna de templos.

Viajar en tren durante el otoño japonés no es solo traslado es vivencia cultural. El sonido de las ruedas sobre los rieles y los colores cambiantes del paisaje invitan a los viajeros a descubrir la esencia del Japón estacional.

 
En otoño, los paisajes de Japón se tiñen de rojo y dorado

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.