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De Cinco Estrellas. Alexa y My Voice Travel se unen a Royal Caribbean. Por: Victoria González Prado Destacado

22 Mar 2023
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De Cinco Estrellas. Alexa y My Voice Travel se unen a Royal Caribbean. Por: Victoria González Prado Stefania y Mirko Marmai con Alberto Muñoz.
  • Alexa y My Voice Travel se unen a Royal Caribbean y lanzan innovador skill
  • Paraíso de glamour junto al mar el ST. Regis Kanai Resort, debuta en la Riviera Maya
Con la intención de impulsar el mercado del turismo de cruceros en los mexicanos, transporte vacacional con más crecimiento en los último años, la naviera, Royal Caribbean, da a conocer su alianza con el asistente de voz de Amazon, Alexa, y su Inteligencia Artificial.  
A principios del año pasado, por lo menos 7.7 millones de viajeros de cruceros arribaron a los distintos puertos mexicanos, de acuerdo con Miguel Torruco Marqués, secretario de Turismo federal, la cifra demuestra la creciente aceptación de los viajeros por los cruceros, como también lo señala Alberto Muñoz, vicepresidente de Royal Caribbean para Latinoamérica y el Caribe, quien asegura que de los estudios más recientes, destaca que por lo menos cuatro de cada cinco viajeros mexicanos, buscan vacaciones a bordo de un crucero.
“Encontramos en MyVoiceTravel un socio que nos permite mostrar el compromiso que tenemos con nuestros vacacionistas al ofrecer opciones”, señaló Alberto Muñoz, y agregó, “desde siempre nos hemos caracterizado como una compañía innovadora y a la vanguardia que siempre estamos evolucionando. A través de esta alianza con MyVoiceTravel y trabajando en conjunto con Amazon, estaremos vinculados a nuestros pasajeros de otra manera”.  
Mirko Marmai, vicepresidente de “My Voice Travel”, quien con ayuda de la tecnología de los asistentes de voz, y tras alianza con Alexa, dio a conocer, el lanzamiento de nuevo skill, diseñado para Alexa, que se espera brinde alternativa de conexión inmediata para la búsqueda de los cruceros de Royal Caribbean mediante inteligencia artificial.
Con esta nueva tecnología, los usuarios Royal Caribbean International podrán contar con “My VoiceTravel”, que permitirá a los usuarios explorar nuevos mercados, simplificando la experiencia y ofrecer promociones.   
Asimismo, Mirko destacó que “la skill está disponible en cualquier dispositivo habilitado para Alexa en México, como los Echo, Echo Show o dispositivos Fire TV Stick. Hecha la solicitud, él usuario responderá a diversas preguntas que permitirán obtener sus gustos y preferencias. Posteriormente, los detalles del viaje, la cotización y luego esa información será enviada por correo electrónico a asesor, quien se comunicará para completar la reservación”.  
La skill, solo estará disponible para su uso en México, no obstante esta permitirá, a través de cuatro sencillas preguntas, comenzar a planificar viaje dentro de alguno de los cruceros de la firma. Alexa, pues esto solo mediante un comando de voz, que permitirá conocer, rutas, horarios, costos y servicios, entre algunos otros aspectos que se complementarán con la app oficial de la marca. 
Esta nueva alternativa, se espera sea bien recibida por los viajeros nacionales, ya que de acuerdo con Mirko, se descubrió que el público mexicano, es uno de los más importantes en cuanto a niveles de viaje de cruceros, así como de usuarios de Inteligencia Artificial, por medio de asistentes de voz, dato que concuerda con lo señalado por el Estudio General de Medios (EGM), que señala que en la actualidad poco más de 5 millones de personas, cuentan con un asistente de voz, siendo Siri, Alexa y Google Assistant, los más utilizados. 
Cabe destacar que los servicios de voz representan no solo ventaja competitiva, sino verdadera revolución con 34 por ciento de proyección de crecimiento hacia 2026 (Markets and Markets, 2021). Royal Caribbean by MyVoiceTravel, es el primer canal asistido por voz en México para reservación de cruceros y se suma a las más de 4 mil skills para Alexa disponibles en nuestro país.
Mirko y Stefania Marmai, fundadores de MyVoiceTravel, señalaron que en el 2019 impulsaron la skill para que a través de Alexa se utilizara como canal de venta para la búsqueda de boletos aéreos desde cualquier parte del mundo. Tres años después, esta tecnología ofrece alternativa para que los cruceristas que tengan su dispositivo configurado en español de México puedan planear las mejores vacaciones en familia junto a Royal Caribbean International.
Para acceder a este servicio y a las ofertas, los cruceristas mexicanos únicamente deberán decir “Alexa, abre Royal Caribbean” para encontrar diferentes opciones de viaje, el destino, fecha de embarque, punto de partida; así como la cantidad de noches y número de personas para que pueda procesar la información a la medida. 
Sin duda, Royal Caribbean by MyVoiceTravel es innovación que abre paso a las nuevas generaciones, respondiendo a las necesidades de quienes consumen a diario el contenido del mundo digital.

Stefania y Mirko Marmai con Alberto Muñoz.


***** Inspirado en la reserva natural de Sian Ka´an y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, The St. Regis Kanai Resort, en la Riviera Maya anunció su apertura y es oasis que define el destino y captura el glamour por descubrir. El complejo turístico da vida y magia a la región de Kanai con su arquitectura vanguardista, acogedores interiores y servicio personalizado. 
Propiedad del Grupo Alhel, el complejo turístico está a corta distancia en auto, tanto de Cancún como de Playa del Carmen, y ofrece entrada a las maravillas de la región. Desde la exuberante biodiversidad de sus parques naturales y el misticismo de sus cenotes hasta los azules vivos de su mar y la riqueza cultural de sus yacimientos arqueológicos.
El inmueble en la Riviera Maya, cuenta con 124 habitaciones y 19 suites lujosamente decoradas, incluyendo una Suite Presidencial de 215 metros cuadrados, cada una con vistas al mar y una terraza privada o piscina de inmersión. 
Las espaciosas habitaciones cuentan con elementos de diseño y ricos materiales que evocan los elementos del entorno, desde los manglares y los cenotes cercanos hasta las estrellas. Las habitaciones cuentan con espejos colgantes, mesas de noche, lámparas colgantes de cerámica y cabeceras talladas en madera de nogal. Los huéspedes de todas las categorías de habitaciones también tendrán acceso al Servicio de Mayordomo insignia de The St. Regis.

Vistas del nuevo hotel en la Riviera Maya.


Ofrece diversos restaurantes: El íntimo St. Regis Bar; Jack’s Club, furtivo bar deportivo; Pik Nik, establecimiento delicatesen grab-and-go, y The Beach Club para aperitivos ligeros mientras se relaja frente al mar. También salón de té y chocolate, The Library es el telón de fondo ideal para experimentar el ritual del té de la tarde y haciendo honor a legendaria tradición de las propiedades St. Regis en todo el mundo habrá ceremonia de champaña cada noche.  
Inspirándose en las antiguas manifestaciones artísticas y ceremoniales mayas, la sofisticada estética del hotel presenta amplia gama de piedra caliza, nogal y complejos tejidos. La elegante decoración y los interiores contemporáneos se acentúan con elementos hechos a medida, incluyendo muebles personalizados y obras de arte de artesanos locales. El calendario maya se recrea a través de los textiles de las áreas comunes y las habitaciones, con elementos inspirados en las vestimentas ceremoniales mayas.

Una de las habitaciones y canal de nado.

 
"El Ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”.
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Twitter: @victoriagprado
 
 
PIES DE FOTO
 
1.- Stefania y Mirko Marmai con Alberto Muñoz.
 
2.- Vistas del nuevo hotel en la Riviera Maya.
 
3.- Una de las habitaciones y canal de nado.


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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.