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Desde San Lázaro. Debacle o victoria de Trump. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Nov 2026
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Desde San Lázaro. Debacle o victoria de Trump. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/realDonaldTrump

Llegó el 3 de noviembre y, más allá de pronósticos sobre quién ganará el control del Congreso estadounidense, existen datos duros que permiten afirmar algo mucho más importante: Donald Trump llegó a las elecciones intermedias en condiciones políticas radicalmente diferentes a las que tenía hace apenas dos años.

En pocas horas sabremos la dimensión del voto de castigo o de respaldo, sin embargo, hoy conocemos las causas del descontento de los norteamericanos y la más importante está en el bolsillo.

La última encuesta Reuters/Ipsos coloca la aprobación de Trump en apenas 32 por ciento. Más revelador todavía: 73 por ciento de los estadounidenses consultados considera que el costo de vida va en la dirección equivocada.

Inflación, gasolina, alimentos, vivienda y servicios terminaron convirtiéndose en adversarios electorales mucho más poderosos que cualquier discurso pronunciado por los demócratas.

La guerra iniciada en febrero después de los ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní ha terminado pasando una factura política considerable a la Casa Blanca. Alrededor de 60 por ciento de los estadounidenses desaprueba la manera en que Trump ha manejado el conflicto, incluidos votantes republicanos.

Además, la guerra contribuyó a elevar los precios de los energéticos y complicó todavía más el problema inflacionario.

Trump prometió evitar guerras interminables y terminó involucrado en un conflicto que ya lleva seis meses y que amenaza con recrudecerse después de las elecciones. 

Otro asunto relevante en la debacle del republicano tiene que ver con la migración.

La ofensiva migratoria y los operativos del ICE han movilizado tanto a partidarios como a adversarios de Donald. Incluso en Kansas, territorio históricamente republicano. Los abusos de la “Gestapo” de Trump contra los migrantes -violando sus derechos humanos- ha causado enorme irritación a tal nivel que hay congresistas republicanos que se han pronunciado en contra de las deportaciones arbitrarias que, incluso, han costado la vida de 18 mexicanos relacionados con ICE.

El desgaste natural del poder es otro factor que necesariamente le ha pegado al mandatario

Las elecciones intermedias suelen castigar al partido del presidente. En los últimos 80 años, solamente en dos ocasiones el partido instalado en la Casa Blanca consiguió aumentar sus escaños en el Congreso durante unas elecciones de mitad de mandato.

Pero esta vez existe un ingrediente adicional.

Los republicanos defienden mayorías estrechas y algunas contiendas se han vuelto competitivas incluso en territorios donde Trump ganó cómodamente en 2024.

Las encuestas son fotografías demoscópicas, no resultados electorales. Hoy hablarán las urnas.

¿Y México?

Independientemente del resultado, sería un error suponer que Trump modificará sustancialmente su estrategia de presión contra Claudia Sheinbaum.

La relación bilateral se ha convertido en una enorme negociación donde prácticamente todo está conectado: narcotráfico, migración, seguridad fronteriza, fentanilo, automóviles, acero, aluminio, inversiones chinas y, por supuesto, el T-MEC.

Washington y México llegaron precisamente a esta elección negociando un posible acuerdo comercial intermedio. México busca reducir los aranceles estadounidenses sobre automóviles, acero y aluminio, mientras Washington presiona en asuntos como contenido automotriz e inversiones procedentes de China.

Trump seguirá utilizando el garrote.

Si conserva sus mayorías en el Congreso, podrá interpretar el resultado como una ratificación de su estrategia.

Si pierde alguna de ellas, tendrá incentivos políticos internos para demostrar fortaleza en aquellos asuntos donde su discurso conecta con su base electoral.

También habrá que revisar otra narrativa que circuló durante meses: la supuesta intervención directa de fuerzas estadounidenses en territorio mexicano para detener políticos vinculados presuntamente con el narcotráfico.

Eso no ocurrió, pero tampoco puede decirse que todo quedó en amenazas.

Cualquiera que sea el resultado de hoy, México seguirá enfrentando a un presidente estadounidense que ha convertido la presión económica, comercial y de seguridad en instrumentos permanentes de negociación.

Por eso las elecciones del 3 de noviembre también importan de este lado de la frontera.

No porque los estadounidenses vayan a decidir mañana el futuro de México.

Sino porque determinarán cuánto poder político conservará Donald Trump para imponer su agenda durante los últimos dos años de su presidencia a su contraparte mexicana y al mundo.

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El apunte del director

  • Noviembre 2026

    EL INE PODRIDO

    La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE y la posterior salida de 15 funcionarios vinculados con su administración constituyen uno de los capítulos más graves en la historia reciente del árbitro electoral mexicano.

    No estamos frente a una simple crisis administrativa. Existen investigaciones sobre contrataciones, posibles conflictos de interés y manejo de recursos públicos que involucran a funcionarios, particulares y empresas. La ASF mantiene abierta una investigación de oficio y el propio Órgano Interno de Control del INE reportó pesquisas relacionadas con contrataciones públicas. Las responsabilidades individuales tendrán que probarse, pero el daño a la credibilidad institucional ya está hecho.

    El problema viene de atrás.

    Andrés Manuel López Obrador dedicó buena parte de su sexenio a confrontar al INE encabezado por Lorenzo Córdova y a consejeros como Ciro Murayama, precisamente cuando el Instituto representaba uno de los principales contrapesos institucionales frente al poder presidencial.

    Después vino Taddei.

    Llegó a la presidencia mediante el mecanismo constitucional de insaculación y su gestión fue cuestionada desde el comienzo por sectores que advertían cercanía con personajes del oficialismo. Tres años después se marchó en medio de acusaciones sobre contratos y relaciones con proveedores.

    Sería ingenuo pensar que con la renuncia de Taddei terminó el problema.

    El INE llega golpeado a las elecciones intermedias de 2027 y ahora comenzará una batalla todavía más importante: la designación de su nueva presidencia.

    Ahí debemos poner todos los reflectores.

    La persona que sustituya definitivamente a Taddei no puede responder a Morena, al gobierno de Claudia Sheinbaum ni tampoco a la oposición. Tiene que responder exclusivamente a la Constitución y a los ciudadanos.

    Sin embargo, la presidenta de México va a nombrar a uno de sus incondicionales para presidir a este organismo y con ello se dará más un paso al INE subordinado a la SEGOB.

    Porque después de Taddei cualquier sospecha de subordinación partidista será veneno para la credibilidad electoral.

    México se aproxima a unas elecciones intermedias gigantescas y después vendrá la sucesión presidencial de 2030. No podemos llegar a esas citas con un árbitro cuestionado, sometido o desprestigiado.

    La democracia no pertenece a Morena, al PAN, al PRI, a Movimiento Ciudadano ni al gobierno.

    Pertenece a los ciudadanos.

    Por eso hay que defender al INE ciudadano.

    Un árbitro sometido al poder siempre beneficia a quien gobierna y perjudica a quien algún día necesitará elecciones confiables para sustituirlo.

    El escándalo Taddei dejó una advertencia brutal: destruir una institución cuesta poco; recuperar su credibilidad puede tardar años.

    En estos momentos el INE está podrido en sus entrañas y mientras no se demuestre lo contrario, con esa etiqueta llegará a la elección intermedia en detrimento de la democracia mexicana, pero eso parece poco importarle al oficialismo, mientras ganen las elecciones con un arbitro sometido.