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Desde San Lázaro. Quién le teme al sombrero. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

02 Nov 2026
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Desde San Lázaro. Quién le teme al sombrero. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/GreciaMich2027

A un año del asesinato de Carlos Manzo, el fantasma del presidente municipal de Uruapan recorre Michoacán y amenaza con convertirse en esa entidad en uno de los factores políticos más importantes de las elecciones de 2027 y en donde emerge su viuda, Grecia Quiroz como el personaje más aventajado en las encuestas.

Manzo fue asesinado el 1 de noviembre de 2025 durante el Festival de las Velas. Doce meses después, su muerte continúa sin cerrar políticamente y el Movimiento del Sombrero que construyó, no solamente sobrevivió a su fundador, sino que encontró en Grecia Quiroz una figura capaz de prolongar su presencia en la política michoacana.

Eso explica buena parte de la guerra que ya comenzó.

Durante los últimos días Juan Manzo, hermano del alcalde asesinado, lanzó severos señalamientos contra Grecia Quiroz. Incluso cuestionó públicamente la relación personal que ella mantenía con Carlos Manzo y la acusó de proteger a personas de su círculo cercano que, según él, deberían ser investigadas por el homicidio.

Son acusaciones gravísimas, temerarias e insolentes.

Hasta ahora no existe información pública que permita responsabilizar a Grecia Quiroz del asesinato de Carlos Manzo. Ella ha rechazado los señalamientos y sostiene que detrás de las declaraciones de Juan Manzo existe una operación política para golpearla rumbo a las elecciones de 2027.

Lo cierto es que el oficialismo está sumamente preocupado por perder Michoacán en manos de la viuda de Carlos Manzo.

La Fiscalía y las autoridades federales han atribuido la operación criminal al Cártel Jalisco Nueva Generación y las investigaciones han provocado decenas de detenciones, incluidas personas cercanas al entorno del alcalde asesinado. Un año después, sin embargo, todavía existen interrogantes sobre toda la cadena de responsabilidades detrás del crimen.

Grecia Quiroz ha llevado esas dudas todavía más lejos al señalar públicamente posibles responsabilidades políticas y criminales.

Y allí comienza el problema para Morena.

La viuda de Manzo —actual presidenta municipal de Uruapan— se ha convertido en una figura política con proyección estatal precisamente porque representa la continuidad del movimiento independiente construido por su pareja.

Ella tiene diversas opciones para estar en la boleta como candidata a la gubernatura de Michoacán, puede ser por la vía independiente o arropada por Movimiento Ciudadano y tal vez también por los panistas.

De hecho, MC ya dejó abiertas sus puertas. Su dirigencia estatal ha señalado que respetará la decisión de Quiroz si compite como independiente, pero también ha reiterado que podría encontrar espacio en el partido naranja.

No existe todavía un acuerdo, sobre todo porque Grecia ha insistido durante meses en que el Movimiento del Sombrero debe conservar su independencia respecto de los partidos tradicionales.

Por eso resulta prematuro colocarle desde ahora la camiseta naranja.

Pero resulta igualmente absurdo ignorar que su eventual candidatura podría modificar una elección que Morena seguramente esperaba disputar bajo condiciones mucho más cómodas.

Y ese es el verdadero origen de la virulencia de los ataques.

Mientras más crezca Grecia Quiroz, mayores serán los cuestionamientos sobre su vida personal, su gestión municipal, sus colaboradores y su relación con Carlos Manzo.

Que se investigue todo, pero que se investigue con expedientes, pruebas y procedimientos legales, no mediante insinuaciones políticas.

Porque sugerir que una mujer tuvo responsabilidad en el asesinato de su pareja constituye una acusación demasiado grave para utilizarla como instrumento electoral.

 Alfredo Ramírez Bedolla, mandatario de la entidad, está en entredicho   porque está poniendo a las instituciones estatales en la batalla sucesoria.

Michoacán ya ha pagado demasiado caro la mezcla entre política, violencia y crimen organizado.

Carlos Manzo lo pagó con la vida.

Lo paradójico es que quienes pretendieron silenciarlo pudieron haber conseguido exactamente lo contrario.

Su asesinato convirtió al Sombrero en símbolo y ahora Grecia Quiroz lo ha impulsado a nivel estatal y en algunos otros estados de la República.

Ella misma escribió, al cumplirse el aniversario del crimen, que continuará la lucha política que compartía con Carlos y recordó que su esposo resultaba incómodo para los políticos tradicionales.

El Sombrero es un movimiento nacido fuera de los partidos, construido alrededor de una víctima de la violencia y encabezado ahora por quien reclama justicia por su asesinato.

¿Quién le teme al sombrero?

Porque a Carlos Manzo pudieron quitarle la vida.

Lo que no consiguieron fue matar su movimiento.

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El apunte del director

  • Noviembre 2026

    EL INE PODRIDO

    La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE y la posterior salida de 15 funcionarios vinculados con su administración constituyen uno de los capítulos más graves en la historia reciente del árbitro electoral mexicano.

    No estamos frente a una simple crisis administrativa. Existen investigaciones sobre contrataciones, posibles conflictos de interés y manejo de recursos públicos que involucran a funcionarios, particulares y empresas. La ASF mantiene abierta una investigación de oficio y el propio Órgano Interno de Control del INE reportó pesquisas relacionadas con contrataciones públicas. Las responsabilidades individuales tendrán que probarse, pero el daño a la credibilidad institucional ya está hecho.

    El problema viene de atrás.

    Andrés Manuel López Obrador dedicó buena parte de su sexenio a confrontar al INE encabezado por Lorenzo Córdova y a consejeros como Ciro Murayama, precisamente cuando el Instituto representaba uno de los principales contrapesos institucionales frente al poder presidencial.

    Después vino Taddei.

    Llegó a la presidencia mediante el mecanismo constitucional de insaculación y su gestión fue cuestionada desde el comienzo por sectores que advertían cercanía con personajes del oficialismo. Tres años después se marchó en medio de acusaciones sobre contratos y relaciones con proveedores.

    Sería ingenuo pensar que con la renuncia de Taddei terminó el problema.

    El INE llega golpeado a las elecciones intermedias de 2027 y ahora comenzará una batalla todavía más importante: la designación de su nueva presidencia.

    Ahí debemos poner todos los reflectores.

    La persona que sustituya definitivamente a Taddei no puede responder a Morena, al gobierno de Claudia Sheinbaum ni tampoco a la oposición. Tiene que responder exclusivamente a la Constitución y a los ciudadanos.

    Sin embargo, la presidenta de México va a nombrar a uno de sus incondicionales para presidir a este organismo y con ello se dará más un paso al INE subordinado a la SEGOB.

    Porque después de Taddei cualquier sospecha de subordinación partidista será veneno para la credibilidad electoral.

    México se aproxima a unas elecciones intermedias gigantescas y después vendrá la sucesión presidencial de 2030. No podemos llegar a esas citas con un árbitro cuestionado, sometido o desprestigiado.

    La democracia no pertenece a Morena, al PAN, al PRI, a Movimiento Ciudadano ni al gobierno.

    Pertenece a los ciudadanos.

    Por eso hay que defender al INE ciudadano.

    Un árbitro sometido al poder siempre beneficia a quien gobierna y perjudica a quien algún día necesitará elecciones confiables para sustituirlo.

    El escándalo Taddei dejó una advertencia brutal: destruir una institución cuesta poco; recuperar su credibilidad puede tardar años.

    En estos momentos el INE está podrido en sus entrañas y mientras no se demuestre lo contrario, con esa etiqueta llegará a la elección intermedia en detrimento de la democracia mexicana, pero eso parece poco importarle al oficialismo, mientras ganen las elecciones con un arbitro sometido.