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Arranca Manolo Programa de Suplemento Alimentario para productores de Coahuila Destacado

26 Ene 2026
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Arranca Manolo Programa de Suplemento Alimentario para productores de Coahuila Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

Desde el municipio de Jiménez, el gobernador Manolo Jiménez Salinas detonó el programa de Suplemento Alimenticio para Ganado, mediante el cual se beneficiará a más de mil 400 pequeños y medianos ganaderos de todas las regiones del estado, a quienes se les entregarán mil 300 toneladas de suplemento y alimento balanceado con una inversión de 10 millones de pesos.

"En mi municipio tocayo de Jiménez, dimos inicio al Programa Estatal de Suplemento Alimenticio para Ganado, una acción clave para seguir fortaleciendo la actividad agropecuaria en Coahuila. Además, iniciamos la rehabilitación del tramo carretero Jiménez–San Carlos y obras para varias escuelas. ¡Seguimos jalando parejo para todas las regiones del estado!"


Manolo Jiménez mencionó que todas estas obras y acciones tienen que ver con compromisos que adquirió durante su campaña, al tiempo de reiterar su total compromiso con las y los productores de Coahuila para que les vaya bien.

“Hoy estamos arrancamos un gran programa para el campo, para beneficiar a mil 400 pequeños productores, programa que se une a otros programas para el campo y ganadería”, comentó.


Informó que el próximo jueves estarán entregando toros para el mejoramiento genético, además de las acciones y el gran esfuerzo que se está realizando para cuidar el status zoosanitario.


Manolo Jiménez mencionó que se está trabajando en el tema de la reapertura a la exportación del ganado, por lo que se está en estrecha comunicación con las autoridades de los Estados Unidos, y realizando acciones en suelo coahuilense para que los productores de Coahuila puedan exportar su ganado por Acuña.

De igual manera, el Mandatario estatal señaló que a partir de esta semana iniciarán las obras de rehabilitación de la carretera Jiménez – San Carlos, a la cual los próximos años le seguirán invirtiendo recursos hasta terminar todo su trayecto.

Jiménez Salinas recordó que, además de estos programas, se han detonado otros como las Brigadas, los Mercaditos, el programa de Salud Popular, con la rehabilitación de 133 centros de salud, con abasto de medicamentos y conectados al centro de telemedicina; así como la tarjeta de la salud popular con la que los adultos mayores sin seguridad social, tienen acceso a consultas, medicamentos y análisis gratis.

Reiteró su compromiso con la seguridad para que Coahuila siga siendo un estado blindado y uno de los mejores estados de México para vivir con nuestras familias.
Pidió a todas y todos los asistentes seguir trabajando en equipo para continuar construyendo la grandeza de Jiménez y de Coahuila.


Jesús María Montemayor Garza, secretario de Desarrollo Rural destacó que Manolo Jiménez es un aliado firme del campo coahuilense, cuya visión y cercanía han sido fundamentales para impulsar programas como el suplemento alimenticio para ganado.


Informó que este apoyo permitirá alimentar poco más de 40 mil cabezas de ganado, lo que representa un gran alivio en tiempos donde escasea el forraje, impulsando el bienestar animal y la productividad de nuestros hatos.

Abundó que gracias al liderazgo del gobernador Manolo Jiménez Salinas, se está realizando una histórica inversión en infraestructura zoosanitaria, con el objetivo de acelerar la reapertura de la frontera, reactivar la economía regional y posicionar a nuestros ganaderos en condiciones de mayor competitividad.

Gabriel Elizondo Pérez, coordinador general de Mejora Coahuila comentó que al igual que la rehabilitación de la carretera Jiménez – San Carlos, cada obra está pensada en mejorar la calidad de vida de las y los coahuilenses.

“El gobernador Manolo Jiménez refuerza las obras sociales y potencializa la salud, el empleo y la seguridad”, externó.


Claudia Maribel González Espinoza, alcaldesa de Jiménez mencionó que la presencia del Gobernador del Estado es muestra de su compromiso con el desarrollo, progreso y bienestar de todos los habitantes de Jiménez.

Agradeció a Manolo Jiménez por su disposición de seguir trabajando en equipo e impulsar proyectos que benefician a todos los coahuilenses.

Adolfo Narváez Faz, beneficiario del programa alimenticio para ganado, agradeció a Manolo Jiménez por este apoyo para los productores, así como por la rehabilitación de la carretera, que es de gran ayuda para los habitantes de esta región de Coahuila.


Acompañaron al gobernador en este evento, además, Claudia Aldrete García, diputada local; Enrique Martínez y Morales, secretario de Inclusión y Desarrollo Social; Jesús María Montemayor Garza, secretario de Desarrollo Rural; Sonia Villarreal Pérez, subsecretaria de Gobierno en la región Norte; Ignacio Covarrubias Cabello, coordinador de Infraestructura Social Mejora.

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • Octubre 2026

    Una decapitación orquestada desde la 4T

    La decapitación de la estatua del expresidente Felipe Calderón en Los Pinos no puede reducirse a una anécdota de protesta sindical ni mucho menos justificarse como un simple acto simbólico contra quien decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009. Lo ocurrido es un acto de vandalismo dentro de un recinto administrado por el Estado y, por ello, plantea una pregunta elemental: ¿cómo fue posible que un grupo de manifestantes ingresara, destruyera una escultura y se paseara con su cabeza sin que la seguridad del lugar lo impidiera?

    Los hechos están documentados. Integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, azuzados por Jesús Ramírez Cuevas, asesor presidencial, ingresaron al Complejo Cultural Los Pinos después de manifestarse contra Calderón, quien participaba en el Foro América Libre 2026. Los inconformes encontraron la estatua en el suelo, donde permanecía desde que un árbol la derribó en 2025, y procedieron a golpearla hasta desprenderle la cabeza. Uno de los participantes incluso caminó con ella antes de arrojarla contra el piso.

    La primera responsabilidad del gobierno es por omisión. Durante más de un año permitió que una pieza perteneciente al acervo histórico de Los Pinos permaneciera abandonada en el suelo. En julio de 2025, la dirección del complejo había anunciado que sería restaurada y reinstalada; eso no ocurrió.

    La segunda responsabilidad es todavía más grave: la incapacidad o falta de voluntad de la seguridad del recinto para impedir su destrucción. Los reportes disponibles señalan que durante el vandalismo no hubo intervención policial ni del personal encargado de proteger el Centro Cultural.

    Y allí aparece el problema político.

    No existe hasta ahora evidencia pública que permita asegurar que la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la agresión o que Jesús Ramírez instruyó al SME para destruir la estatua. Afirmarlo como hecho sin pruebas desviaría la atención de algo que sí puede exigirse al gobierno: explicar por qué permitió que ocurriera dentro de un inmueble bajo responsabilidad federal y por qué nadie protegió un bien que formaba parte del recinto.

    Porque el Estado de derecho también se defiende cuando el personaje agraviado es un adversario político.

    Felipe Calderón puede ser cuestionado por sus decisiones de gobierno; el SME tiene todo el derecho de repudiar la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, protestar contra el expresidente y exigir justicia por lo que considere agravios históricos. Lo que nadie tiene derecho a hacer es sustituir la protesta por la destrucción de bienes dentro de instalaciones públicas.

    Un gobierno democrático no puede administrar la legalidad dependiendo de quién sea la víctima. Si mañana un grupo contrario a López Obrador destruyera una estatua suya dentro de un recinto federal mientras los guardias observan pasivamente, el oficialismo reclamaría —con razón— la aplicación de la ley.

    Ese mismo principio debe valer para Calderón.

    La escena de Los Pinos es particularmente desafortunada porque convierte la intolerancia política en espectáculo: una estatua decapitada, una cabeza paseada como trofeo y una autoridad aparentemente incapaz de detener la destrucción.

    La Presidencia y la Secretaría de Cultura deberían explicar qué ocurrió, quién tenía bajo su responsabilidad la seguridad del complejo, por qué no intervino y qué consecuencias habrá.

    No hacerlo significaría enviar un mensaje peligroso: que en México existen actos de vandalismo tolerables dependiendo de contra quién se cometan.

    Y cuando el poder comienza a seleccionar qué patrimonio merece protección y qué adversario merece el abandono, lo que termina decapitado no es solamente una estatua.

    Es el principio elemental de que la ley debe aplicarse a todos por igual.