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Desde San Lázaro. Omisa la 4T ante la violencia. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Nov 2025
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Desde San Lázaro. Omisa la 4T ante la violencia. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/GN_MEXICO_

El primer mandato constitucional versa sobre la obligación que tiene el Estado de proteger la vida de los mexicanos y su patrimonio, así como tutelar sus derechos fundamentales, pero tal parece que este mandato se lo pasan por el arco del triunfo, porque desde que AMLO instituyó el apotegma de Abrazos No balazos, se desvirtuó la función primigenia del gobierno

Es evidente la incapacidad de la 4T en brindar protección a los ciudadanos y no solo hablamos del artero asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, sino de las decenas de políticos de todos los partidos políticos que se han enfrentado al crimen organizado y han perdido la batalla a costa de su vida.

No son mentiras las lapidarias frases del presidente Trump en torno al control que tienen los cárteles de la droga en nuestro país y del miedo, complicidad o incompetencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno para combatirlos.

“Sheinbaum me cae muy bien, pero México está dirigido por los cárteles…tiene miedo”, advirtió el mandatario estadounidense,  al tiempo de insistir con una intervención militar contra los narcoterroristas que atentan contra la seguridad de su país.

Vivimos a expensas de la voluntad de los criminales que siembran el terror en todo el país sin que nadie los frene.

Ahora fue Carlos Manzo; antes, el líder de los limoneros en Apatzingán, Bernardo Bravo-, el año pasado, le sucedió al alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, quien además de decapitarlo fue torturado y su cuerpo exhibido en la plaza pública.

Michoacán se tiñe de sangre con el morenista, Alfredo Ramírez Bedolla,  un gobernador complaciente, mentiroso y timorato que toma actitudes más de complicidad con los criminales que como autoridad responsable de la seguridad de sus paisanos.

Si fuera tan solo una entidad, pues el problema no sería tan grave, pero estamos hablando que más del territorio nacional se encuentra bajo la égida de los delincuentes sin que autoridad alguna tenga el valor y capacidad para enfrentarlos, incluso en la capital del país, acribillaron a los dos colaboradores más cercanos de Clara Brugada y acaban de matar al abogado David Cohen en el corazón de la Ciudad Judicial de metrópoli.

Por semanas, Carlos Manzo denunció la persecución y acoso de los criminales a su persona y a su comunidad, incluso clamó por seguridad federal, pero esta llegó tarde y a cuentagotas.

Los culpables de este artero crimen que dejó en orfandad a una inocente criatura no solo son los capos de la droga, sino también el gobierno estatal en donde cobra como gobernador  Ramírez Bedolla y, por supuesto, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

No basta con que Omar García Harfuch y mandos militares y marinos hagan la tarea, es vital que los propios gobernadores realicen su chamba, aunque varios de ellos están coludidos con los criminales y  es de todos conocido quienes son, porque no solo están en las listas negras del gobierno de Estados Unidos, sino también de México.

Tan solo citaremos varios nombres de esos mandatarios que llegaron al poder con el apoyo de los carteles de la droga como Rubén Rocha Moya (Sinaloa) Américo Villarreal (Tamaulipas), por supuesto, Ramírez Bedolla, Evelyn Salgado (Guerrero) y otros tantos más como la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila o Alfonso Durazo, de Sonora y que decir de Veracruz, con Rocío Nalhe, tan solo por citar algunos cuatroteros que viven envueltos en el sospechosísimo.

Y no solo son mandatarios estatales sino funcionarios de primer  nivel del gobierno federal como Adán Augusto López Hernández. 

En muchos casos no se trata de existir una complicidad explicita, sino de ser omisos en combatirlos, por miedo o por capacidades muy limitadas.

De que sirven las sentidas condolencias  si en vida no los protegieron, no obstante las reiteradas y desesperadas  peticiones de ayuda.

Como Carlos Manzo, viven otros alcaldes que están entre la espada y la pared resistiendo solos el embate de los malosos y con el abandono de los gobiernos estatales y federal.

La violencia y los sucesos sangrientos son parte de la narrativa cotidiana, así como la incapacidad gubernamental para pacificar al país y revertir los índices delictivos y como están las cosas pasará el sexenio de Sheinbaum hundido en la vorágine de la violencia y muerte.

Si esto ocurre con los funcionarios de alto rango, que puede esperar el ciudadano de a pie que diario ignora si regresará con vida al hogar.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.