Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Omisa la 4T ante la violencia. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Nov 2025
155 veces
Desde San Lázaro. Omisa la 4T ante la violencia. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/GN_MEXICO_

El primer mandato constitucional versa sobre la obligación que tiene el Estado de proteger la vida de los mexicanos y su patrimonio, así como tutelar sus derechos fundamentales, pero tal parece que este mandato se lo pasan por el arco del triunfo, porque desde que AMLO instituyó el apotegma de Abrazos No balazos, se desvirtuó la función primigenia del gobierno

Es evidente la incapacidad de la 4T en brindar protección a los ciudadanos y no solo hablamos del artero asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, sino de las decenas de políticos de todos los partidos políticos que se han enfrentado al crimen organizado y han perdido la batalla a costa de su vida.

No son mentiras las lapidarias frases del presidente Trump en torno al control que tienen los cárteles de la droga en nuestro país y del miedo, complicidad o incompetencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno para combatirlos.

“Sheinbaum me cae muy bien, pero México está dirigido por los cárteles…tiene miedo”, advirtió el mandatario estadounidense,  al tiempo de insistir con una intervención militar contra los narcoterroristas que atentan contra la seguridad de su país.

Vivimos a expensas de la voluntad de los criminales que siembran el terror en todo el país sin que nadie los frene.

Ahora fue Carlos Manzo; antes, el líder de los limoneros en Apatzingán, Bernardo Bravo-, el año pasado, le sucedió al alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, quien además de decapitarlo fue torturado y su cuerpo exhibido en la plaza pública.

Michoacán se tiñe de sangre con el morenista, Alfredo Ramírez Bedolla,  un gobernador complaciente, mentiroso y timorato que toma actitudes más de complicidad con los criminales que como autoridad responsable de la seguridad de sus paisanos.

Si fuera tan solo una entidad, pues el problema no sería tan grave, pero estamos hablando que más del territorio nacional se encuentra bajo la égida de los delincuentes sin que autoridad alguna tenga el valor y capacidad para enfrentarlos, incluso en la capital del país, acribillaron a los dos colaboradores más cercanos de Clara Brugada y acaban de matar al abogado David Cohen en el corazón de la Ciudad Judicial de metrópoli.

Por semanas, Carlos Manzo denunció la persecución y acoso de los criminales a su persona y a su comunidad, incluso clamó por seguridad federal, pero esta llegó tarde y a cuentagotas.

Los culpables de este artero crimen que dejó en orfandad a una inocente criatura no solo son los capos de la droga, sino también el gobierno estatal en donde cobra como gobernador  Ramírez Bedolla y, por supuesto, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

No basta con que Omar García Harfuch y mandos militares y marinos hagan la tarea, es vital que los propios gobernadores realicen su chamba, aunque varios de ellos están coludidos con los criminales y  es de todos conocido quienes son, porque no solo están en las listas negras del gobierno de Estados Unidos, sino también de México.

Tan solo citaremos varios nombres de esos mandatarios que llegaron al poder con el apoyo de los carteles de la droga como Rubén Rocha Moya (Sinaloa) Américo Villarreal (Tamaulipas), por supuesto, Ramírez Bedolla, Evelyn Salgado (Guerrero) y otros tantos más como la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila o Alfonso Durazo, de Sonora y que decir de Veracruz, con Rocío Nalhe, tan solo por citar algunos cuatroteros que viven envueltos en el sospechosísimo.

Y no solo son mandatarios estatales sino funcionarios de primer  nivel del gobierno federal como Adán Augusto López Hernández. 

En muchos casos no se trata de existir una complicidad explicita, sino de ser omisos en combatirlos, por miedo o por capacidades muy limitadas.

De que sirven las sentidas condolencias  si en vida no los protegieron, no obstante las reiteradas y desesperadas  peticiones de ayuda.

Como Carlos Manzo, viven otros alcaldes que están entre la espada y la pared resistiendo solos el embate de los malosos y con el abandono de los gobiernos estatales y federal.

La violencia y los sucesos sangrientos son parte de la narrativa cotidiana, así como la incapacidad gubernamental para pacificar al país y revertir los índices delictivos y como están las cosas pasará el sexenio de Sheinbaum hundido en la vorágine de la violencia y muerte.

Si esto ocurre con los funcionarios de alto rango, que puede esperar el ciudadano de a pie que diario ignora si regresará con vida al hogar.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.