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Desde San Lázaro. Impunidad y complicidad. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

24 Sep 2025
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Desde San Lázaro. Impunidad y complicidad. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/adan_augusto

La operación “Todos somos inocentes” que se despliega desde Palacio Nacional para exonerar a Adán Augusto López y a sus cómplices tabasqueños involucrados en el caso de La Barredora o  a todos los indiciados en el huachicoleo fiscal que sangró las arcas públicas con la evasión fiscal por la importación de combustibles sin pagar los impuestos respectivos; se despliega a todo vapor para callar bocas y darle vuelta a la página.

El asunto de La Barredora se termina, según lo expresado por la Jefa del Poder Ejecutivo Federal con la reclusión de Hernán Bermúdez y el del huchicoleo, con mantener tras las rejas a algunos chivos expiatorios de poca monta y párele de contar.

La instrucción presidencial es tajante y no deja lugar a dudas, ya basta del fuego amigo contra morenistas y familiares del presidente, así como también con revueltas intestinas  en el Congreso que alimentan las descalificaciones de la oposición contra la 4T.

Tanto el gobernador de Tabasco, Javier May, como otros prominentes miembros de Morena que se han pronunciado en contra de las traperías de varios de sus correligionarios, han preferido retractarse   y dejar que la FGR haga su trabajo…de exoneración.

En esta operación cicatriz que despliega el gobierno de la presidenta Sheinbaum para quitar el estigma de corruptos y delincuentes a su movimiento y a varios morenistas y funcionarios del sexenio de AMLO como el secretario de Marina, Rafael Ortega, no  puede evitar las acciones que seguirá desplegando el presidente Donald Trump contra los narcoterroristas mexicanos porque representan una grave amenaza a la seguridad interior de Estados Unidos.

Es decir, por mucho que se haya aplicado la operación mordaza para que los oficialistas honrados se vayan contra sus corruptos correligionarios, pues no alcanza para contener los golpes que vienen del gobierno estadounidense contra servidores públicos mexicanos que son cómplices de los cárteles de la droga.

Está visto que todos los operativos contra capos mexicanos y servidores públicos que lleva a cabo las agencias de inteligencia de EU y diversas dependencias de ese gobierno como la Fiscalía, los departamentos de Estado y del Tesoro, entre otras áreas, no son compartidos a sus contrapartes mexicanas por el temor de que fracasen ante la filtración que permita escapar a los criminales.

El daño contra la 4T está hecho con las revelaciones en torno al mayor caso de defraudación fiscal y corrupción  que se ha dado en la historia contemporánea del país y aunque se pretende, en un acto abierto de complicidad, darle carpetazo al asunto y solo castigar a funcionarios de nivel medio, lo cierto es que son tantas evidencias que si no es ahora, será mañana o en el otro sexenio, cuando se castiguen a los culpables.

A casi un año de gobierno, los mayores  problemas que enfrenta la presidenta Sheinbaum son heredados por su antecesor y en lugar de desmarcarse de ellos, ha preferido cargarlos e intentar taparlos aun a costa de su propia imagen y legado.

La lealtad a toda prueba rebasa la línea delgada que existe con la complicidad. Total, hay que echar el segundo piso de la Transformación.

 

DESABASTO DE MEDICAMENTOS.

Continúa la falta de medicamentos a un año de la gestión de la primera mujer presidenta y ahora los culpables de tal afrenta a los pacientes y sus familiares, recae en los laboratorios a quienes ya les leyeron la cartilla  e incluso fueron amenazados de acusarlos penalmente ante tal irresponsabilidad, aunque lo cierto es que a varios de los proveedores de medicamentos no se les ha pagado desde hace varios meses y lo más grave, es que los problemas de logística generados por las ocurrencias del gobierno de la 4T y que se arrastran desde la gestión de AMLO, echa por la borda los esfuerzos que han hecho los laboratorios para cumplir con lo comprometido.

El caso es que pasan los meses y el desabasto perdura en detrimento de pacientes con enfermedades terminales, como los niños con cáncer.

Luego de la farsa de la Megafarmacia o del criminal epíteto “tendremos un sistema de salud como Dinamarca”, vienen las caravanas de salud y otras ocurrencias que dañan a por lo menos la mitad de la población, quienes, de acuerdo al INEGI, carecen del acceso a los servicios de salud que brinda el Estado.

La presidenta debería darse una vuelta por las clínicas de IMSS-BIENESTAR, ISSSTE, Salud, etc. para constatar los que dicen miles de pacientes, enfermeras y doctores.

En los recorridos que hace la mandataria por el interior del país, se podría realizar visitas sorpresivas a los centros de salud, clínicas y hospitales para contrastar las mentiras que le dicen sus colaboradores con la cruda realidad.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.