Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Impunidad y complicidad. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

24 Sep 2025
224 veces
Desde San Lázaro. Impunidad y complicidad. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/adan_augusto

La operación “Todos somos inocentes” que se despliega desde Palacio Nacional para exonerar a Adán Augusto López y a sus cómplices tabasqueños involucrados en el caso de La Barredora o  a todos los indiciados en el huachicoleo fiscal que sangró las arcas públicas con la evasión fiscal por la importación de combustibles sin pagar los impuestos respectivos; se despliega a todo vapor para callar bocas y darle vuelta a la página.

El asunto de La Barredora se termina, según lo expresado por la Jefa del Poder Ejecutivo Federal con la reclusión de Hernán Bermúdez y el del huchicoleo, con mantener tras las rejas a algunos chivos expiatorios de poca monta y párele de contar.

La instrucción presidencial es tajante y no deja lugar a dudas, ya basta del fuego amigo contra morenistas y familiares del presidente, así como también con revueltas intestinas  en el Congreso que alimentan las descalificaciones de la oposición contra la 4T.

Tanto el gobernador de Tabasco, Javier May, como otros prominentes miembros de Morena que se han pronunciado en contra de las traperías de varios de sus correligionarios, han preferido retractarse   y dejar que la FGR haga su trabajo…de exoneración.

En esta operación cicatriz que despliega el gobierno de la presidenta Sheinbaum para quitar el estigma de corruptos y delincuentes a su movimiento y a varios morenistas y funcionarios del sexenio de AMLO como el secretario de Marina, Rafael Ortega, no  puede evitar las acciones que seguirá desplegando el presidente Donald Trump contra los narcoterroristas mexicanos porque representan una grave amenaza a la seguridad interior de Estados Unidos.

Es decir, por mucho que se haya aplicado la operación mordaza para que los oficialistas honrados se vayan contra sus corruptos correligionarios, pues no alcanza para contener los golpes que vienen del gobierno estadounidense contra servidores públicos mexicanos que son cómplices de los cárteles de la droga.

Está visto que todos los operativos contra capos mexicanos y servidores públicos que lleva a cabo las agencias de inteligencia de EU y diversas dependencias de ese gobierno como la Fiscalía, los departamentos de Estado y del Tesoro, entre otras áreas, no son compartidos a sus contrapartes mexicanas por el temor de que fracasen ante la filtración que permita escapar a los criminales.

El daño contra la 4T está hecho con las revelaciones en torno al mayor caso de defraudación fiscal y corrupción  que se ha dado en la historia contemporánea del país y aunque se pretende, en un acto abierto de complicidad, darle carpetazo al asunto y solo castigar a funcionarios de nivel medio, lo cierto es que son tantas evidencias que si no es ahora, será mañana o en el otro sexenio, cuando se castiguen a los culpables.

A casi un año de gobierno, los mayores  problemas que enfrenta la presidenta Sheinbaum son heredados por su antecesor y en lugar de desmarcarse de ellos, ha preferido cargarlos e intentar taparlos aun a costa de su propia imagen y legado.

La lealtad a toda prueba rebasa la línea delgada que existe con la complicidad. Total, hay que echar el segundo piso de la Transformación.

 

DESABASTO DE MEDICAMENTOS.

Continúa la falta de medicamentos a un año de la gestión de la primera mujer presidenta y ahora los culpables de tal afrenta a los pacientes y sus familiares, recae en los laboratorios a quienes ya les leyeron la cartilla  e incluso fueron amenazados de acusarlos penalmente ante tal irresponsabilidad, aunque lo cierto es que a varios de los proveedores de medicamentos no se les ha pagado desde hace varios meses y lo más grave, es que los problemas de logística generados por las ocurrencias del gobierno de la 4T y que se arrastran desde la gestión de AMLO, echa por la borda los esfuerzos que han hecho los laboratorios para cumplir con lo comprometido.

El caso es que pasan los meses y el desabasto perdura en detrimento de pacientes con enfermedades terminales, como los niños con cáncer.

Luego de la farsa de la Megafarmacia o del criminal epíteto “tendremos un sistema de salud como Dinamarca”, vienen las caravanas de salud y otras ocurrencias que dañan a por lo menos la mitad de la población, quienes, de acuerdo al INEGI, carecen del acceso a los servicios de salud que brinda el Estado.

La presidenta debería darse una vuelta por las clínicas de IMSS-BIENESTAR, ISSSTE, Salud, etc. para constatar los que dicen miles de pacientes, enfermeras y doctores.

En los recorridos que hace la mandataria por el interior del país, se podría realizar visitas sorpresivas a los centros de salud, clínicas y hospitales para contrastar las mentiras que le dicen sus colaboradores con la cruda realidad.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.