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GP de Bakú – Max vuelve. El Gran Premio de Azerbaiyán nos ha dejado nuevas lecciones. Por: Arturo Cardeño Gama Destacado

22 Sep 2025
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GP de Bakú – Max vuelve. El Gran Premio de Azerbaiyán nos ha dejado nuevas lecciones. Por: Arturo Cardeño Gama Imagen tomada de: https://x.com/F1

Desde el primer día de prácticas pudimos observar nueva información que nos da algo de luz hacia el cierre del Campeonato. En la práctica uno, durante los stints cortos muchos equipos tuvieron ritmos similares, aunque fue una sesión un poco confusa. Ambos McLaren consiguieron estar en el primer y segundo puesto. A pesar de los tiempos marcados, se mostró la degradación de los neumáticos y eso nos dejó ver cuáles serían los más aptos para la carrera. Gracias a las curvas y al estrés al que se sometieron las llantas, se vio que lo mejor sería usar neumático medio. Eso obligó a tener una estrategia de poca carga, aerodinámica o bien de hacer más paradas en Pits.

En la segunda sesión de práctica los Ferrari fueron los más rápidos, aunque, nuevamente, con resultados engañosos. Se probaron tandas largas y los Ferrari mostraron ser más eficientes, consiguiendo quedar en primero y segundo.

En sesión de clasificación Max Verstappen fue el más rápido, a pesar de que no fue el más veloz en ninguna de las sesiones de práctica. Como hemos dicho en otras ocasiones, en esta carrera es siempre impredecible saber quién puede llevarse el máximo puntaje. Como siempre decimos, Max Verstappen nunca se da por vencido y siempre da de qué hablar. En esta ocasión nuevamente vamos a hablar de su valentía y de la manera en que lleva sus coches al límite. Ya en la carrera tuvo un poco de fortuna, ya que Óscar Piastri chocó y no pudo participar más. Recordemos que el piloto naranja es el que va mejor de toda la parrilla. En pocas palabras es el rival a vencer.

McLaren es quien más puede sufrir las consecuencias de esta carrera. Al perder a uno de sus pilotos, todo indica que el campeonato de constructores tendrá que esperar al menos una jornada más. Sin embargo, no podemos perder de vista que McLaren es el auto más rápido de toda la parrilla, y eso les puede beneficiar.

Red Bull está tratando de mejorar día a día y en la carrera obtuvo un resultado positivo. Verstappen sumó todos los puntos posibles, mientras que Yuki Tsunoda por fin pudo meterse a los puntos. Su carrera fue trabada, pero consiguió pelearle a los pilotos en punta para por fin sumar para el equipo. Max no dio posibilidad a ninguno de acercarse, ni de batallarle por el primer puesto. Esto no significa que esté de vuelta en la contienda por el campeonato. Aunque, si McLaren continúa con los problemas presentados, es probable que sea hasta las últimas carreras cuando se decida quién es el campeón individual. Piastri no completó la carrera, tuvo un error clave que no le permitió competir: en la arrancada, por tratar de ganarle al reloj, se adelantó pero alcanzó a frenar. Inmediatamente le apareció en pantalla “anti-stall” (no avanzar hasta cambiar la marcha del vehículo) y no pudo arrancar a tiempo. Al intentar dar una de las curvas, no le fue posible, ya que iba demasiado rápido y el neumático aún no estaba en temperatura para realizar una maniobra con esa dureza. Se estrelló en la pared y no pudo continuar. Por otro lado, Norris, sumó muy pocos puntos y esto le perjudica tanto al equipo como a su propia pelea interna. No tuvo ningún accidente. Simplemente tuvo una muy mala conducción.

Carlos Sainz, le da el primer podio del año a la escudería Williams. Como bien habíamos mencionado en algún otro momento, William es un equipo en crecimiento y que poco a poco está recuperando el papel que históricamente le pertenece. Van por muy buen camino.

Lo que resta del año es un poco impredecible. El equipo naranja debe sumar de a máximo la próxima carrera para poder ser campeón. La pelea está entre los pilotos Norris, Piastri y Verstappen.

Sólo quedan siete carreras y van a dar todo por conseguir estar en la cima.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.