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Desde San Lázaro. Adán Augusto, Ojeda, más los que se acumulen. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

15 Sep 2025
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Desde San Lázaro. Adán Augusto, Ojeda, más los que se acumulen. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/adan_augusto

Para eso pusieron a jueces proclives a la 4T, para cuando llegue a ellos algún caso que se trate de políticos del oficialismo; exonerarlos, sin importar las pruebas, testimoniales, periciales y testigos, no faltaba más, además de que, por supuesto, la FGR, hará como que la virgen les habla.

Eso es lo que envalentona a Adán Augusto López en el caso de su ex subalterno, líder de La Barredora, Hernán Bermúdez Requena y su reciente aprensión por tierras paraguayas y que, en algunas semanas, enfrentará a la justicia que imparte el Poder Judicial del Bienestar.

La cloaca destapada por el gobierno de Estados Unidos y puesto en el escritorio de la presidenta Sheinbaum por parte de Marco Rubio, Secretario de Estado del Gobierno de ese país, pone en el paredón a funcionarios de AMLO y familiares por el huachicoleo fiscal que extendió sus tentáculos en la Secretaria de Marina en donde se despachaba como titular, Rafael Ojeda.

La punta iceberg de esta escandalosa montaña de corrupción apenas se vislumbra, aunque con el paso de los días y con la información que poseen las agencias de inteligencia del gobierno norteamericano, se conocerá si López Obrador conocía del asunto y que tanto era su grado de involucramiento, ya por omisión o participación.

No obstante, las claras intenciones de echarle tierra al asunto y que solo queden las acusaciones de corrupción en funcionarios de medio pelo y empresarios, la realidad es que son demasiados cabos sueltos que dejaron los autores de esta trama criminal que ya ha cobrado la vida de por lo menos una decena de involucrados y que, desde hace meses, empezaron a caer.

Entre el poder y el dinero y la participación de los grandes cárteles de criminales, entre ellos, el de La Barredora que también tuvo que ver en el huachicoleo, deambula el caso en las áreas del fiscal Gertz Manero.

Tanto Adán Augusto como Rafael Ojeda, por lo menos tenían conocimiento de lo que hacían sus amigos, subalternos y familiares, pero que ahora fingen demencia y piden que se les llamen a declarar, total de allí no pasará.

La Jefa del Ejecutivo Federal tiene tres caminos para resolver esta bomba de tiempo; uno, dejar que las pruebas hablen por si solas y no impedir que las investigaciones se interrumpan o se sesguen; dos, seguir encubriendo a AMLO, familiares y secuaces y tres, hacer como que investigan, pero, en realidad, solo dejar el asunto en chivos expiatorios de poca monta.

La primera mujer presidenta tiene en sus manos la disyuntiva de pasar a la historia como una estadista o como una comparsa de su mentor.

El trato que ha tenido Adán Augusto por parte de la doctora es confuso, ya que por un lado, autorizó que el gobernador actual de Tabasco, Javier May, diera parte a la justicia local de las actividades delictivas del exsecretario de Seguridad Pública de López Hernández; y por otro, no ha procedido directamente contra Augusto, en acciones directas contra él, como por ejemplo,  hacerlo a un lado como líder de la bancada de los senadores de Morena, aunque algunos representantes populares del oficialismo aseguran que sus días están contados.

Lo que es un hecho, es que AMLO está más activo que nunca ya que, personalmente, atiende las eventuales consecuencias que pudiera tener para su grupo el tema del huachicoleo y por ello ha ordenado a sus incondicionales que rodean a la presidenta de la República, estar atentos para que no se vayan a tomar decisiones en la cúpula del poder que, eventualmente, pueda afectarlos.

Entre las cortinas de humo y fuego pirotécnicos que se sueltan en Palacio Nacional y las absurdas acusaciones contra el PRIAN y sus principales representantes, tratan de diluir el mayor caso de corrupción de que en México se tenga memoria.

Los casos de la estafa maestra del anterior sexenio, de Segalmex, Insabi, Dos Bocas, Tren Maya y programas sociales de AMLO, son cosas de niños si se comparan con la trama huachicolera en la que participaron altos mandos de la Marina, entre otros funcionarios de altísimo nivel.

No crea estimado lector que las repetitivas declaraciones del presidente Donald Trump contra su contraparte mexicana, en el sentido de que le faltan tamaños para enfrentar a los criminales, son ocurrencias del mandatario, al contrario, tiene demasiadas pruebas y que, algunas de ellas, trajo Marco Rubio a México para presentarlas ante Claudia Sheinbaum.

El margen de maniobra que tiene la doctora en este tema está acotado precisamente por la información que tienen las autoridades estadounidenses y que. de no atenderse, representan un grave peligro para la seguridad interior de EU por el avance de los narcoterroristas.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.