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Desde San Lázaro. Sheinbaum y Ebrard, unidad a toda prueba. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

15 Nov 2023
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Desde San Lázaro. Sheinbaum y Ebrard, unidad a toda prueba. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/Claudiashein

Los dos tuvieron que bajarle tres rayitas a su soberbia que estuvo alentada por los grillos palaciegos, para consolidar el proyecto político que encabezará Claudia Sheinbaum a partir del 2024, bueno eso si gana la elección presidencial.

Después del desastroso proceso de selección de la corcholata ungida como la precandidata presidencial  de Morena, PT y PVEM; Marcelo Ebrard, se empecinó en demostrar que hubo irregularidades en la “ponderación” de los resultados de las encuestas o “prácticas contrarias al estatuto” y que, con el paso del tiempo, se reconocieron por la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del guinda, zanjando con ello las diferencias con la ganadora y con ello lograron lo que parecía imposible, alcanzar un acuerdo y la consecuente unidad, que , por cierto,  ha puesto a temblar a propios y extraños.

La ruptura con Morena y el presidente López Obrador no se dio y se quedaron esperando los “puros” de Morena, incrustados en el gobierno de la 4T y en el propio partido político, quienes ya se relamían los bigotes con la salida del excanciller.

Así Martí Batres, Jesús Ramírez, Mario Delgado y otros tantos, no solo se dan de topes por la permanencia de Marcelo en Morena, sino que, incluso, han puesto en entredicho su continuidad en el equipo de Claudia Sheinbaum.

Una cosa es que tengan alguna responsabilidad en el próximo gobierno y otra, muy diferente, que gocen de las confianzas de la doctora, sobre todo por el traicionero comportamiento que se dio en la precampaña de Omar García Harfuch y Clara Brugada.

Esos “puros” o “radicales” también le han jugado las contras a Ebrard y ahora con su permanencia en el oficialismo, pues seguramente se cobrará esas facturas pendientes.

Los amigos y cercanos al carnal, juran y perjuran que no es una persona rencorosa y ello ha quedado acreditado durante su paso en diversas responsabilidades en el servicio público, sin embargo han sido frecuentes y de relevancia, las afrentas que ha recibido por esos “puros” que se han “agenciado”  el derecho de decidir sobre  quien puede ostentar esta categoría.

Con la suma de Marcelo Ebrard al equipo de Sheinbaum se arma un trabuco que será difícil de derrotar y ello lo reconocen en el frente opositor y más cuando  Xóchitl Gálvez reconoció que invitó a Marcelo a sumarse a su equipo.

¿Habrá salido Ebrard fortalecido después del berrinche que hizo en la nominación de Claudia?, en mi opinión creo que sí, en virtud de que no solo mantuvo las canonjías que de suyo ya tenía al quedar en segundo lugar en las encuestas, sino que logró un trato respetuoso de la virtual candidata presidencial, del propio López Obrador, amén de conseguir posiciones para sus simpatizantes.  

Como lo hemos dicho en este espacio, el enemigo más peligroso que tiene la ex Jefa del gobierno capitalino en la búsqueda de convertirse en presidenta, está en las filas de Morena y en ese sentido, el fichaje de Marcelo, servirá para contener a esos perversos que conoce muy bien, ya que fue objeto de ese fuego amigo.

Si se conjura el riesgo que representa esos radicales del oficialismo, se le abre el camino a la doctora, porque se han convertido en una  jaqueca para la doctora y su equipo.

Ambos personajes pusieron las cartas sobre la mesa en esos dos encuentros que tuvieron y en donde quedó claro que Marcelo no desistirá de su empeño de estar en la boleta presidencial en el 2030, mientras tanto apoyará con todo a Claudia Sheinbaum.

En este acuerdo no hay medias tintas, los dos van con todo con una cabeza visible, respetada y apoyada y esa es Claudia.

De hecho, esta ha sido la instrucción de Marcelo a sus más cercanos colaboradores y operadores de apoyar con todo a la doctora y estar atentos al fuego amigo que pretenderá dinamitar la relación entre ellos dos.

Para aquellos que señalan que Ebrard desde el senado, posición que le corresponde por quedar en segundo lugar en las encuestas de Morena, mantendrá una presencia incómoda para la presidenta, les diremos tres cosas, primero, no es seguro que Marcelo vaya al senado; segundo, es posible que acompañe a Claudia en el gabinete, toda vez que hay pocos perfiles en Morena que pueden estar al nivel de los grandes problemas que enfrentará la próxima presidenta de México y tercero, no hay posibilidad de que se vaya al excusado el acuerdo alcanzado entre ambos, toda vez que está signado “con sangre en un pacto de compañeros de lucha”.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.