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PARA 2018 UN PAQUETE ECONÓMICO QUE REACTIVE EL MERCADO INTERNO

12 Abr 2017
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  • Se requieren consensos que permitan proyectarlo con miras de largo alcance, responsable y austero, donde se privilegien las políticas de salud y educación: Jorge Dávila.

El presidente de la Comisión de Economía, Jorge Dávila Flores (PRI), afirmó que se requieren consensos que permitan proyectar un Paquete Económico para 2018 con miras de largo alcance, responsable, equilibrado y austero, donde se privilegien las políticas de salud y educación.

Que reactive el mercado interno, mediante apoyos a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMes), a los emprendedores, y mayor generación de empleos formales.

“Trabajaremos en la construcción de consensos que permitan diseñar un Paquete Económico para 2018, con miras de largo alcance, y con la Secretaría de Economía, buscaremos los mecanismos para que se reactive el mercado interno, se agilice la apertura de empresas y la desregulación administrativa y se incentiven las zonas económicas especiales”, indicó en un comunicado.

Señaló que con los Precriterios Generales de Política Económica 2018, entregados por el Ejecutivo federal a la Cámara de Diputados, el pasado 31 de marzo, comienza el diálogo formal entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, para elaborar la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año.

Expuso que pese a la volatilidad de los mercados financieros registrada a finales de 2016 y principios de 2017, provocada por la caída en los precios internacionales del petróleo y la falta de certidumbre sobre la dirección que adoptará el nuevo gobierno de Estados Unidos, hay confianza en que México mantenga estabilidad económica.

Asimismo, que la inflación esté anclada a niveles de un dígito, contar con una firme política monetaria autónoma y mayor disciplina en el ejercicio del gasto público.

Dávila Flores destacó que “a pesar de las turbulencias mundiales, México creció en 2016 a un ritmo de 2.3% del Producto Interno Bruto (PIB), por encima de otras naciones, como Argentina (-2.3%), Brasil (-3.6%), Chile (1.6%), Colombia (2.0%), incluso por arriba de Estados Unidos (1.6%)”.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.