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EN MÉXICO, 90 MILLONES DE BOTELLAS DE PLÁSTICO SON LANZADOS A LA VÍA PÚBLICA, RÍOS Y MARES

13 Abr 2017
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  • Tercera parte de basura doméstica son envases de PET; se debe regular su manejo: Ralis Cumplido
  • Es un material de riesgo para el ser humano, ya que provoca cáncer y altera el funcionamiento hormonal

La Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales analiza reformas a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, a fin de regular el manejo de envases y embalajes de Polietileno Teraftalato (PET), pues 90 millones de botellas de refrescos y de agua, hechos con este material, son lanzados a la vía pública, carreteras, bosques, playas, ríos y mares.

Además, se busca concientizar a la población sobre el consumo irracional de PET y hacer visibles sus efectos, a través de un etiquetado que contenga leyendas, pictogramas o imágenes que reflejen el daño ecológico y ambiental que provoca.

En su iniciativa para modificar la ley general, el diputado Germán Ernesto Ralis Cumplido (Movimiento Ciudadano) relató que el consumo de PET en México asciende a 722 mil toneladas al año. Además, somos el segundo consumidor de envases de PET para refrescos en el mundo y el primero para recipientes de agua embotellada.

Indicó que México es líder en el continente americano en acopio y reciclaje de PET, con el 50.4 por ciento del material reutilizado y 14 empresas recicladoras. Sin embargo, esos esfuerzos no son suficientes, ya que “el consumo va de la mano con los malos hábitos que como mexicanos tenemos”.

En el país, el consumo de refresco es elevado; en promedio, cada mexicano ingiere 163 litros de refresco al año, siendo de PET la gran mayoría de envases utilizados; como consecuencia, se emplean 450 mil toneladas de este plástico, aproximadamente.

Ralis Cumplido refirió que el uso de agua embotellada también representa un problema. En 2014, se consumieron 234 litros por persona, lo que generó 21 millones de botellas de PET al día, de lo cual sólo se recicló el 20 por ciento.

Argumentó que la tercera parte de la basura doméstica en México se debe a los envases de PET, ya que se producen aproximadamente nueve mil millones de botellas al año. Además, es un material de riesgo para el ser humano, su uso constante puede liberar compuestos químicos como DEHA (dietilhidroxilamina), sustancia que provoca cáncer o BBP (butilbencilftalato), el cual altera el funcionamiento hormonal, e incluso puede provocar irritación en la piel, ojos y pulmones.

En la actualidad, los océanos se llenan de ocho millones de toneladas de plástico al año; se estima que para 2020 serán 500 millones de toneladas, debido a la producción acelerada de plásticos y a que el proceso de degradación del PET en los océanos es más lento que en la tierra.

La iniciativa de Germán Ralis  busca concientizar a la población para que consuma menos PET; a reutilizar o reciclar sus envases; a producir menos recipientes de PET, a la par de que se usen otros materiales menos dañinos al medio ambiente, y disminuir la cantidad de residuos urbanos.

Con la adición del capítulo “Del manejo de los envases y embalajes de Polietileno Teraftalato (PET)” en la ley, las empresas productoras y consumidoras promoverán la reducción de la generación, valorización y gestión integral de los residuos urbanos, con la finalidad de controlar la contaminación ambiental y crear conciencia sobre su uso y reciclaje.

Tales acciones serán: agregar en el etiquetado de productos que utilizan el material de PET para sus envases y embalajes, leyendas, pictogramas o imágenes sobre el daño ecológico y ambiental que producen los envases de este material, y que serán formuladas y aprobadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Se imprimirán en forma directa en las etiquetas; serán de alto impacto preventivo, claras, visibles, legibles y no deberán ser obstruidas por ningún medio; deberán ocupar al menos el 30 por ciento de espacio en las etiquetas, donde se le deberán incorporar pictogramas o imágenes, específica la reforma.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.