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MACERA CON PRD PARA EL 2018

11 Abr 2017
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El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, a pesar de su reiterada negativa a afiliarse al Partido de la Revolución Democrática, afirmó que necesita a este instituto político en su aspiración de ser candidato a la Presidencia de la República en 2018.

Así lo expuso en una entrevista concedida al periódico El Universal, donde el mandatario local sin cortapisas señaló que para él es muy importante el PRD, que le tiene un enorme agradecimiento, ya que gracias a ese instituto político administra la Ciudad de México; sin embargo aclaró que la candidatura presidencial debe ir de la mano con la creación de un frente ciudadano de izquierdas, en la que el partido será el motor que impulse la movilización, y de difusión.

Cabe recordar que Miguel Ángel Mancera se ha pronunciado a favor del proyecto Por México Hoy, que encabeza Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y que promueve aglutinar a las izquierdas con proyectos similares y apoyar al aspirante que coincida con sus propuestas, ya sea ciudadano o independiente.

De acuerdo al  Gran Diario de México, el Jefe de Gobierno expuso que el PRD debe depurarse, y que lo necesita para 2018. Dijo  que el partido debe continuar con el proceso de ‘depuración’ ante la migración de sus militantes hacia Morena, que lidera Andrés Manuel López Obrador, pues considera que más vale tener a una persona que apoye los ideales que a un grupo de diezque anden con una doble camiseta.

Expuso que sus colaboradores no tienen bateo libre para promoverse en la búsqueda de una candidatura a la jefatura de Gobierno y quien lo haga tendrá que asumir las consecuencias.

No hay que olvidar que Miguel Ángel Mancera en diversas ocasiones afirmó que no se afiliará al partido del Sol Azteca y hacia el 2018 trabajará en la creación de un proyecto que una a las izquierdas, pero bajo una candidatura ciudadana.

Ha dicho que él le apuesta a una candidatura ciudadana, a que los partidos sigan siendo motores de impulso. “Yo creo en esto y la verdad de las cosas, creo que sí se puede construir”.  También ha mostrado su respeto a Movimiento Ciudadano y al PT, ante el apoyo a la Jefatura de Gobierno.

Mancera está jugando sus cartas en torno a  la carrera presidencial, su mirada está fija en su objetivo de llegar a la meta, se la jugará con el mejor postor, aunque su rendimiento nos es el óptimo pues va muy rezagado en el camino hacia Los Pinos. 

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.