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DETIENEN A YARRINGTON, MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS LO RECLAMAN.

10 Abr 2017
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Luego de permanecer prófugo durante casi 5 años, ayer fue detenido el exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrigton Ruvalcaba, quien enfrenta acusaciones de delincuencia organizada y lavado de dinero proveniente del narcotráfico. La captura de Tomás Yarrington ocurrió en Florencia, Italia por contar con una ficha roja solicitada a la interpol y la PGR indicó que este domingo, gracias a la colaboración de la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales, la Agencia de Investigación Criminal y el gobierno italiano, se logró la ubicación y detención del gobernador tamaulipeco en Italia.

Aquí lo interesante de esta detención será que las autoridades judiciales le prueben toda la serie de delitos que son del conocimiento de la opinión pública y por los que se le acusa a Yarrington, porque de ello se habla en casi todos los medios informativos y la clase política, pero lo cierto es que -después de tantos años- al exgobernador no le han podido probar nada y si ahora lo detienen es para iniciarle un proceso más no para sentenciarlo por lo que se dice de él, y en ese contexto no hay que olvidar una máxima que señala que “quien acusa está obligado a probar”, y al parecer es en esa etapa donde las autoridades de la PGR apenas están.

El exmandatario tiene además acusaciones en cortes de San Antonio y Corpus Christi, Texas, por narcotráfico, extorsión, lavado de dinero y colaboración con cárteles de la droga, aunque la PGR dijo que "se espera que en los próximos días sea repatriado a nuestro país por esta procuraduría, en coordinación con las autoridades del Gobierno de Italia".

Por lo anterior, no hay que descartar que el mexicano no vuelva a pisar tierra nacional ya que las autoridades estadounidenses también reclaman a quien en México estaba declarado como prófugo de la justicia, y si en los Estados Unidos tiene abierto un expediente que involucra a Yarrington es por algo y lo más probable es que la información acusatoria sea más sólida.

No hay que olvidar que aquí en México, en abril de 2013, tras las liberaciones del ex zar antidrogas, Noé Ramírez Mandujano y del general Tomás Ángeles Dauahare, una cadena de fallas en la PGR propició la cancelación de una orden de aprehensión contra el ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, debido principalmente a que las acusaciones se basaban en declaraciones de supuestos delincuentes que se habían apegado a la figura de los llamados “testigos protegidos”.

Los llamados testigos protegidos, considerados también como “delincuentes pagados”, están tan protegidos que las más de las veces en los expedientes judiciales sus declaraciones son registradas por su apelativo y eso da pauta para pensar que no sólo no existen, sino que las supuestas declaraciones son producto de la inventiva popular para sustentar delitos también fabricados.

Y nada más para que se den una idea del uso y abuso de ese recurso utilizado en la administración que encabezó el presidente Felipe Calderón, para acusar sin ton ni son a personajes diversos para aparentar avances en el combate a la delincuencia organizada, que al paso del tiempo hoy conocemos como una lucha de resultados magros y hasta cierto punto nefastos en la aplicación de la justicia, el ejemplo claro de esos abusos son las liberaciones de Ramírez Mandujano y Ángeles Dauahare, y ese podría ser, en todo este embrollo judicial que hoy inicia, el final de Yarrington Ruvalcaba, y eso no quiere decir que salga libre, no, que en lugar de México se vaya directo a un destino carcelario de mayor seguridad para ese tipo de delincuentes: los Estados Unidos.

Y esto podría confirmarse si tomamos en cuenta que la detención derivó del intercambio de información con Estados Unidos, y porque era buscado por la policía internacional en 190 países desde 2012 cuando la Interpol emitió la llamada “ficha roja” contra Yarrington.

Puede que los abogados del ex gobernador hasta ahora hayan tenido suerte en la defensa de su cliente, por las fallas de la PGR, y que el “debido proceso” los haya cobijado hasta ahora, pero si no es en México será en los Estados Unidos donde la justicia espera a Tomás Yarrington, donde también tiene acusaciones por su probable responsabilidad en los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, entre otros.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.