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Fecha:
Septiembre 2025
Se eleva a 82 el número de muertos por las lluvias: Por las intensas lluvias registradas a principios de octubre en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí se elevó a 82 el número de fallecidos. Además, 17 personas siguen sin ser localizadas. En el micrositio de las afectaciones por las lluvias, creado por el gobierno de México, se detalla que en Veracruz suman 36 muertos; 22 en Hidalgo; 23 en Puebla, y uno en Querétaro. El lunes, Ariadna Montiel, titular de la Secretaría de Bienestar, informó que 103 mil 245 viviendas han sido censadas tras las lluvias e inundaciones
Publicado en Estados
Viernes, 31 Octubre 2025 09:26

Aliento diario, viernes 31 de octubre

Aliento diario, viernes 31 de octubre
En la vida no debemos enfocarnos solo en lo inmediato, sino abrazar ideales y procurar hacerlos realidad, más allá de la realidad a corto plazo. Por otro lado, tampoco es cuestión de vivir sin registro de la realidad. Para cambiar cualquier cosa, hay que tener los pies bien afirmados en la tierra.

Joyas del Corazón, viernes 31 de octubre
¿ Qué es más importante que la victoria o la derrota momentáneas? Es mantener siempre la ardiente pasión de seguir brindándose sin reservas en todos los empredimientos, dando lo mejor de sí.
Publicado en Soka Gakkai
El foro busca ser espacio permanente de diálogo para facilitar el acceso al crédito, impulsar la innovación empresarial y promover la formalización laboral
Publicado en Turismo
Como se aprecia se requiere para su aprobación la voluntad política de la presidenta de la República 
Publicado en Notas principales
Jueves, 30 Octubre 2025 11:08

Aliento diario, jueves 30 de octubre

Aliento diario, jueves 30 de octubre
El ser humano anula toda su capacidad cuando se abandona a la resignación y decide sus propios límites. Esto equivale a cerrar las puertas de su potencial inherente y a confinar su espíritu. Rendirse es la causa de la derrota.

Joyas del Corazón, jueves 30 de octubre
"Esa familia es así..." o "los de esta casa proceden de tal forma..." Es absurdo preocuparse por las circunstancias ajenas y sentirse incitado a ser o actuar como los otros. Por más que nos comparemos con los demás, nunca podremos ser iguales a ellos pero, a decir verdad, tampoco hace falta serlo, porque estaríamos propiciando la formación de individuos falsos, vanidosos y con afán de figuración, atados a la formalidad y la apariencia.
Publicado en Soka Gakkai
Por inundaciones en La Huasteca van 82 decesos: La cifra de fallecidos a causa de las inundaciones que afectaron la región de La Huasteca subió a 82, mientras que el número de personas sin localizar descendió a 17. Asimismo, señaló que el número de localidades incomunicadas aún es de 62, mientras que 226 ya fueron reconectadas. En tanto, 39 caminos siguen cerrados y 449 ya fueron reabiertos, mientras que el avance de la rehabilitación de escuelas que resultaron afectadas ya es de 88.2%, al haber atendido mil 347 de mil 522
Publicado en Estados
Llama la atención que el gobierno mexicano sea el último en enterarse de las medidas unilaterales que toma la Casa Blanca en relación con nuestro país
Publicado en Notas principales
Esperan 17 horas por vacuna BCG: Isabel Maldonado, residente de Ciudad Madero, Tamaulipas, relató que desde las 16 horas del lunes espera en la unidad de salud IMSS-Bienestar de la colonia Del Pueblo, en Tampico, una dosis de la vacuna BSG -para prevenir la tuberculosis- para su nieto Juan Elías de cuatro meses de nacido, quien no ha recibido este biológico del esquema básico de vacunación
Publicado en Estados
Miércoles, 29 Octubre 2025 08:22

Aliento diario, miércoles 29 de octubre

Aliento diario, miércoles 29 de octubre.
Unir el corazón de las personas a través del diálogo genera la fuerza creadora de una red humana por la paz.
 
 
Joyas del Corazón, miércoles 29 de octubre.
Sí de todos modos hemos de vivir está existencia, cuánto más alegres estemos, mayores serán las ventajas que obtendremos. De la misma manera, al emprender una acción, cuanto más contentos actuemos, más fructíferos y valiosos serán nuestros días y, en vez de empañarlos con grises nubarrones de quejas y sentido de obligación, más creativo será vivir construyendo nuestra propia dicha y felicidad.
Publicado en Soka Gakkai
Nekajui, a Ritz-Carlton Reserve, Península Papagayo, en Costa Rica la más reciente joya en el prestigioso portafolio Reserve de la marca Ritz-Carlton
Publicado en Turismo
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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.