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Encabeza Mara Lezama espectacular Carrera Puente Nichupté Cancún con más de 3 mil competidores y más de 10 mil asistentes Destacado

04 May 2026
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Encabeza Mara Lezama espectacular Carrera Puente Nichupté Cancún con más de 3 mil competidores y más de 10 mil asistentes Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/

El evento deportivo, con distancias de 5 y 10 kilómetros, enmarcó una multitudinaria fiesta popular sobre esta emblemática obra, que sirvió de escenario para una magna carrera recreativa, con actividades culturales, artísticas y gastronómicas

 

Una espectacular fiesta deportiva se vivió en la primera edición de la Carrera Puente Nichupté Cancún 2026, en la que participaron más de 3 mil corredores, hombres y mujeres, en recorridos de 5 y 10 kilómetros, cuyo disparo de salida estuvo a cargo de la gobernadora Mara Lezama Espinosa.

 

En el segundo día de actividades con más de 10 mil asistentes por la inauguración del Puente Vehicular Nichupté, que estuvo a cargo de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, esta emblemática obra también dio paso a una segunda carrera recreativa para todos aquellos que no entraron a la competencia pero que son fanáticos del atletismo.

 

Mara Lezama felicitó a los corredores, a los organizadores, a Asdeporte por su ayuda espectacular. “Todas las y los corredores que se inscribieron tienen su playera y van a tener una medalla que va a ser histórica, que está bien bonita”, afirmó.

 

En cuanto a los premios, se informó de una bolsa total de 140 mil pesos en efectivo. La Gobernadora encabezó la ceremonia de premiación: 10 kilómetros rama femenil, primer lugar Anahí Rivers Olmedo, segundo Janet Vallejo Sosa, y tercero, Dulce Cen Santiago. Rama varonil, primer lugar Daniel Valdez López, segundo Daniel García Fernández y tercero, Juan Pablo Alonso González.

 

Categoría 5 kilómetros: femenil, primer lugar Nadia Izquierdo Salazar, segundo Rosa Cruz Urbina, y tercero Natalia Bushabe. Varonil, primer lugar Brayan Rodríguez, segundo Luis Alberto López y tercero Emiliano Martínez.

 

Asimismo, la gobernadora Mara Lezama premió a los cancunenses que lograron los mejores tiempos.

 

La competencia, organizada por el Gobierno de México y el Gobierno del Estado de Quintana Roo en coordinación con la plataforma Asdeporte, tuvo como punto de salida y meta el acceso por la avenida Bonampak, en Cancún, permitiendo a los corredores atravesar esta nueva vialidad sobre la laguna Nichupté.

 

La carrera de 10 kilómetros arrancó a las seis de la tarde con mil 300 atletas, mientras que la de 5 kilómetros inició 15 minutos después con mil 700 competidores, en las diversas categorías y en las ramas femenil y varonil.

 

Esta fiesta deportiva de acceso gratuito fue también para acompañantes, asistentes, público en general, quienes disfrutaron de diversas estaciones de actividades a lo largo del derrotero, culturales, artística y gastronómica.

 

Esta carrera forma parte del programa inaugural del Puente Nichupté, una obra estratégica para la movilidad de Cancún que conecta la zona urbana con la zona hotelera, y que durante este fin de semana ha sido escenario de diversas actividades deportivas y recreativas para la ciudadanía.

 

Acompañaron a la gobernadora Mara Lezama, la presidenta honoraria del Sistema DIF Quintana Roo, Verónica Lezama; la presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Paty Peralta; el presidente de la CODEQ, Jacobo Arzate; el senador Eugenio Segura; el secretario de Turismo, Bernardo Cueto, y el síndico del Ayuntamiento, Miguel Centeno.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.