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Desde San Lázaro. Sufragio efectivo, no reelección ni nepotismo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

10 Feb 2025
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Desde San Lázaro. Sufragio efectivo, no reelección ni nepotismo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/senadomexicano

Luego de las nefastas reformas legislativas promovidas por AMLO que respondieron más a  venganzas personales como la reforma judicial, que a un  nuevo entramado de leyes  que beneficien la población,  empezamos a observar las modificaciones a la Constitución de la presidenta Claudia Sheinbaum como la No reelección y el nepotismo, figuras nefastas para el ejercicio de la política y la representación popular en donde se han enquistado personajes de non grata reputación que carecen de posibilidad alguna para  ganar una elección directa o de acceder a una posición de poder por méritos propios en lugar de sus lazos familiares.

El apotegma revolucionario de “Sufragio Efectivo, no reelección” se recupera con Claudia Sheinbaum y le agrega el toque personal con el No al nepotismo.

En este sentido, son loables esas primeras iniciativas de la doctora que, de suyo, buscan limpiarle la cara a la política, al tiempo de abrirle espacios a los nuevos cuadros políticos con nuevos liderazgos de la sociedad que han sido desplazados por esos viejos y mañosos políticos que han logrado perpetuarse en el Congreso (como Ricardo Monreal) más por su influencia que por sus capacidades y poder de convocatoria entre la gente.

La Jefa del Ejecutivo Federal envió al Senado una iniciativa para eliminar la reelección de diputados y senadores a nivel federal y de diputados locales, regidores y síndicos que entraría en vigor en 2030, lo que terminaría con el reinado de esos personajes que han intentado perpetuarse en el Poder Legislativo.

Cierto, la reelección ha beneficiado principalmente a los líderes de partidos políticos que, luego, se convierten en líderes de las bancadas o estos mismos se columpian entre ambas Cámaras legislativas para no soltar el hueso, ni la coordinación de sus legisladores.

Veamos el caso de Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, que ahora es senador y no por ganar la elección respectiva, sino por colocarse en el primer lugar de la lista de plurinominales a la Cámara Alta, de igual manera sucede con Marko Cortés, del PAN y lo mismo quiso hacer Jesús Zambrano, del PRD, aunque por fortuna, no logró alcanzar su propósito por la extinción de esa franquicia política  por su culpa.

Bajo la figura de la representación popular, los oportunistas y acomodaticios,  no tienen siquiera, la obligación de hacer campañas políticas, sino simplemente, sentarse a esperar los resultados electorales y que estos sean superiores al 3% de la lista nominal para no perder el registro como partidos políticos.

Desde luego en el oficialismo también se cuecen habas como es el caso del citado Ricardo Monreal y Adán Augusto López, quienes por haber sido corcholatas tuvieron el privilegio de llegar caminando al Congreso y convertirse de facto, en líderes de sus bancadas en la Cámara de Diputados y en la colegisladora, lo que les permite asumir un gran poder político, amén del manejo del presupuesto.

En la bancada de Morena hay diputados que al concluir la legislatura en 2027 sumarán nueve años ininterrumpidos en una curul, como es el caso de Julieta Kristal Vences, de Puebla, Alejandro Carvajal Hidalgo, de Puebla, Sergio Gutiérrez Luna, de Veracruz y Alfredo Vázquez, de Chiapas.

 De acuerdo a una nota periodística de El Sol de México, el PAN y el PT son los partidos que más se han beneficiado con la reelección, pues en la actual legislatura de la Cámara de Diputados, tres de cada 10 diputados de esas fuerzas políticas repiten en el cargo, incluso algunos suman nueve años continuos y podrían repetir en la elección intermedia, hasta llegar al 2030, año en que ya no podrían mantenerse en el Congreso merced a la iniciativa presidencial de Claudia Sheinbaum.

En cuanto al nepotismo, diremos que es una práctica añeja y muy tentadora para esos personajes de la política que hacen deshacen con el enorme poder que ostentan,  desde el presidente de la República, hasta  gobernadores, legisladores, alcaldes y todos aquellos que están en posibilidad de meterle mano a la nómina de la burocracia.

En el texto de la iniciativa presidencial se lee que “el nepotismo en su acepción más amplia es una forma  de corrupción consistente en una práctica por la que una persona aprovecha su cargo para otorgar empleos o favores a familiares y amigos, sin considerar idoneidad, sino que se limita a una cuestión emocional y de lealtad personal”.

La herencia de cargos públicos entre familiares como ha acudido con el clan Monreal en Zacatecas y se pretende replicar en Guerrero con la irrupción en las boletas para competir por la gubernatura, por parte de Félix Salgado Macedonio y con ello quedarse con los zapatos de su hija Evelyn, gobernadora actual de esa entidad flagelada por la delincuencia, la ineptitud y los azotes de la naturaleza.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.