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Desde San Lázaro. Plan México, carta de navegación a una nueva era. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

14 Ene 2025
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Desde San Lázaro. Plan México, carta de navegación a una nueva era. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Claudiashein

El Plan México tiene el sello distintivo de alguien que tiene una visión sustentable, humanista e inclusiva en las tareas de gobernar para romper el estancamiento económico que prevalece en el país.

Marcelo Ebrard citó durante la presentación del Plan, algunos puntos que esclarecen la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum en la conformación de esta hoja de ruta económica para los próximos seis años.

 El titular de la Secretaria de Economía lanzó varios cuestionamientos en el acto respectivo; ¿Qué queremos hacer para llegar a buen puerto? ¿Quién lo va a hacer? ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Y cuáles son las metas específicas en tiempo que debemos cumplir? “De los 42 años que llevo yo en el servicio público, es el único instrumento que he visto así tan pronto, casi dictado por la Presidenta. Se recuerda todas las cifras, nos ha corregido la mayor parte de las metas, nos ha preguntado detalles que a veces ni siquiera nosotros hemos visto. Entonces ha sido una muy grata experiencia participar con ella en la elaboración de este documento”.

La mano del sector privado nacional y los secretarios de desarrollo económico de las 32 entidades federativas, también  participaron activamente en la conformación del documento final.

El Plan México no es una reacción reactiva para contener las amenazas vertidas por Donald Trump, sino una propuesta proactiva para incentivar la planta productiva nacional, generar empleos y captar grandes inversiones, entre otras metas.

Las comparaciones son odiosas y más cuando se trata de dos proyectos de gobierno muy similares. Mientras con el Plan México se busca reducir la pobreza y desigualdad, impulsar el crecimiento económico y fortalecer el bienestar de todos los mexicanos, todo ello en base un programa económico muy ambicioso que tiene como piedra angular la participación de la iniciativa privada; con AMLO se privilegió una visión estatista y retrograda.

Las metas del Plan México son muy ambiciosas y no menos realistas, aunque,  con que se concreten algunas de ellas, nos damos por bien servidos, luego del desastre heredado.

Marcelo Ebrard, Altagracia García y  otros funcionarios, mostraron ingenio y creatividad en la conformación del Plan México, que, aunado a la voluntad política de la presidenta por sacar al buey de la barranca, han construido una alternativa muy diferente a la trazada por su antecesor.

Eso de entrar al grupo de las 10 economías más grandes del mundo, suena precioso, pero para lograrlo se requieren cuatro condiciones básicas como son: fortalecer el Estado de Derecho, asegurar la demanda energética que requiere la planta productiva; seguridad pública y por supuesto contar con la mano de obra calificada.

Mientras no se trabaje en estos cuatro ejes, será imposible concretar las metas que establece el documento.

Otros elementos torales del Plan México son alcanzar 100 mil millones de dólares en inversión extranjera directa, por año; la creación de 1.5 millones de empleos adicionales en los sectores de manufactura especializada y en sectores estratégicos; garantizar que el 50 por ciento de la proveeduría y el consumo nacional sean hechos en México en los sectores textil, calzado, inmobiliario y juguetes.

Agregar el 15% de contenido nacional en las cadenas globales de valor; establecer que 50% de compras públicas sean de productos nacionales; la producción y envasado de vacunas en México.

Reducir la tramitología; acceso a planes de financiamiento, al menos 30 por ciento de pequeñas y medianas empresas; la formación de 150 mil profesionistas; impulsar la ciencia y la tecnología y aprovechar las energías limpias y acciones de impacto comunitario.

Esta relación de metas pasa más por la óptica “neoliberal” y no por la visión de un gobierno populista de izquierda.

En cualquiera de los casos, el Plan México establece una ruta perfectamente delineada para retomar el crecimiento y la inclusión social.

Veremos en los próximo años que tanto se alcanzaron las metas referidas y que es lo que se quedó en el tintero de la demagogia.

La precariedad de las finanzas públicas tiene muy restringido al nuevo gobierno en cuanto al establecimiento de nuevos programas que impulsen el crecimiento económico y social y que requieren recursos etiquetados que no vemos en el Presupuesto 2025.

Este año servirá para reducir el déficit y establecer un gobierno que funcione más como un facilitador que como un empresario, tal como se ha hecho  con la creación de empresas públicas como Mexicana de Aviación, que es el prototipo del fracaso del gobierno en tareas empresariales.

Hemos dicho en otras colaboraciones que el alto perfil profesional de algunos colaboradores cercanos de la doctora, producen este tipo de planes que son viables y representan un golpe de timón para redirigir el rumbo de México hacia un crecimiento sostenido y sustentable.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.