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GP Singapur - Nuevamente McLaren. Por: Arturo Cardeño Gama Destacado

23 Sep 2024
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GP Singapur - Nuevamente McLaren. Por: Arturo Cardeño Gama Imagen tomada de: https://x.com/McLarenF1

Otro fin de semana y McLaren vuelve a demostrar que es el equipo a vencer. Son los nuevos reyes de la categoría madre del automovilismo. Tardaron 10 años en volver a ser líderes de un campeonato y parece ser que van a romper una sequía de 26 años sin poder lograr un campeonato como equipo. Recordemos que el histórico piloto inglés, Lewis Hamilton, fue el último campeón con la escudería de Woking.

Singapur es una carrera que siempre pone a prueba a todos los equipos y pilotos. Es un circuito complicado por todas las condiciones climáticas que impone, así como las trazadas casi perfectas y ajustes del auto. McLaren este año parece haber dominado todos y cada uno de estos rubros con Lando Norris consiguiendo la victoria por 20.9 segundos contra Max Verstappen, quien reclamó el segundo puesto. Además, Oscar Piastri, su segundo piloto, logró subirse al pódium quedando en tercer lugar. Lo más impresionante es que, aunque el británico estuvo a punto de sufrir dos choques, logró controlar el auto y frenar a tiempo para poder evadir el muro después de una las curvas y aun así poder despegarse 20 segundos de su rival “más cercano”. Las palabras de Norris al finalizar la carrera fueron “estuvimos volando toda la carrera” cerrando así un fin de semana casi perfecto para el equipo naranja.

Ferrari volvió a aplicar un “Ferrari”. Durante la clasificación, Sainz en Q3 sufrió un accidente demasiado inocente para un piloto de sus condiciones, declarando que “no supo” la causa de su fallo. Por otro lado, Leclerc no pudo con las expectativas que se tenían para este GP. Se le consideraba como el mayor contendiente contra McLaren y terminó iniciando en 10° lugar y en la carrera ascendiendo sólo hasta el 5° lugar.

Red Bull se ve débil. Aunque han conseguido elevar un poco el nivel con el que venían, el auto sigue sin mostrarse poderoso, sigue sin una esencia propia y sigue siendo una especie de “Frankenstein”, juntando lo mejor de cada una de las actualizaciones pasadas. Max Verstappen tuvo la suerte de sumar victorias al principio de temporada. Checo, aunque no ha ganado ninguna carrera este año, en un inicio conseguía podios importantes para el equipo. El mexicano tiene contrato hasta 2026, sin embargo, no tiene seguro su asiento dentro del equipo, según Helmut Marko. Es bien sabido que el asesor de Red Bull suele hablar duro de Sergio Pérez. Cada que el mexicano comete algún error él es el primero en criticar. En una entrevista declaró que “todos los esfuerzos serán dirigidos para Max Verstappen” aunque bien justificado, ya que es él quien está peleando más de cerca por el título de pilotos. En mi opinión, Red Bull no va a desechar a Checo por ningún motivo. Ahora es cuando más necesitan a un piloto de “confianza” y experimentado y el tapatío sabe perfectamente cómo desarrollar un coche y, con la ayuda del tricampeón, creo que harán una gran mancuerna y así volver a ser el equipo más fuerte de toda la plantilla titular.

Inevitable hablar de Daniel Ricciardo. Ayudó de manera indirecta a que Max Verstappen se pueda dar el lujo de quedar en segundo en todas las carreras por el resto de toda la temporada y aun así ser campeón del mundo. Al dar la vuelta rápida en Singapur, le quitó un vital punto a Lando Norris, su ex compañero de equipo. Sin embargo, al finalizar la carrera, en las entrevistas, entre lágrimas dijo que no sabe que le depara el futuro. Tiempo atrás se escuchan rumores sobre su salida del equipo “RB Visa Cash App”. Todo parece indicar que ‘Honey Badger’ perderá su asiento dentro de la F1 siendo sustituido por Liam Lawson, un piloto increíblemente talentoso y de la propia academia de la escudería del Toro Rojo.

Se viene un grandioso cierre de temporada, una gran oportunidad para McLaren de volver al lugar que se merecen. Veremos qué pasa.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.