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Desde San Lázaro. Morena es de AMLO y su familia. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

23 Sep 2024
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Desde San Lázaro. Morena es de AMLO y su familia. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/PartidoMorenaMx

Con la renovación del  Consejo Nacional de Morena, se abre otro capítulo de la historia de un partido político que nació bajo el amparo y concepción de un hombre que alcanzó la presidencia de la República y logró imponer a su sucesora, al tiempo de establecer un nuevo régimen político contrario a los pilares que le dan sustento a la democracia.

A unos días de que supuestamente se retirará a su finca de Tabasco, AMLO impuso a su hijo, “Andy”, al frente de la Secretaría de Organización, para que, desde esa posición, comience su periplo rumbo a la candidatura presidencial en 2030.

El vástago preferido tiene un lustro para crear los nuevos cuadros políticos de Morena afines a él que, posteriormente, coparán los puestos de elección popular que estarán en juego en las elecciones intermedias del 2027 y las gubernaturas de las 32 entidades federativas, y con todo ello, acuerpar su proyecto rumbo a las próximas elecciones presidenciales.

El “orgullo de su nepotismo” se avocó en la administración de su padre, a crear una red de tráfico de influencias para obtener los recursos económicos necesarios para solventar su proyecto político.

Los trabajos periodísticos de “Mexicanos contra la Corrupción” dan cuenta pormenorizada de las tropelías que cometieron los amigos de Andy, en diversas obras emblemáticas  del gobierno federal y estatal.

Ahora, el siguiente paso, será colocar a los incondicionales en los puestos clave del partido político, luego en las gubernaturas, el Congreso Federal y algunos estatales.

El cambio generacional en el Movimiento de Regeneración Nacional, con la dupla  Luisa María Alcalde y Andrés Manuel  López Beltrán, ambos menores de 40 años, garantiza, de alguna forma, la continuidad del proyecto de AMLO, en el futuro, aunque, enfrentarán retos formidables y no solo provenientes de la oposición, sino de sus supuestos correligionarios, quienes no están dispuestos ser desplazados por los “cachorros de la 4T”.

El enemigo principal del Morena es Morena y ello de suyo, incluso compromete el futuro político de este partido.

Habría que estudiar el caso del PRD, que luego de tener tanto éxito en dos décadas, se extinguió por diversas razones, una de ellas, el canibalismo político que se dio entre sus dirigentes y tribus.

En todo este contexto, ¿en dónde queda Claudia Sheinbaum y su equipo de colaboradores?, en el que  existen especialistas en todo tipo de temas, principalmente, en el ámbito político, social y económico.

La presidenta no será una simple espectadora de lo que ocurre en el partido en el poder, ya que si bien es cierto que en estos momentos no pudo hacer gran cosa para mover las piezas del ajedrez conforme a su voluntad, también es una gran realidad que a partir del 1 de octubre y conforme pase el tiempo, tomará el control total de Morena, de su gabinete y del país.

De forma inteligente y mesurada, la doctora, podría parecer una testigo pasiva de los manotazos de López Obrador y aunque su lealtad seguirá incondicional hacia el tabasqueño, tendrá que imponer su visión y su particular forma de gobernar.

Desde el punto de vista institucional, se podría decir que tanto AMLO como Sheinbaum son las columnas vertebrales de Morena, quienes con Andy, intentarán mantener el poder, a decir de ellos por varias décadas, sin embargo, el protagonismo de los principales actores en esta crónica de una muerte política anunciada de la dinastía López, será definida por la lucha intestina que se avecina al interior de Morena.

En una trayectoria exitosa en muy breve tiempo, desde 2014, el partido político de AMLO ha ganado todo y se apresta a instituir su permanencia en el poder con la construcción de todo un andamiaje constitucional para impedir que la oposición pueda romper con esa hegemonía, sin embargo, tal como sucedió en los tiempos de la dictadura perfecta del PRI, las escisiones en Morena y los conflictos entre la militancia y las más importantes cabezas del movimiento, darán al traste con el proyecto político del obradorato.

No hay que perder de vista que tenemos a la vista una presidenta que busca un lugar preponderante en la historia de México, no solo por convertirse en la primera Jefa del Ejecutivo Federal, sino por el éxito de su gestión que permitirá ser catalogada como una de las mejores mandatarias de la historia, y para que esto se cristalice, se requiere, también, tomar el control total de Morena.

Para empezar promoverá en el Congreso el fin de la reelección y al interior de Morena,  la prohibición expresa de que los dirigentes tengan cargo público, estos cambios y ajustes serán, apenas la punta de lanza para emprender la purga de aquellos se creen dueños de Morena y que se resisten a dejar los cotos de poder que construyeron en los últimos diez años.

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.