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Concluye Manolo con éxito los Encuentros de Participación Ciudadana Destacado

18 Abr 2024
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Concluye Manolo con éxito los Encuentros de Participación Ciudadana Imagen tomada de: Comunicación del Gobierno del Estado de Coahuila

Desde la región Centro y con el desarrollo del eje Coahuila Global, que presidió el gobernador Manolo Jiménez Salinas, finalizaron los Encuentros Ciudadanos de Participación “Construyendo Juntos el Presente y Futuro Coahuila Visión 2030”, con los que se fortalecerá el Plan Estatal de Desarrollo 2023-2029 y durante los cuales se recibieron alrededor de 5 mil nuevas propuestas de las y los coahuilenses.

 

Con este ejercicio, Manolo Jiménez reiteró su compromiso de tener el gobierno más ciudadano al involucrar a la sociedad civil en la construcción de políticas públicas que beneficien a las familias de Coahuila.

 

Manolo Jiménez presidió los trabajos del encuentro, destacando el potencial con que cuenta la región Centro y la fuerza productiva que posee, resaltando que de esta forma en equipo entre sociedad y Gobierno Coahuila va al siguiente nivel.

 

“Hoy cerramos con broche de oro en la región Centro-Desierto en Monclova hablamos de un tema fundamental para esta zona, estamos comprometidos con este encuentro, se ha dicho que es tiempo de Monclova, se hablaba de la diversificación, pero hoy es un momento sin precedente, y comparto que se trabaja para potencializar esta zona de la entidad”, enfatizó.

 

Al tocar el tema del nearshoring, Jiménez Salinas expuso que se ha empezado a diversificar la economía de Estados Unidos y se busca seguir adelante e ir por el mercado asiático para el área automotriz, siendo tiempos que deben ser aprovechados porque exploran mercados en el país, y en Coahuila llega un momento en que se buscan nuevas ubicaciones lo que conlleva a un gran plan atractivo para que Monclova y la región Centro-Desierto sea un nuevo espacio para inversión de la industria automotriz.

 

Reiteró que es necesario estar unidos todos juntos y trabajar en equipo dando celeridad a los tiempos para las naves que demandan, así como de paquetes especiales entre Estado y ayuntamiento para que los incentivos sean atractivos, arriben cuanto antes a nuestra zona.

 

"Siento que tenemos mucho que podemos compartir que nos va a fortalecer a nivel nacional e internacional hago el compromiso de potencializarla en equipo todos juntos y que las inversiones se interesen en esta región, este próximo fin de semana estaremos en auto show de Begin, siendo el único estado en que estaremos promocionando con armadores y proveeduría de autopartes, resaltando las exportaciones que tenemos, vamos a China a platicar de Monclova", resaltó.

 

Agregó que buscarán atraer una empresa fuerte para Monclova y sea un ancla que de fortaleza en la Centro-Desierto y Laguna, que arriben, y con ello generar nuevas fuentes de empleo en corto plazo.

 

"Tenemos ya amarrada una empresa automotriz para Monclova con inversión de 30 millones de dólares para que en corto plazo ya se inicie su instalación, gracias a la seguridad y al desarrollo que se tiene en la entidad", dio a conocer.

 

Para el desarrollo de estos encuentros se pusieron a disposición de la ciudadanía herramientas digitales y presenciales mediante las que participaron miles de coahuilenses opinando y realizando sus propuestas en los cinco diferentes ejes: Coahuila Global; Orden y Seguridad; Desarrollo Humano; Infraestructura Sostenible; y Ciudadanía y Buen Gobierno.

 

Jiménez Salinas señaló que para él, la biblia para gobernar es el sentir y pensar de la gente, por lo que todas las voces que la ciudadanía emitió durante el periodo de los Encuentros Ciudadanos serán integradas al proyecto sexenal estatal.

 

Los cinco ejes se desahogaron uno en cada región del estado, dando oportunidad a las y los coahuilenses de los 38 municipios de participar en apuntalar el Plan Estatal de Desarrollo.

 

Con información de: Comunicación del Gobierno del Estado de Coahuila
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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.