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Coahuila llevará lo mejor de su oferta turística a Foros Nacionales e Internacionales Destacado

09 Abr 2024
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Coahuila llevará lo mejor de su oferta turística a Foros Nacionales e Internacionales Imagen tomada de: Comunicación Social del Gobierno del Estado de Coahuila

Coahuila participará en el Tianguis Turístico México 2024 en Acapulco y en la Feria Nacional de San Marcos 2024 en Aguascalientes como estado invitado, espacios en lo que expondrá lo mejor de sus fortalezas turísticas, informó el gobernador Manolo Jiménez Salinas.

Dijo que en el Tianguis Turístico 2024, que se llevará a cabo del 10 al 12 de abril, Coahuila dará a conocer la nueva marca turística. “En esta importante plataforma de la industria del turismo a nivel América Latina, estaremos presentando la marca Coahuila, lo que nos dará la pauta para potenciar la identidad, orgullo, atractivos y destinos de nuestra entidad”, expresó el Mandatario estatal.

Precisó que, durante el Tianguis, Coahuila ofrecerá a los asistentes y especialistas en turismo, una propuesta fresca, novedosa, interactiva, más sensorial y con tecnología de vanguardia, de tal manera que las fortalezas turísticas tengan un mayor efecto visual y vivencial.

Además, añadió que se presentarán los enormes dinosaurios animatronics, los cuales siempre han sido la sensación del Tianguis Turístico.

El Tianguis Turístico 2024 celebra su edición número 48 y se desarrollará en la Expo Mundo Imperial en Acapulco; asisten 32 estados de la República Mexicana, más de 900 empresas y participantes de cinco continentes. Es el evento que promueve la gran variedad de destinos y productos turísticos de México.

Por otro lado, Manolo Jiménez compartió que Coahuila es estado invitado a la Feria Nacional de San Marcos 2024, que se realizará del 13 de abril al 5 de mayo.

Nuestra entidad tendrá un Pabellón junto al de Aguascalientes, con sus Pueblos Mágicos, espectáculos culturales y musicales propios de nuestro estado, la cultura vaquera del rodeo, los vinos de Coahuila y el Museo del Desierto, entre otros.

San Marcos es considerada la feria más grande de México y de Latinoamérica, y este año, los más de nueve millones de visitantes tendrán la oportunidad de conocer las tradiciones, cultura, historia, gastronomía de nuestro estado. “Al ser un gran escaparate nacional e internacional, la Feria Nacional San Marcos nos abre posibilidades enormes para promocionar a nuestra entidad”, apuntó.

“Estamos listos para sumarnos a esta gran Feria Nacional de San Marcos”, enfatizó.

“Ambos eventos son de proyección a nivel nacional e internacional y darán a Coahuila mucha promoción, lo que posteriormente beneficiará en un mayor turismo y derrama económica. Aparte, tenemos otra gran ventaja que es la seguridad que hay en el estado, lo que da certidumbre y confianza a los visitantes”, concluyó el gobernador.

Con información de: Comunicación Social del Gobierno del Estado de Coahuila

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.