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Anuncia Alfredo Del Mazo proyecto de expansión de grupo Jumex en el municipio de Ecatepec Destacado

30 Jun 2023
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Anuncia Alfredo Del Mazo proyecto de expansión de grupo Jumex en el municipio de Ecatepec Imagen tomada de: http://edomexinforma.com.mx/
  • Refiere mandatario mexiquense que este proyecto permitirá aumentar la capacidad de almacenamiento de la empresa, en un 80 por ciento
  • Indica que será concluido en dos años y generará hasta 400 empleos

Acompañado de directivos de Grupo Jumex, el Gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo Maza, anunció que esta empresa fortalecerá su capacidad de procesamiento y de distribución logística, a través de la construcción de un nuevo almacén inteligente dentro del complejo Tulpetlac, en el municipio de Ecatepec, el cual, detalló permitirá aumentar la capacidad de almacenamiento en un 80 por ciento, logrando flujos de colocación de hasta 275 pallets por hora.

Al respecto, el mandatario estatal indicó que este proyecto concluirá en dos años e involucrará equipo técnico de diversos países, además generará hasta 400 empleos, incorporando a más de 150 proveedores en sus diversas fases de planeación, construcción e implementación.

“Tuvimos una reunión con los directivos de @OficialJumex para platicar sobre su nuevo proyecto, el Centro Maestro de Distribución II de #Ecatepec. Será su almacén más grande e importante en el país, desde donde exportarán a 44 países en el extranjero y 500 mil puntos de venta en México”, escribió el Gobernador en sus redes sociales.

Del Mazo Maza destacó que esta empresa mexicana cuenta con más de 6 mil 500 empleados, seis plantas y 10 centros regionales de distribución, lo que convierte a Jumex en el líder nacional en el mercado de bebidas.

Respecto a su presencia en el Estado de México, agregó que Jumex forma parte del desarrollo mexiquense y actualmente su primera planta ubicada en Ecatepec, se mantiene como un referente de productividad y calidad, así como una de las principales generadoras de oportunidades y empleo en el oriente del Valle de México.

Durante este anuncio, el Gobernador mexiquense reconoció a Jumex y al equipo que integra esta empresa, encabezada por Salvi Folch Viadero, e indicó que ésta es parte fundamental de la industria alimentaria mexiquense, un ramo que se distingue por sus niveles de especialización, productividad y competitividad.

Añadió que la industria alimentaria ha encontrado en el Estado de México un aliado que le ha permitido aprovechar ventajas como contar con una de las infraestructuras en comunicaciones más robustas del país y el acceso directo a uno de los mercados más grandes de América del Norte, convirtiéndose este sector industrial y empresarial en uno de los motores de la economía mexiquense.

En este sentido, refirió que la dinámica propia de este sector, sumada a las características que ofrece el Edoméx, han permitido que en los últimos años la industria alimentaria tenga un crecimiento anual promedio de 3.6 por ciento, posicionando al Estado de México, en primer lugar nacional en unidades económicas de este sector con más de 28 mil 600, que representan el 13.2 por ciento del total.

En este anuncio estuvieron presentes por parte del Grupo Jumex, Salvi Folch Viadero, Director General; Miguel Ángel Autrique Benassini, Director General de Operaciones; Amparo Martínez Ruiz, Directora Legal y Cumplimiento; Roberto Fernández Bravo, Director de Ingeniería y Proyectos.

Mientras que por parte del Gobierno del Estado de México acompañaron al Gobernador Del Mazo Maza, Pablo Peralta García, Secretario de Desarrollo Económico, y Enrique González Hernández, Director General de Industria de la Sedeco.

Con información de: http://edomexinforma.com.mx/

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.