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Remesas en abril registran su avance más bajo en cinco meses

01 Jun 2023
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Remesas en abril registran su avance más bajo en cinco meses Imagen tomada de: https://twitter.com/Banxico
  • En abril, las remesas tuvieron un avance de 6.3 por ciento anual, según datos del Banxico

 

La llegada de remesas a México se moderó en abril, al anotar un crecimiento de 6.3 por ciento anual, el avance más bajo en cinco meses, a un total de 5 mil 3 millones de dólares, de acuerdo con datos de Banco de México (Banxico).

 

El enfriamiento en el envío de remesas al país en abril también refleja que se rompió una racha de cuatro meses con crecimiento anual a doble digito.

 

Otra señal del enfriamiento de las remesas se observa en su comportamiento mensual, al caer 3.5 por ciento en abril, tras una expansión de 19.0 por ciento en marzo.

 

En el acumulado enero-abril se han recibido 18 mil 973.6 millones de dólares, un crecimiento de 10.1 por ciento, respecto al mismo periodo del año pasado.

 

“El flujo acumulado de ingresos por remesas de los últimos 12 meses ha crecido de manera ininterrumpida y se encuentra por encima de 60,000 millones de dólares por primera vez en la historia, tras 36 meses seguidos de máximos continuos”, destacó la subdirectora de análisis económico de Monex, Janneth Quiroz.

 

“Las remesas tardaron 35 meses para subir de 30 a 40 mil mdd; 12 meses en subir de 40 a 50 mil mdd y 17 meses para subir de 50 a 60 mil millones de dólares en el acumulado de doce meses”, dijo la directora de análisis económico de Banco Base, Gabriela Siller.

 

Respecto al número de operaciones, Banxico reportó un total de 13.1 millones en abril, ritmo similar a marzo, sin embargo, el monto promedio de envío fue menor con 382 dólares, desde 394 dólares.

 

De enero a abril, el monto promedio de envío es de 381 dólares, levemente por debajo a los 382 dólares del mismo periodo del 2022.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.