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Protesta en el Infonavit: Denuncian homofobia por líder sindical que destruyó bandera LGBT+

06 Jun 2024
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Protesta en el Infonavit: Denuncian homofobia por líder sindical que destruyó bandera LGBT+ Imagen tomada de: https://twitter.com/carlosmartinezv
  • Las personas LGBT+ han engrapado la bandera que fue rota por el líder sindical del Infonavit y su equipo

 

Personas de las poblaciones LGBT+ se encuentran manifestándose esta tarde de miércoles en las oficinas del Infonavit, en la Ciudad de México, luego de que ayer el líder sindical y su equipo rompieran una bandera arcoíris que fue colocada en la fachada en conmemoración del Mes del Orgullo 2024.

 

Las personas que acudieron a la explanada del Infonavit usaron engrapadoras y amarraron las partes de la bandera, que quedó rota luego de que personas la jalaran en un intento por quitarla del edificio pero solo lograran romperla.

 

En esta manifestación pacífica, las personas piden respeto pero también denuncian la desigualdad en el acceso a la vivienda digna en México.

 

Ahí, gritaban consignas como “Derechos iguales para todos los homosexuales”, “No a la homofobia”. En el video compartido por RacismoMX, que acompaña la manifestación, se observa que las personas quitan la bandera mexicana del asta bandera que se encuentra en la explanada del Infonavit y colocan la bandera del orgullo.

 

Luego de que se dieran a conocer imágenes el martes de la bandera rota y los videos donde Rafael Riva Palacio Pontones, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Infonavit (SNTI), explica que no se permite la colocación de banderas “que no sean la nacional” y que tampoco se hubiera permitido poner una bandera del América luego de que resultara bicampeón en semanas recientes.

Desde la cuenta del comité nacional del Sindicato, Riva Palacio Pontones llamó a los trabajadores del Infonavit a “no permitir tanto atropello”, en referencia a la colocación de la bandera LGBT+.

 

 “NO es tema de discriminación, NO es tema de homofobia, NI de preferencias, es el NO permitir BANDERAS en el edificio Institucional que pertenecen a las y los trabajadores del INFONAVIT, la única que aceptamos es la BANDERA NACIONAL”, puntualizó el comité del Sindicato en su cuenta de X (antes Twitter).

 

Denuncian homofobia del líder sindical del Infonavit

Luego de los hechos del martes, activistas de las comunidades de la diversidad sexual llamaron a una protesta por la homofobia y la falta de vivienda para personas de las poblaciones LGBT+, en el Infonavit, este miércoles.

 

Si bien la concentración fue ahí desde la tarde, las personas ya han comenzado a caminar a las oficinas del Sindicato del Infonavit, que se encuentra a unas cuadras del edificio del instituto.

 

Pasadas las 18:00 horas, las y los manifestantes comenzaron a caminar a dicha sede para protestar y pedir respeto. Esta es una manifestación pacífica, donde las personas llevan algunas pancartas y banderas, de acuerdo con las imágenes de N+.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.