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Estado de emergencia en Sistema Eléctrico

09 May 2024
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Estado de emergencia en Sistema Eléctrico Imagen tomada de: https://twitter.com/webcamsdemexico
  • El presidente López Obrador explicó que el apagón ocurrió debido a que la demanda de energía ha aumentado ante la intensa ola de calor que se registra en el país

 

El pasado miércoles 8 de mayo, el Sistema Eléctrico Nacional sufrió un segundo día de fallas debido a la segunda ola de calor que se presenta en México, situación que provocó apagones en distintos estados del país.

 

Esto ocurrió debido a que la intensa ola de calor ha promovido un considerable aumento en la demanda eléctrica en el país, ya que muchos hogares utilizan los sistemas de aires acondicionados, al alcanzar un nivel de casi 48 mil 500 megawatts, así lo informó el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).

 

¿Y entonces cuánta energía faltó?

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador indicó que la demanda de energía rebasó el tope de consumo por mil megawatts, una situación que provocó que ocurrieran los apagones en distintas entidades del país.

 

“Se está controlando, el martes como fue sorpresivo una demanda superior a la capacidad que se tenía generando, pues si se afectó más. Pero ayer ya estábamos incluso a punto de librarla, sin problema, hubo también más aumento de temperatura y más demanda, más de mil megawatts el martes y ayer mil más”, dijo en la mañanera del 9 de mayo.

 

Afortunadamente el apagón que ocurrió el miércoles 8 de mayo únicamente afectó a “tres o cuatro estados y fue media hora”.

 

El mandatario indicó que las autoridades del Cenace ya están trabajando para regular el suministro de energía en el país, ya que así se podrá evitar que ocurran nuevos apagones y que no haya daños mayores.

 

“Lo que se está haciendo con el Cenace es controlar para que se regule y se evite que se generalicen los apagones. Estamos avanzando bastante para que se pongan a generar energía todo el sistema”, agregó.

 

López Obrador indicó que los apagones serán un “asunto transitorio”, debido a que su compromiso será regularizar el sistema de energía en todo el país antes de que concluya su mandato.

 

 

“Antes incluso la Comisión solo generaba el 38 por ciento, ahora con el esfuerzo que estamos haciendo ya genera como el 50 (por ciento) y va a generar al final de nuestro gobierno el 62 por ciento, esto va a dar más garantía”, mencionó.

 

“Y si tenemos ahora este déficit de generación es porque estamos por terminar, se nos demoraron algunas plantas de ciclo combinado”, finalizó.

 

¿En qué estados hubo fallas en el sistema eléctrico?

Fueron distintos estados del país en lo que se registraron fallas en el sistema eléctrico durante el miércoles 8 de mayo, tales como:

 

Ciudad de México

Morelos

Estado de México

Yucatán

Guanajuato

 

Cabe mencionar que las altas temperaturas se mantendrán en la mayor parte del país, por lo que no se descarta la posibilidad de ocurra un nuevo apagón en distintas localidades.

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.