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EU recorta 20% sus importaciones de petróleo crudo mexicano; se va con Canadá

11 Abr 2024
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EU recorta 20% sus importaciones de petróleo crudo mexicano; se va con Canadá Imagen tomada de: https://twitter.com/Pemex
  • Las importaciones estadounidenses de crudo mexicano registraron su menor nivel desde 2010

 

Estados Unidos importó 209 mil barriles de petróleo crudo mexicano entre el 30 de marzo y el 5 de abril de 2024, lo que representó un recorte de 20.5 por ciento respecto a la semana anterior, según datos de la Administración de Información Energética (EIA).

 

De esta manera, las importaciones estadounidenses de crudo mexicano registraron su menor nivel desde 2010.

Apenas la semana pasada, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que no era real que Petróleos Mexicanos (Pemex) reduciría en un 46 por ciento sus exportaciones de petróleo crudo al mercado extranjero a partir de abril, y que los ajustes o recortes en las ventas de ‘oro negro’ dependerían de las necesidades del Sistema Nacional de Refinación (SNR).

 

“Va a irse ajustando o recortando en la medida que tengamos toda la capacidad para refinar la materia prima, el petróleo crudo, en el país”, dijo.

 

El mandatario adelantó que, a partir de mayo o junio, cuando ya entre a toda su capacidad la refinería Olmeca, ubicada en el puerto de Dos Bocas, Tabasco, podrían dejar de exportarse 340 mil barriles diarios de petróleo, que es la capacidad máxima de producción de la refinería.

 

“Esos (340 mil) se dejarían de exportar, pero serían para el mercado interno, actualmente, cerca del 75 por ciento de los ingresos de Pemex ya no los obtiene por la venta de petróleo crudo, sino de (las ventas) en el mercado interno”, subrayó.

 

Las estadísticas semanales de la EIA revelaron que Estados Unidos compró 6 millones 434 mil barriles diarios de petróleo crudo durante la última semana, por lo que el ‘oro negro’ mexicano apenas representó el 3.2 por ciento de sus importaciones.

 

El país que más le vendió petróleo a Estados Unidos fue Canadá, al registrar 3 millones 546 mil barriles diarios, lo que significó el 55 por ciento del total de las importaciones estadounidenses.

 

Estados Unidos ha tenido que incrementar sus importaciones en otros países para cubrir lo que México ha dejado de venderle.

 

Por ejemplo, incrementó en 65.4 por ciento sus importaciones de crudo provenientes de Arabia Saudita (531 mil barriles diarios). También elevó sus compras 74.8 por ciento en Brasil (257 mil barriles diarios) y 58.2 por ciento en Ecuador (231 mbd).

 

El precio de la mezcla mexicana de petróleo osciló entre los 76.73 y 79.65 dólares por barril durante la primera semana de abril, su nivel más alto desde octubre de 2023.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.