Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

China, agradecido con México

27 Mar 2024
357 veces
China, agradecido con México Imagen tomada de: https://twitter.com/EmbChinaMex
  • AMLO descartó una guerra comercial con China a pesar de que el Gobierno de Estados Unidos ha amenazado a México con aranceles

China “valora positivamente” la postura del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que quitó hierro este lunes a las preocupaciones sobre posibles tensiones comerciales entre ambos países.

El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, subrayó este miércoles que tanto México como China “abogan por una globalización económica inclusiva”.

López Obrador había descartado este lunes una “guerra comercial” con China a pesar de que el Gobierno de Estados Unidos ha amenazado a México con aranceles por presuntas triangulaciones de productos chinos.

“Nosotros no queremos eso, ningún tipo de guerra, ni siquiera la comercial, nada más cuidar que se mantenga nuestra relación comercial con Estados Unidos, con Canadá y también con China”, expresó el mandatario.

China y México, ‘buenos amigos’

El vocero chino aseguró que China y México son “buenos amigos y socios en el desarrollo” y que su relación comercial destaca por su “cooperación”.

El portavoz reafirmó el compromiso de China de trabajar junto con México para “implementar los consensos” alcanzados durante la reunión de López Obrador con su homólogo chino, Xi Jinping, en San Francisco el pasado noviembre.

La Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, en inglés), Katherine Tai, había alertado sobre la posibilidad de imponer aranceles a México porque, según denunció, hay una triangulación comercial de productos chinos que primero pasan por territorio mexicano y luego van al país estadounidense.

El mandatario mexicano realizó sus declaraciones en un momento en el que México ha superado a China como principal socio comercial de Estados Unidos en 2023, cuando exportó más de 475 mil 600 millones de dólares a su vecino del norte.

Esto sucede mientras México aprovecha el auge del ‘nearshoring’, el fenómeno de relocalización de cadenas de valor, con un récord de más de 36 mil millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) en 2023.

López Obrador afirmó que “sí va a continuar” la inversión china en México pese a la polémica porque “hay un reacomodo en el mercado mundial y muchas empresas se están viniendo a México”.

Con información de: El Financiero

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.