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AMLO nombra a Marath Baruch Bolaños como nuevo secretario del Trabajo y Previsión Social

20 Jun 2023
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AMLO nombra a Marath Baruch Bolaños como nuevo secretario del Trabajo y Previsión Social Imagen tomada de: https://twitter.com/Melissa_Bely
  • Estos fueron los temas más importantes de la conferencia matutina de este martes 20 de junio de 2023

El presidente Andrés Manuel López Obrador encabeza la conferencia de prensa matutina este martes 20 de junio desde Palacio Nacional acompañado de gobernadoras y gobernadores de seis estados, la secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez; el secretario de Salud, Jorge Alcocer y el director general del IMSS, Zoé Robledo.

AMLO organizará celebración por aniversario de triunfo electoral: ¿Dónde y cuándo será?

López Obrador anunció que se llevará a cabo una celebración por el quinto aniversario del triunfo electoral que le permitió ocupar la presidencia del país en diciembre del 2018.

“Invito a todos porque fue el triunfo de todo un pueblo, solo en votación fueron 31 millones de votos, mujeres, hombres, es la elección presidencial con más votos en la historia, por eso no se puede omitir una fecha así, es muy importante”, indicó.

El evento será el próximo 1 de julio en el Zócalo de la Ciudad de México a las 17:00 horas. Aunque no detalló si habrá artistas invitados, aclaró que se trata de un festejo por el triunfo del Movimiento de la Cuarta Transformación.

“Estamos bien y de buenas, los que andan de mal humor son otros, pero nosotros sí vamos a festejar”, dijo.

Marath Baruch Bolaños será el nuevo secretario del Trabajo tras la salida de Luisa Alcalde

López Obrador nombró a Marath Baruch Bolaños, actual subsecretario del Trabajo y Previsión Social como el nuevo titular de la dependencia tras la salida de Luisa María Alcalde, quien se convertirá en la nueva secretaria de Gobernación.

“Ojalá sigamos así, que nos ayuden mujeres, ya es igual el número de hombres que de mujeres en el gabinete, eso nunca había sucedido en la historia del país y lo otro es que están entrando jóvenes, en el caso de Marath es joven, creo que tiene la misma edad que Luisa María y es el relevo generacional”, comentó el mandatario y adelantó que mañana dará a conocer una nueva designación.

Marath Baruch Bolaños cuenta con experiencia como servidor público, docente y representante ciudadano. Actualmente es el encargado del programa Jóvenes Construyendo el Futuro dentro de la Secretaría del Trabajo y se desempeñó como secretario particular del Secretario de Relaciones Exteriores del 1 de diciembre de 2018 al 30 de septiembre del 2020. También fue diputado de Morena en la Asamblea Constituyente, encargada de la elaboración de la Primera Constitución Política de la Ciudad de México, en el período 2016 al 2017.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.