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De Cinco Estrellas. La Catrina, con más de 10 metros de altura, llega a Oakland para presidir el festival del Día de Muertos. Por: Victoria González Prado Destacado

02 Sep 2026
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De Cinco Estrellas. La Catrina, con más de 10 metros de altura, llega a Oakland para presidir el festival del Día de Muertos. Por: Victoria González Prado La Catrina, con más de 10 metros de altura
  • La Catrina, con más de 10 metros de altura, llega a Oakland para presidir el festival del Día de Muertos
  • Australia decide detener su programa working holiday visa, visados para jóvenes entre 18 y 30 años

La Catrina llega a Oakland, California. Es la más grande jamás creada. Será la protagonista de las fiestas del Día de Muertos allá en esa ciudad de Estados Unidos y su costo fue de 70 mil dólares.

Para presentar la fiesta, llegaron desde Oakland, Peter Gamez, presidente de Visit Oakland: Chris Iglesias, director ejecutivo (CEO) de The Unity Council; Caheri Gutiérrez, directora de Desarrollo de Fondos y Comunicaciones de The Unity Council; Noel Aldo, concejal; John Aldridge, director de Marketing de Aviación de Oakland y San Francisco y, Fernanda Pereda, Ugerente de Distribución y Desarrollo de Mercados-USA de Volaris, todos ellos acompañados por delegación de The Unity Council. 

Con 10 metros 65 centímetros de altura, la Catrina luce su mejor vestido desde el inicio de este mes de octubre y hasta el 5 de noviembre. Es importante señalar que la fiesta del Día de Muertos en Oackland se celebra desde hace 31 años. Pero, en este 2026, lucirá su enorme estatura, su elegante y colorido vestido, su hechura en papel maché y seguramente será la mexicana más famosa que habite Oakland.

mano la obra que se encuentra en proceso de construcción.

Tultepec, Estado de México es el lugar donde se creó la Catrina, cuidadosamente construida por artesanos o tal vez debo decir artistas mexiquenses que la elaboraron en partes para poder trasladarla.

Será “declaración cultural”, de ser crítica social mexicana se convirtió en símbolo universal sin contar la historia que guarda en sus sombreros, o en sus vestidos, su porte y su fama.

Liz Vega, presidente de Vox Relaciones Públicas y representante en México en Visit Oakland se refirió al origen de la Catrina, obra del grabador José Guadalupe Posada, quien la creó como crítica social de su época.

Más tarde Diego Rivera la convirtió en personaje simbólico al incorporarla en su famoso mural ‘Sueño de una tarde dominical en la Alameda’, y desde entonces la Catrina se convirtió en expresión de cultura mexicana y su popularidad trascendió generaciones y fronteras hasta convertirse en referente de la estética del Día de Muertos.

Por todo ello Oakland hoy la recibe con los brazos abiertos y será admirada como bien dijo Peter Gamez, para transmitir mensaje muy importante de ‘bienvenida’.   

Por otra parte, aseguró que aproximadamente 30 por ciento de la población de Oakland es latina, comunidad que sigue creciendo y mantiene estrecha relación con sus raíces culturales. Para Visit Oakland, esa realidad representa oportunidad extraordinaria para desarrollar el turismo cultural.

Y si existe territorio donde la diversidad cultural de Oakland también se expresa, es la gastronomía. Gamez dijo que Oakland ha sido reconocida durante dos años consecutivos como la mejor ciudad para la comida en Estados Unidos, reconocimiento que atribuyó a la diversidad de culturas presentes en la ciudad.

Así la gastronomía, se une al arte, la música y las tradiciones como argumentos para atraer visitantes. El Día de Muertos puede convertirse así en experiencia integral: celebración que combina identidad, gastronomía, arte popular, música, convivencia comunitaria y turismo. Para el visitante mexicano, además, existe elemento adicional: la posibilidad de reencontrarse con expresiones culturales propias en un contexto diferente.

Para Visit Oakland, México representa mercado turístico estratégico y, Peter Gamez subrayó que actualmente existen vuelos directos desde México hacia Oakland, lo que facilita el acceso de los viajeros mexicanos al destino. La conectividad aérea se convierte así en pieza fundamental de la estrategia de promoción.

Oakland también busca capitalizar el comportamiento turístico generado alrededor de los grandes acontecimientos deportivos, por lo que Peter señaló que el verano reciente permitió observar importante movimiento relacionado con el turismo deportivo, particularmente alrededor de FIFA y de los visitantes mexicanos interesados en los acontecimientos deportivos.

Pero la estrategia de Visit Oakland apunta ahora hacia otro territorio: el turismo cultural. La apuesta consiste en demostrar que el visitante puede encontrar en Oakland mucho más que eventos deportivos. Hay gastronomía, arte, música, diversidad y comunidades que mantienen vivas sus tradiciones.  

Al hacer uso de la palabra, Chris Iglesias, explicó que su trabajo abarca diferentes sectores de la comunidad. Actualmente atiende aproximadamente a mil 200 niños mediante programas como: Head Start y Early Head Start, además de desarrollar programas educativos, laborales y de vivienda. Su filosofía parte de la visión integral: trabajar con la comunidad desde la infancia, acompañar a maestros, familias y generar condiciones para el desarrollo social.

Por ello, el Festival de Día de los Muertos no constituye actividad aislada. Forma parte de estrategia más amplia para fortalecer la identidad y cohesión comunitaria.

En su oportunidad, Caheri Gutiérrez, directora de Desarrollo de Fondos y Comunicaciones de The Unity Council, aseguró “la Catrina llevará un vestido con letras que dicen “Bienvenidos” y tendrá los brazos extendidos”. Y no es detalle ornamental. Es el corazón conceptual de la obra. La intención es que represente la bienvenida abierta a quienes lleguen al festival y, particularmente, mensaje de orgullo y pertenencia para la comunidad latina.

Caheri detalló que The Unity Council decidió que “la obra tenía que realizarse con las hábiles manos de artistas mexicanos” y seleccionó a México como socio para desarrollar el proyecto que ha generado mucha expectativa y entusiasmo entre la delegación de Oakland que conoció la obra durante su visita a México.

Así mismo recordó que el año pasado (2025) la celebración estuvo a punto de cancelarse debido al clima político y social que se vivía en Estados Unidos. La preocupación de integrantes de la comunidad aumentó antes las noticias sobre operativos migratorios y la presencia de la Guardia Nacional en zonas cercanas. Integrantes de la comunidad llegaron incluso a solicitar la cancelación del festival por temor a que la asistencia pusiera en riesgo a las familias.

A pesar de ello la celebración se llevó a cabo, la organización dialogó con autoridades, representantes de la ciudad y miembros de la comunidad y determinó seguir adelante. El resultado fue, según palabras de Caheri. Gutiérrez, uno de los festivales más exitosos en la historia de la comunidad, lo que les llevó a plantearse, ¿Cómo hacer que el festival fuera todavía más grande y que más personas se sintieran orgullosas de sus raíces? La respuesta fue contar con la majestuosa Catrina gigante.

Liz Vega destacó que Oakland se ha convertido en nuevo destino para familias mexicanas que, a lo largo de varias generaciones, han llegado a la ciudad para construir nueva vida. El Día de Muertos funciona como puente entre dos realidades: la cultura que se mantiene viva en México y las nuevas comunidades que la preservan y reinventan en Estados Unidos.

Así, el nombre de Tultepec, Estado de México, resonará en Oakland, y como es bien sabido, en Tultepec son reconocidos por la inmensa producción de pirotecnia en enormes figuras y estructuras relacionadas con fiestas populares. Ahora, será recordado también por su expresión artística.

La escultura está a cargo de Jesús, pero también destaca la participación de Amaury, Román Sanabria y su hermana responsable de la pintura. Es proyecto familiar que llama la atención de todos los habitantes de Oakland y sus alrededores.  

Porque Oakland busca posicionarse como uno de los destinos destacados de la Bahía de San Francisco. La estrategia tiene además ventaja evidente: la ciudad no necesita inventar identidad cultural. La tiene por su diversidad poblacional, mezcla de comunidades que generan el escenario para que eventos como el Festival de Día de Muertos.

Por su parte, Fernanda Pereda, comentó que Volaris mantiene conectividad entre México y Oakland  

De esta forma, el festival del Día de Muertos será escenario. La gastronomía, música, arte y diversidad será la experiencia y la Catrina en gran símbolo de identidad.

 
Peter Gamez, Caheri Gutiérrez y Chris Iglesias.

 

***** Australia decide detener su programa working holiday visa, visados para jóvenes entre 18 y 30 años que permiten compaginar el turismo y el trabajo, permaneciendo en el país durante tres años como máximo. En junio de 2025, hasta 206 mil 187 personas se encontraban viajando por Australia con esta autorización, muy popular entre japoneses y europeos.

Las autoridades pausan el trámite de estos documentos para 24 países de los 29 en los que ya estaba limitado el número anual de visados de este tipo y ralentiza el proceso para los 19 países a los que no se les aplicaban limitaciones. España se encuentra en el grupo para el que se suspende visados.

El objetivo es ganar tiempo mientras se trabaja en nueva política migratoria que reduce la llegada de extranjeros al país. Entre el paquete que trabaja el Ejecutivo se podrían incluir requisitos más estrictos para visados familiares, límite para mochileros y restricciones de derechos laborales a solicitantes de asilo.

Detener los visados trastoca los planes de vacaciones de aquellos que tenían pensado dar el salto a Australia, también su economía y a sectores como la agricultura, que se beneficia de estos trabajadores temporales. Según datos oficiales, los jóvenes con working holiday visa aportaron 3 mil 200 millones de dólares en 2019 a la economía australiana.

 
Australia detiene el programa working holiday visa.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.