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De Cinco Estrellas. Duerme dentro de un museo en Washington, DC. Por: Victoria González Prado Destacado

25 Feb 2026
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De Cinco Estrellas. Duerme dentro de un museo en Washington, DC. Por: Victoria González Prado Cuando el museo cierra y todo queda en silencio descubrirás nueva forma de observar.
  • Duerme dentro de un museo en Washington, DC., y despierta tu curiosidad, experiencia para niños de ocho a 14 años 
  • En Mundo Joven Fest, los días 28 de febrero y 1 de marzo podrás planear tu próximo viaje de placer, estudio o trabajo

Hay experiencias que no se compran con “más días de viaje”, sino con acceso a lo imposible. El Smithsonian Sleepover es exactamente eso: evento especial para sólo 200 personas, dirigido a niños de ocho a 14 años que te da la oportunidad de pasar la noche dentro del legendario Museo Nacional de Historia Natural en Washington, DC. Cuando el museo se queda en silencio, baja el ritmo de la ciudad y las galerías se sienten privadas, casi como si fueran solo para ti.

La noche arranca con mood que mezcla curiosidad, aventura y ese toque de exclusividad que solo existe after hours. En vez de la visita tradicional, el museo se vive desde otra perspectiva: recorridos nocturnos, juegos, retos, manualidades temáticas y actividades guiadas que convierten la ciencia experiencia inmersiva, entretenida y memorable. Es el tipo de plan que solo se vive una vez, sobre todo para familias viajeras que buscan algo diferente, significativo y con historias reales. 

Y sí, aquí entra el guiño perfecto al cine: si alguna vez te atrapó la idea de ´Una noche en el museo´, este es el paralelismo natural. La saga llevó la acción al Smithsonian en su segunda película, Battle of the Smithsonian, y el museo Smithsonian incluso documenta filmaciones relacionadas con esa producción.

En la vida real, no necesitas efectos especiales para sentirlo: caminar por las salas en la noche, con la iluminación distinta y el museo vacío, hace que cada vitrina, fósil y pasillo se sienta más impresionante, más íntimo, más ´wow´.

El lujo aquí no es ostentación, es acceso y atmósfera. Dormir dentro de museo icónico, rodeado de piezas que normalmente ves con prisa y entre multitudes, es historia que se cuenta por años.

Qué llevar para vivirlo como se debe: bolsa de dormir y almohada pequeña. Ropa cómoda y abrigadora (capas, porque por la noche puede sentirse fresco). Tenis (vas a caminar bastante). Linterna o luz pequeña. Botella de agua reutilizable y artículos personales básicos (y si viajas con niños, lo esencial para que duerman cómodos)

Sobre la programación exacta, lo mejor es guiarse por lo que publique el museo para cada edición, porque puede variar por fecha. Este año incluso se espera repetir el sleepover en el Museo de Historia Americana (Museum of American History).

Recomendación clave: como las fechas se publican con cupo limitado, lo más recomendable es registrarte en la lista oficial para recibir en cuanto se anuncien las próximas fechas y los detalles de cada pijamada (horarios, reglas, qué incluye y cómo reservar). cientos de Saver Award en la clase ejecutiva.  

 
Cuando el museo cierra y todo queda en silencio descubrirás nueva forma de observar.

 

***** El objetivo de Mundo Joven Fest es ayudarte a planear tu próximo viaje, ya sea por placer, estudio o trabajo, así la agencia de viajes reafirma su posición como uno de los jugadores más dinámicos del turismo emisivo en México, señaló Iván López, director corporativo, en conferencia de prensa. 

Aseguró que tienen proyectado crecer, en reservas internacionales, entre 20 y 23 por ciento durante este año, además, señaló que la empresa viene de cerrar 2025 con un último cuatrimestre de crecimiento sostenido por arriba del 23 por ciento, tendencia que se mantiene en el arranque de este 2026.  

De acuerdo con datos de la organización, el perfil de quienes toman la decisión final de compra de un viaje se concentra principalmente entre los 35 y 50 años de edad. A este grupo se suma segmento en crecimiento: el Silver Travel, integrado por personas con mayor experiencia, tiempo para planear e interés claro en viajar de forma segura y bien organizada.

Por otra parte, Iván López identifica doble dinámica: aumento exponencial en búsquedas hacia las sedes mundialistas -que crecieron hasta 20 veces en los últimos meses- y, estrategia de viajes “a contraflujo “, para quienes buscan evitar la saturación.

Además del turismo deportivo, la firma observa un fuerte movimiento en ciudades como Vancouver, así como en destinos europeos que combinan partido y experiencia cultural.

Sin embargo, detalló que la clave es la anticipación. “Más que descuentos, este año el factor decisivo es la disponibilidad. Mientras las reservas se hagan con más anticipación, el cliente encontrará mejor precio”. 

Entre las principales tendencias, para Mundo Joven, que impulsan el crecimiento destacan: Asia, con aumento proyectado de 40 por ciento en ventas. Japón (Tokio, Kioto y Osaka) lidera por su inmersión cultural y gastronómica.

Latinoamérica, impulsada por destinos como Colombia y Perú, con tickets promedio más accesibles frente a Asia y, Europa, que representa 70 por ciento de las ventas de la compañía en número de pasajeros.

Al referirse a los Cruceros, dijo que tendrán crecimientos superiores a 40 por ciento, como alternativa ante el contexto mundialista.

De igual forma indicó que el viajero actual busca experiencias más flexibles, tours libres, lujo accesible e inmersión cultural, además de la creciente demanda de mujeres viajando solas y segmentos especializados.

Por lo que se refiere al segmento de estudios en el extranjero, Canadá continúa como el destino favorito del mercado mexicano, aunque con ajustes en políticas migratorias. Irlanda y Australia ganan posicionamiento, mientras que Alemania emerge como alternativa atractiva por su calidad académica y costos accesibles.

Los jóvenes también han evolucionado y ya no buscan solo estudiar idiomas, desean complementar la experiencia con gastronomía, arte, tecnología e incluso inteligencia artificial.

Cabe destacar que Mundo Joven opera actualmente 54 puntos de venta, de los cuales 70 por ciento son franquicias. Para 2026, la meta es abrir 12 nuevas unidades, además de tres puntos propios adicionales.

La expansión contempla dos aperturas en Tijuana, luego Oaxaca, Los Cabos y Hermosillo, reforzando presencia fuera de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. “El enfoque hoy para nosotros es cien por ciento República Mexicana”, comentó Iván López.

Al referirse a los seguros de viaje, el directivo aseguró que, en este segmento se ha crecido 20 por ciento anual, con alrededor de 20 mil pólizas emitidas. La compañía trabaja con proveedores especializados y promueve activamente la contratación como parte integral del viaje.

Recordó que Mundo Joven Fest, tendrá lugar el 28 de febrero y 1 de marzo en Centro Banamex, de 10:00 A.M., a 8:00 P.M., y esperan recibir alrededor de 16 mil personas durante los dos días y la participación de 400 expertos entre colaboradores y proveedores.

“Mundo Joven Fest, no es solo tema de descuentos. Es la Expo de viajes más importante organizada por nosotros, donde la asesoría experta es el principal valor frente a la saturación digital”, dijo Iván López.

Habrá promociones exclusivas para viajar a Europa, Asia, Medio Oriente, Latinoamérica, México y cruceros, con descuentos que alcanzan hasta 50 por ciento en destinos nacionales y beneficios adicionales en tours y vuelos.

El acceso es gratuito, si te registras con anticipación tendrás acceso más rápido:  www.mundojovenfest.com

 
Gerardo Castañeda, director comercial e Iván López director general, ambos de Mundo Joven.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.