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De Cinco Estrellas. Llegan Santiago Corrada y Stefanie Zinke y con los artistas Enrique Chiu y Dylan Perry. Por: Victoria González Prado Destacado

20 Feb 2026
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De Cinco Estrellas. Llegan Santiago Corrada y Stefanie Zinke  y con los artistas Enrique Chiu y Dylan Perry. Por: Victoria González Prado Santiago Corrado, Stefanie Zinke, Isabel Marrón, artesano del tabaco y los artistas Enrique Chiu, de Ciudad de México y Dylan Perry.
  • Llegan Santiago Corrada y Stefanie Zinke y con los artistas Enrique Chiu y Dylan Perry extienden puente que une Ciudad de México y Tampa Bay
  • ¿Sabes cuál es el origen del famoso Mardi Gras en Nueva Orleáns? 

Santiago Corrada, presidente y CEO de Visit Tampa Bay y Stefanie Zinke, VP de Ventas Globales, llegaron a Ciudad de México por cuarto año consecutivo para continuar promoviendo entre los mexicanos y que viajen hasta este puerto de la Florida.

En esta ocasión, la promoción tuvo como principal atractivo la creación de un mural, a cargo de los artistas Enrique Chiu, de Ciudad de México y Dylan Perry, de Tampa Bay, convirtiendo la obra en fusión cultural de diferentes estilos y distintos símbolos culturales plasmados en gran lienzo.

De esta forma, a través del arte, conectaron culturalmente Tampa Bay y México, buscado que el mercado mexicano elija como destino preferido la costa del Golfo de Florida.  La relación entre Tampa Bay y el mercado mexicano no es casualidad y en esta ocasión tuvo como eje principal arte que, al final, se convierte en puente que une destinos. 

Isabel Marrón, representante oficial de Visit Tampa Bay en México completó agenda que combinó capacitación, promoción estratégica y propuesta cultural. Así, se llevaron a cabo diferentes eventos con la intención de incrementar el interés por visitar este destino.

Al respecto, Santiago Corrada comentó, “los mexicanos van a encontrar en Tampa Bay una ciudad muy sana, muy limpia, muy segura con algo para todos. Si es en familia, tenemos atracciones como Bush Gardens, el zoológico, el acuario, un museo de niños, un museo de ciencias. Si son parejas que les gusta un nivel un poco más alto, hay productos de lujo: tenemos más de 30 restaurantes incluidos en la Guía Michelin, de hecho, Tampa Bay es de las ciudades que más tiene restaurantes con Estrellas Michelin, además somos la capital de la fresa en Florida por lo que pueden disfrutar de esta fruta”.

También dijo, hay museos, paseo a la orilla del río Hillsborough, sendero pintoresco rodeado de exuberantes parques o rentar su propio bote eléctrico”.  

Santiago y Stefanie, no llegaron solos, les acompañaron socios estratégicos: The Tampa EDITION, JW Marriott Tampa Water Street, Tampa Marriott Water Street y J.C. Newman Cigar Co., quienes aseguraron el año pasado Tampa Bay fue número uno en ocupación de hoteles en Florida y se invirtió un billón de dólares en la industria hotelera de la ciudad.  

Además, Santiago, aseguró que Tampa Bay, esté mejor conectada que nunca con Aeroméxico que inició en julio del 2024 la ruta Ciudad de México-Tampa y debido al éxito, a partir de marzo próximo contará con un vuelo diario. Y, desde Cancún, JetBlue también te lleva a Tampa.

“Tenemos muchas familias mexicanas que viven en Tampa que también les gusta venir a su patria y este vuelo de Aeroméxico es muy conveniente para los mexicanos que nos visitan y las familias mexicanas en Tampa que también pueden venir a México”, comentó. 

Casa Jarana, se convirtió en sede oficial de la agenda de trabajo donde agentes de viajes recibieron importante capacitación y brindaron información detallada sobre su propuesta de valor, perfiles de cliente ideales, diferenciadores de producto y experiencias Premium dentro del distrito Water Street Tampa.

Posteriormente se llevó a cabo la conferencia de prensa dirigida a medios informativos y donde los anfitriones, Santiago y Stefanie compartieron la visión de Visit Tampa Bay para este 2026.

Se refirieron al crecimiento del mercado mexicano hacia Florida al detallar que, “México está en el top 5 de países que más visitan la ciudad de Tampa y eso se debe a múltiples factores como la conectividad aérea, además somos un destino diferente en Florida, no buscamos competir con Miami, ni Orlando, queremos que las personas descubran las experiencias que pueden vivir acá”, expresó Santiago. 

Destacó que los países que más visitan Tampa son: Canadá, Inglaterra, Colombia, Brasil y México, naciones que buscan turismo deportivo, gastronómico y cultural. Que ya tiene importante posicionamiento como ciudad urbana vibrante, el dinamismo del distrito Water Street Tampa como nuevo polo de hospitalidad de lujo, la oferta de cruceros desde Port Tampa Bay y, el calendario de eventos deportivos y culturales durante todo el año.

Por su parte, Stefanie compartió que los turistas mexicanos que visitan Tampa llegan ya casi a 10 mil personas con cierre a 2024, por lo que se dan cuenta que el turismo mexicano está llegando a Tampa.

Para cerrar con broche de oro la Misión de Tampa en México, por la noche, se llevó a cabo cena de networking con mayoristas destacados del país.

 
Santiago Corrada, Stefanie Zinke, Isabel Marrón, artesano del tabaco y los artistas Enrique Chiu, de Ciudad de México y Dylan Perry.

 

***** Ya pasó el Mardi Gras, sin embargo, siempre es importante recordar cómo nació, de dónde surgió y qué se dice. Así, seguramente se te antojará visitar Nueva Orleáns, pronto o quizás el próximo año y vivir de cerca este famoso carnaval.

Dicen que a los ojos del turista Mardi Gras es gran pachanga, pero en el fondo y con el pasar de los siglos, Mardi Gras en Nueva Orleans ha acumulado historia fascinante y sinfín de tradiciones y simbolismos, como sus colores oficiales: el morado que simboliza justicia, el verde que representa la fe y el dorado que personoficina el poder.

El Mardi Gras es carnaval, fiestas pagano-religiosas que se llevan a cabo en Venecia, Río de Janeiro, Bolivia, Nueva Orleans, Veracruz, Tlaxcala o Campeche, su significado y fecha de realización son los mismos.

Durante la cuaresma los fieles católicos deben obtenerse de comer carne, de ahí el origen de la palabra ´carnaval ‘que quiere decir ´adiós a la carne´. De igual forma, los creyentes, deben hacer penitencia y arrepentirse de sus pecados, pero para poderse arrepentir de los pecados, primero, ¡hay que tener pecados! De eso se trata el carnaval de ´portarse mal´ antes de los cuarenta días de abstinencia de la Cuaresma.

Es por eso que los carnavales se celebran en los lugares más católicos del mundo, como en México y el estado de Louisiana, que es el estado más católico de Estados Unidos.

La temporada de carnaval oficialmente comienza el 6 de enero, Día de Reyes, y concluye, a las 11:59 de la noche del martes antes del Miércoles de Ceniza, ya que a las 12:00 en punto inicia la Cuaresma. A este martes que precede se le conoce como Martes Gordo o ´Mardi Gras´ en francés.

El Mardi Gras, se celebró por primera vez en Louisiana, el 3 de marzo de 1699, por la expedición que comandaba Pierre Le Moyned´lberville, justo en el punto donde se encuentra Nueva Orleáns en la actualidad.

Una de las peculiares tradiciones es el King Cake o Rosca de Reyes. La costumbre del King Cake llegó a Nueva Orleáns proveniente de Francia en 1870, y a diferencia de la Rosca de Reyes mexicana esta se come a lo largo de toda la temporada de carnaval y hasta el día de Mardi Gras.

Aunque hoy en día hay gran variedad de rellenos y sabores, aquí te presentamos un King Cake con la receta tradicional. Bon Appétit! Et Laissez les Bon temp Rouler (buen apetito y que sigan los buenos tiempos). Gracias Shopia Aguilar.

 
El Mardi Gras, se celebró por primera vez en Louisiana, el 3 de marzo de 1699.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.