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De Cinco Estrellas. Qatar Airways potencia sus operaciones globales con red de nueva generación. Por: Victoria González Prado Destacado

26 Nov 2025
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De Cinco Estrellas. Qatar Airways potencia sus operaciones globales con red de nueva generación. Por: Victoria González Prado Ahora con red de nueva generación.
  • Qatar Airways potencia sus operaciones globales con red de nueva generación
  • Arquitectura histórica, naturaleza e identidad, experiencia única de Casa Sauza
  • A partir de junio de 2026, podrás viajar de Puerto Vallarta a las Vegas y San Diego  

Las aerolíneas enfrentan hoy el doble desafío de manejar creciente volumen de pasajeros y operaciones digitales cada vez más complejas. Las redes heredadas dificultan mantener las estaciones internacionales conectadas, seguras y resiliente.

Para superar estas presiones, Qatar Airways, implementó la tecnología de red de área amplia definida por software (SD-WAN) de SITA en sus estaciones internacionales. Este acuerdo marca el primer despliegue a gran escala de SD-WAN para la aerolínea global realizado por SITA.

La SD-WAN reemplaza las redes rígidas tradicionales por sistema flexible, basado en software, que enruta los datos de forma inteligente a través de múltiples conexiones —incluidas MPLS, banda ancha, internet dedicado y accesos LTE/5G— eligiendo en tiempo real la mejor ruta disponible. Esto se traduce en tiempos de respuesta más rápidos, menos interrupciones y mayor resiliencia para los sistemas críticos que deben operar sin fallas en cientos de puntos alrededor del mundo.

El despliegue abarcó más de 350 estaciones internacionales y múltiples centros de datos, abordando problemas históricos de latencia y ancho de banda, y asegurando que las aplicaciones esenciales tengan siempre prioridad. Para los pasajeros, esto significa menores tiempos de espera, acceso más rápido a servicios digitales y experiencia conectada y mejorada de manera constante.

La ciberseguridad también se ve reforzada. La red gestionada incorpora múltiples capas de protección para mantener los datos sensibles seguros y las operaciones funcionando sin interrupciones. Esto incluye canales de comunicación seguros para todos los datos, controles de acceso estrictos para garantizar que solo las personas autorizadas puedan conectarse y enfoque de “confianza cero”, que verifica continuamente cada usuario y dispositivo. En conjunto, estas medidas reducen el riesgo de ciberataques y brindan a Qatar Airways la confianza de que sus operaciones globales están protegidas de extremo a extremo.

Selim Bouri, presidente para Medio Oriente y África de SITA y Suhail Kadri, director de Información (CIO) de la compañía aérea coincidieron en señalar, “la estrategia va más allá de la conectividad. “Siempre hemos estado comprometidos con la adopción de innovaciones que fortalezcan nuestras operaciones con esa visión ambas empresas    estamos construyendo red que respalda nuestras ambiciones de crecimiento y establece nuevo estándar sobre cómo las aerolíneas se conectan y operan a nivel mundial.”


Ahora con red de nueva generación. 

 

***** Es lugar que fusiona historia, tradición y paisaje, su presencia material y simbólica en el Pueblo Mágico de Tequila se articula a través de elementos arquitectónicos que conectan con el agave, la cultura local y el paso del tiempo, así es Casa Sauza, que además es símbolo de la industria tequilera. 

La joya central del complejo es la casona conocida como ‘La Quinta Sauza’ que data de 1836. Su estilo arquitectónico mantiene rasgos propios de la época, con muros de cantera, grandes arcos, patios interiores, árboles centenarios y fuentes que brindan sentido de calma y monumentalidad al conjunto.

Esta casona más que simple espacio, es testigo del desarrollo de la bebida que hoy es emblema de México, y su estructura arquitectónica sirve de fondo a los procesos culturales que la rodean. Tal fusión refuerza la identidad del sitio y lo convierte en espacio de contemplación y patrimonio.

La arquitectura de la Quinta no se limita a la edificación, sino a entorno vegetal y los jardines tienen papel fundamental. El recorrido entre áreas verdes, fuentes y árboles vigentes desde hace más de 100 años permite experiencia sensorial en la que la edificación se conecta con la naturaleza.

Aunque la casona es antigua, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Actualmente, la visita ofrece recorridos guiados por el jardín botánico, la destilería, jardines y espacio patrimonial.

La arquitectura muestra entonces doble vida, ya que conserva rasgos históricos y al mismo tiempo funciona como escenario para la contemplación del patrimonio y para la experiencia turística del tequila como lo son: eventos, deleitar de platillos en el restaurante ‘La Cueva de don Cenobio’ y llevar suvenires de nuestra tienda. 

 
Valioso lugar que fusiona historia, tradición, paisaje y más.

 

***** A partir de junio de 2026, viajar entre Puerto Vallarta y Las Vegas y Puerto Vallarta San Diego será más accesible, directo y conveniente. Southwest Airlines operará ambas rutas sin escalas entre ambos destinos, lo que fortalecerá la conectividad turística.  

La nueva ruta Las Vegas–Puerto Vallarta se suma al crecimiento sostenido del Aeropuerto de Puerto Vallarta, que ya conecta con 54 destinos nacionales e internacionales. Con esta operación, Southwest alcanzará siete rutas directas desde Estados Unidos hacia Vallarta, incluyendo Denver, Houston, Orange County, Sacramento, Austin y Phoenix, además de la conexión San Diego–Puerto Vallarta que iniciará el 5 de marzo de 2026.

Para quienes viajan desde Puerto Vallarta hacia Las Vegas, el vuelo representa acceso más sencillo a uno de los destinos turísticos más vibrantes de Estados Unidos: espectáculos, gastronomía de talla mundial, entretenimiento, convenciones y hotelería icónica. Según Las Vegas Convention and Visitors Authority (LVCVA), la ciudad recibió más de 40 millones de visitantes en 2024, impulsada por su oferta de entretenimiento y sus grandes eventos internacionales.

Y para quienes vuelan desde Las Vegas hacia Puerto Vallarta, el destino ofrece la entrada más eficiente al Pacífico mexicano. El aeropuerto se encuentra a solo 15 minutos del centro de la ciudad y a menos de una hora de puntos clave como Punta Mita y Sayulita, lo que permite conectar de forma rápida con playas, cultura, surf, gastronomía local y experiencias naturales únicas.

La nueva ruta llega en momento clave, ya que en 2026 Estados Unidos será sede del Mundial de Futbol, evento que incrementará los flujos turísticos entre ambos países. Puerto Vallarta se convierte en opción estratégica para viajeros que deseen combinar partidos en sedes cercanas como Los Ángeles y Guadalajara, con unos días de descanso frente al mar.

El Aeropuerto de Puerto Vallarta atraviesa la mayor expansión de su historia, con una inversión superior a 9 mil 200 millones de pesos para la construcción del Nuevo Edificio Terminal. Este espacio tendrá más de 74 mil m², 15 posiciones adicionales de contacto y la certificación LEED Gold, estándar internacional en sostenibilidad y eficiencia energética.

La obra concluirá en 2027 y permitirá duplicar la capacidad operativa del aeropuerto, optimizar procesos de llegada y salida, y elevar la experiencia del pasajero, especialmente para un mercado internacional en expansión.

Al cierre de octubre de 2025, el aeropuerto movilizó 5.6 millones de pasajeros nacionales e internacionales, consolidándose como eje clave para el desarrollo turístico de la región y como la puerta de entrada más eficiente al corredor Puerto Vallarta–Riviera Nayarit.

 
De Puerto Vallarta a Las Vega y a San Diego a partir de junio de 2026

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.